El preludio de la guerra del 19

  • El PP sale reforzado de la maratón de elecciones El PSOE encara un tenso proceso interno y la búsqueda de socios estables Ganemos e IU debe decidir qué ser en este mandato

Salvo sorpresa, no habrá nuevas elecciones hasta principios de 2019, año en el que la convocatoria será doble -habrá citas para el Parlamento y el Ayuntamiento-. Por lo tanto, los partidos ya pueden centrarse en la gestión municipal tras haber estado distraídos con la sucesión de comicios. De este modo, toca ahora marcar las estrategias con las que afrontar las tres cuartas partes que aún quedan de mandato municipal, un preludio en el que se encuentran en situaciones bastante diferenciadas. Así, frente a un PP eufórico y fortalecido, está un PSOE que ha perdido terreno, que debe lidiar una batalla interna y que tiene que plantearse en serio la búsqueda de los socios que apuntalen su gobierno, ahora minoritario, para afrontar una larga travesía con más garantías. Mientras, Podemos e IU se encaminan hacia una profunda reflexión para determinar, en primer lugar, si se mantienen como pareja de hecho y, con posterioridad, si convertirse en un apoyo estable, seguir en el papel de amigo ocasional o bien pasar a ser el látigo por la izquierda. Finalmente, Ciudadanos debe replantearse su proyecto si no quiere caer en las garras del ostracismo político.

El PP y María José García-Pelayo viven tiempos de felicidad. Meses atrás, la incertidumbre reinaba sobre un partido que temió que su máximo activo se quedara en fuera de juego por la causa de la Gürtel. El archivo definitivo de las diligencias judiciales fue el renacer de su principal dirigente que, además, puede seguir presumiendo de resultados y de ausencia de desgaste tras haber logrado el pasado domingo 3.500 votos más que hace seis meses y ampliar a 7.000 la diferencia con su principal rival, el PSOE.

Si hubo algún agorero que pensara en la necesidad de empezar a buscar un relevo a Pelayo, no volverá a aparecer durante los próximos años porque la presidenta local tiene tres años por delante para batallar por su regreso a la zona noble de la calle Consistorio. Cuenta con el aval de que ganó con holgura en las elecciones de mayo de 2015, las generales de diciembre y ahora las de junio. El Partido Popular disfruta, a día de hoy, de viento a favor.

En el PSOE se avecinan tiempos complicados. Aunque aún está por ver qué ocurrirá a nivel nacional, las renovaciones de ejecutivas suelen generar cierta convulsión y el proceso a escala local, para el que aún no hay fecha, lo será ante la falta de empatía entre la secretaria local y diputada electa, Miriam Alconchel, y la alcaldesa, Mamen Sánchez, pues la persona que controle el timón en la agrupación jerezana estará llamada a ser la cabeza de cartel en 2019, salvo que los socialistas acaben optando por mantener una bicefalia siempre difícil de gestionar. Por lo tanto, hay voces que apuntan que la regidora estaría dispuesta a aspirar a tener también el poder orgánico y acabar con el divorcio entre partido y gobierno, por mucho que se pretendan mantener las formas de puertas hacia fuera. Está por ver qué hará la secretaria local, que también tendrá el escaparate del Congreso para tratar de obtener proyección, o si surge una tercera vía, que en la calle Sevilla suelen gustar las sorpresas.

Haciendo valer el 'as' de la gestión, pues siempre da más visibilidad y fuerza un lugar de gobierno que la oposición, tendrá que buscar los argumentos para encarar un nuevo intento que le permita encontrar los socios que otorguen estabilidad a un gobierno minoritario a día de hoy. Las interferencias que siempre generan unas elecciones no han ayudado en estos meses a conformar el clima necesario para alcanzar un entendimiento.

Podemos e IU confiaban en ser la segunda fuerza en Jerez, de ahí que solo se viviera desolación en la noche del domingo en el antiguo Cine Astoria. Ahora bien, a ambas formaciones les toca reflexionar, y mucho. Para empezar, tienen que decidir qué harán a nivel nacional, si mantenerse juntos o volver a caminar por separado, con la consiguiente extrapolación a nivel local.

La marca de Podemos en Jerez, Ganemos, vive en un permanente debate desde mayo del pasado año aunque no siempre con la misma intensidad. La duda sigue siendo la misma: entrar o no en el gobierno. Por ahora, han ganado los partidarios del no porque se sientes más cómodos en el papel fiscalizador que les ha permitido tener cierto poder pues el PSOE les consulta todo, o casi todo; sin embargo, el ejecutivo lleva meses reclamando un paso más en esa relación que no termina de fraguarse.

Mientras, Izquierda Unida está a expensas de Ganemos. Aunque siempre ha tenido una actitud más proclive a un acuerdo que la agrupación de electores, no han dado el paso no solo por las dudas cada vez mayores que tienen sobre la gestión de los socialistas sino también porque su incorporación en solitario no haría variar el statu quo del plenario municipal al seguir dependiendo de Ganemos.

Ciudadanos también requiere de momentos de análisis. Se hizo un hueco en la corporación con el auge de la marca y de un líder que parecía imparable -solo hay que recordar que Jerez tuvo pegados durante las municipales más carteles de Albert Rivera que de su candidato-. Pero ha acabado perdiendo respaldo en la misma proporción en Jerez que en toda España por mucho que ayer la formación achacara la pérdida de votos a la abstención. A nivel local, Ciudadanos no ha terminado de encontrar su papel en la corporación y sus propuestas tampoco han ayudado a hacerse destacar. Tiene, eso sí, tres años por delante para que la marca sea un plus y no el único elemento que sustente su candidatura.

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