"Acortar los puentes sería beneficioso para la mayoría"

-¿Qué le parecen los puentes festivos como el de esta semana?

-Más que puentes son acueductos. Hace cinco años y medio, la Comisión Nacional para Racionalización de los Horarios ya se pronunció. Indicamos que sería conveniente trasladar las festividades a lunes o viernes.

-Eso es lo que piden ahora los empresarios. Pero ¿no es más lógico celebrar las fiestas en sus fechas?

-Nuestro informe defendía que se cambien como norma general, pero manteniendo en sus días aquellas festividades de arraigo sobre las que hay consenso, como el 25 de diciembre o el 1 de enero, o la fiesta nacional del 12 de octubre y los días autonómicos, como el 28 de febrero en Andalucía.

-¿Qué se gana pasando los festivos a lunes o viernes?

-Es mejor por dos motivos: ahorro económico y aumento de la productividad laboral. Disfrutar un puente kilométrico como el de estos días sólo está a disposición de unos pocos privilegiados. La mayoría de la población no puede permitirse cinco o seis días de viaje.

-Los puentes benefician al turismo y la hostelería…

-Es lo que le digo. En un país de casi cinco millones de parados, trasladar las fiestas y acortar los puentes daría más facilidades y beneficiaría a la mayoría.

-¿Los horarios españoles le parecen irracionales?

-Sin ninguna duda. Los horarios españoles son una singularidad en Europa. No hay otro país con estos horarios. Por eso, defendemos una mayor racionalización. Ya es hora de que los normalicemos con los horarios europeos.

-¿Cuál es la diferencia?

-Empezamos la jornada laboral casi igual que en Europa, pero terminamos dos o tres horas después. Eso perjudica la conciliación en las familias, la igualdad de la mujer e influye en la baja productividad del país.

-¿Tanto influye el horario en la productividad?

-Influye, porque no somos máquinas ni robots. Si la jornada se alarga de 9 a 11 horas, eso no favorece la productividad, sino que la disminuye. Las empresas que han racionalizado los horarios han aumentado la productividad, ahorran gastos como luz y aire acondicionado, y ganan en capital humano, porque sus empleados están más satisfechos.

-¿Cuál sería el horario ideal en una oficina?

-Estamos en un país del siglo XXI, que necesita horarios diferentes. Un hospital o las Fuerzas de Seguridad funcionan las 24 horas, un barco en alta mar no puede regresar de pronto, los medios de comunicación informan durante todo el día. Pero un horario asumible por el 85% de la población sería empezar entre 7:30 y nueve de la mañana y finalizar a las 16.30 o las 17:00, como máximo a las 18:00.

-¿Qué hacemos con el almuerzo del trabajador?

-El horario de almuerzo se debe reducir a un tiempo entre 45 y 60 minutos.

-¿Y el desayuno?

-El tiempo del café del desayuno hay que suprimirlo, se debe desayunar bien antes de trabajar. No puede ser que el trabajo se interrumpa por la mañana entre 25 y 30 minutos, que algunos lo convierten entre 45 y 60 minutos. Si a eso unimos dos horas de almuerzo, se acaba más tarde.

-El horario de los comercios también es diferente .

-En el comercio marcamos dos temas básicos: libertad y flexibilidad. No es lo mismo una zona costera, donde la gente acude los fines de semana, que una gran ciudad. Tampoco es igual una ciudad dormitorio, donde la gente no está de día mientras trabaja. Hay que adaptarse a todo eso, no se puede generalizar un horario.

-¿Está a favor de la siesta?

-Defendemos la siesta light. No estoy a favor de la siesta "con pijama, padrenuestro y orinal", como decía Cela. En las grandes ciudades una siesta light de 10-15 minutos ayuda a recuperar fuerzas. En algunos países europeos se está implantando.

-¿No influye el clima en los horarios españoles?

-No. Hasta los años 30 y 40, España tenía unos horarios parecidos al resto de Europa. En esos años se comía entre las 12 y la una de la tarde y se cenaba entre las 19 y las 20 horas. Los horarios se fueron retrasando.

-No es igual el clima de Sevilla o Córdoba que el de Estocolmo o Helsinki.

-Pero es parecido al de Nápoles y el sur de Italia, al de las islas griegas o el Algarve portugués. Y en esos lugares, a ver a qué horas comen.

-¿Por qué los políticos no les hacen caso?

-Bueno, en el debate entre Rajoy y Rubalcaba este tema salió. La Comisión les había enviado 23 preguntas a ambos. Al menos, hubo buenas palabras.

-¿Esperan que Rajoy les atienda como presidente?

-Ya se lo hemos pedido. Este momento, con la crisis, es bueno para cambiar los horarios. Los más perjudicados son las mujeres y también los niños, por eso hay un fracaso escolar alto.

-¿Influyen los horarios en el fracaso escolar?

-Tiene que ver, porque los padres no pueden atender a los hijos. Tenemos a muchos niños de la llave, que esperan a que sus padres lleguen a casa. A muchos los crían los abuelos, pero esa es una obligación de los padres.

-¿Qué le parecen los horarios del fútbol?

-Inadecuados. No puede ser que un partido termine a las doce de la noche, cuando el día siguiente es laborable. Los programas de máxima audiencia deberían terminar antes de las 23:00.

-¿Y el adelanto de la hora?

-Es poco eficaz. Le puede suponer a las familias un 4% de ahorro y a las empresas un 3%. El cambio se debería abordar en profundidad. A España, por los meridianos, le correspondería una hora menos, la misma de Canarias, Portugal e Inglaterra.

-¿Por qué emprendió esta cruzada por los horarios?

-Porque considero que es una asignatura pendiente. La reforma de los horarios debería ser previa a la reforma laboral. Estoy en esto desde 2003, cuando una fundación hizo un estudio para ver por qué en España había menos participación en la sociedad civil, y se llegó a la conclusión de que era por los horarios.

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