Clave de Sur

El voto andaluz, ese oscuro objeto de deseo

  • Los líderes nacionales vienen a por los seis millones y medio de votantes que decidirán el reparto de 61 escaños

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SEIS millones y medio de votos. Andalucía no es sólo la comunidad que más diputados elegirá (61) el próximo domingo 26, sino el territorio que más votantes convoca a las urnas: 6.508.611 andaluces, para ser exactos, 6.284.191 de los cuales residen en las ocho provincias y 224.420 que viven en el extranjero. Esa fuerza electoral en un contexto tan fraccionado como el que vive el panorama electoral español desde el pasado año no es para tomársela a la ligera. Basta comprobar que los andaluces superan casi en un millón a los siguientes españoles en número para votar: los catalanes (la diferencia exacta es de 988.759 electores más). O que aventajan a los madrileños en más de millón y medio (1.582.776).

No es extraño por ello que Andalucía sea la principal entre las cuatro o cinco grandes batallas por el voto de estas elecciones. Y, por eso, los dirigentes nacionales de todos los partidos están concentrando su presencia en Andalucía incluso más que en otras campañas.

Mariano Rajoy estuvo ayer en dos de las provincias con escaños en disputa. En Almería, donde el predominio del PP parece recuperar sus mejores momentos, a tenor de los datos del macrosondeo del CIS, y Granada, donde el resultado puede también cambiar.

Haciéndose acompañar del presidente del PP-A, Juanma Moreno, Rajoy pidió a los electores andaluces su ayuda para lograr ser de nuevo el partido más votado e intentar gobernar para "continuar la tarea". "Os animo a que nos ayudéis porque va a ganar España", dijo en Roquetas de Mar.

Y es que el PP tiene puestas sus esperanzas en ser también en Andalucía el partido más votado, un objetivo que parece posible ante el vaticinio de empate que hizo el CIS hace seis días.

También ayer Cayo Lara, quien era hasta hace unos días coordinador general de IU, volvió a hacer campaña en Andalucía, esta vez en Jerez de la Frontera, tras haber pasado el fin de semana pasado por Córdoba. Los dirigentes de IU están también volcados con Andalucía. La coalición con Podemos les permitiría tener representación tras no obtener ni un escaño andaluz en diciembre. El partido morado obtiene mucho mejores resultados en grandes poblaciones, por eso su alianza con IU le es rentable en Andalucía, porque el voto rural de muchos pueblos medios de la comunidad crecería ahora, disputándoselo además directamente al PSOE andaluz.

Y eso que Andalucía es el territorio de España que más diverge de la tendencia general que apuntan las encuestas. El PSOE puede ser el más votado -se lo disputa con el PP- y con una amplia diferencia sobre Unidos Podemos, que en Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana, Galicia o Euskadi adelantan a los socialistas, gracias a sus confluencias.

Hoy Pablo Iglesias y Pedro Sánchez coincidirán también en el sur. El primero en Almería, donde arropará a una de sus apuestas personales, el ex Jemad Julio Rodríguez, al que ha situado en esta provincia como cunero para que se asegure su escaño. Irá acompañado de Pablo Echenique, su actual lugarteniente. Iglesias sabe que en Andalucía no será posible el sorpasso, pero está esperanzado en crecer gracias al abrazo con IU. De hecho, el CIS así lo pronostica, porque el empate entre PSOE y PP a 20 escaños sería perdiendo tres (uno los populares y dos los socialistas) que irían todos para las candidaturas del corazón.

Sánchez, por su parte, viene a Málaga. Tendrá actos en Marbella y en la capital de la provincia, aunque en esta ocasión no coincidirá con Susana Díaz, que hará campaña en Sevilla. Con quien sí coincidirá es con Pablo Casado, vicesecretario de Comunicación del PP y uno de los nuevos rostros nacionales del partido.

En Málaga, los socialistas podrían recuperar un escaño, según las proyecciones por circunscripciones que ha hecho el CIS.

El voto andaluz es el oscuro objeto de deseo para los cuatro grandes partidos. Seis millones y medio de electores capaces de decidir el reparto de 61 escaños, cuya distribución puede llegar a alterar lo suficiente la representación para que el Gobierno se incline hacia una de las dos opciones más probables: que siga Rajoy o que Iglesias lo destrone.

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