Un paseo de verano en la Granada más genovesa

  • Mariano Rajoy hace una breve parada en Los Italianos para probar una típica cassata

Sabemos por los vídeos electorales del PP que Mariano Rajoy camino muy rápido. Pero España es muy ancha, en sentido geográfico y político, y un candidato a la Presidencia no puede llegar a todos los lados en el coche de San Fernando. Para quitar todas las chinchetas del mapa con los objetivos de campaña es más operativo usar una flota de vehículos con los cristales tintados de negro como la que irrumpió a las siete y media de la tarde en la Gran Vía de Granada, ayer colapsada entre la aglomeración de medios y la turbamulta de curiosos y simpatizantes en busca del selfie y de jalear al presidente en funciones. Un teatrillo difícil de controlar, incluso para el enorme despliegue de fuerzas de seguridad que había en el centro de la capital.

Rajoy, que no anduvo por las calles de Granada durante la campaña del 20-D, sabía que su reencuentro con una ciudad donde los suyos dejaron de gobernar hace un mes tenía que ser por la puerta grande. Corta, pero intensa fue la visita del pontevedrés, consciente de que en la provincia se juega un séptimo diputado muy disputado que según las encuestas su partido perdería en detrimento de Unidos Podemos. La sombra de la corrupción ha debilitado mucho a los populares en una capital que ha sido un fortín para ellos. Tanto es así, que el equipo de campaña del PP dijo aquello de "los experimentos con gaseosa" y tiró de un clásico granadino para el paseo exprés de Rajoy: llegada a Los Italianos a comer un helado, baño de masas por la concurrida calle del Zacatín y cierre con mitin de postal en el mirador de San Nicolás.

Rajoy se encontró en Granada como político del PP por su casa de Génova. Hasta el helado que pidió en Los Italianos tuvo un deje de 'catenaccio' de cara a arrancar la simpatía del votante. El presidente en funciones saboreó una tarta de cassata en cucurucho, el dulce más típico de los veranos en la ciudad de la Alhambra servido además en la heladería que marca el cambio de estación, de invierno a verano, en la vida de los granadinos. El mismo sitio por el que pasó hace ya casi seis años la primera dama Michelle Obama, quien se decantó por un más internacional helado de tres chocolates.

Un escueto "riquísimo", con su 's' silbante es lo que se le escapó cuando probó la deliciosa cassata, seguramente un consejo de sus cicerones Sebastián Pérez, Carlos Rojas y Juanma Moreno. Entre el helado y la ovación que recibió al grito de "presidente", Rajoy tenía ayer la sonrisa de un niño más que la de un candidato que se somete a su quinto examen en las urnas. Tras su salida airosa del debate a cuatro, el popular se ve con fuerzas para el último sprint electoral y ya hasta los guiris preguntan "Who is the president?" cuando se lo cruzan. "The tallest man with beard and glasses" había que acertar a explicarles. El tipo alto de barba y gafas al que no se le escapa un selfie.

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