El Rocío

Una vida sirviendo a la Virgen

  • Juanita Domínguez lleva casi medio siglo como camarista de la Hermandad de Villamanrique

Juanita Domínguez es la camarista de la Hermandad de Villamanrique de la Condesa desde hace 46 años. Comenzó a desempeñar este cercano papel a la Virgen con 16 años. "Estoy desde niña en la hermandad", afirma mientras repasa las decenas de ramos de flores que aguardan dentro de la iglesia de Santa María Magdalena su turno. Su labor, según las reglas de la más antigua hermandad rociera, es el "ornato y decoro de la capilla y el altar de la iglesia como en la limpieza de objetos de culto, adornos del retablo y de la carreta del Simpecado".

Villamanrique recibe estos días de peregrinación al Rocío muchas corporaciones, a las que "recibimos con mucho cariño", añade Juanita. La localidad sevillana se reune en la Plaza de España para agasajar a cada Simpecado. "Todo el pueblo se vuelca", explica la veterana camarista. Para ella, estar cerca de su devoción es "lo más grande del mundo" y por eso la emoción la desborda cuando se le pregunta qué le pide a la Virgen o cuando recuerda que este año no podrá hacer el camino.

Su labor, anónima y constante a lo largo de las décadas, es uno de los activos que hacen a la Hermandad de Villamanrique uno de los referentes de la romería rociera, que tiene en este punto de la geografía andaluza una parada imprescindible para conocer en profundidad como se vive el Rocío no sólo cuando se acerca Pentecostés.

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