Manuel Gutiérrez Aragón, Director de cine y novelista

"Cela puso el nombre en el 'Quijote' pero no hizo nada"

"Cela puso el nombre en el 'Quijote' pero no hizo nada" "Cela puso el nombre en el 'Quijote' pero no hizo nada"

"Cela puso el nombre en el 'Quijote' pero no hizo nada"

-¿Por qué dedicó su primera novela al 11-M?

-El choque de culturas era un tema interesante, en este caso un choque negativo. Una historia sobre la vida que hay antes de una catástrofe como ésa. Pero lo que a mí me atraía era hacer una novela sobre un tren muy largo que no tenía paradas. Después me enteré de que los japoneses han diseñado un tren parecido que no para nunca para aprovechar la inercia.

-¿Una versión moderna de Extraños en un tren?

-Son extraños, no se conocen. Sinceramente, si hay algo de lo que detesto escribir es sobre terrorismo, pero siempre vuelvo. Mi película Camada Negra trataba del terrorismo ultra; mi última película, Todos estamos invitados, sobre el terrorismo de ETA . Y mi primera novela sobre el terrorismo yihadista.

-¿Qué lo puede explicar?

-Igual uno quiere exorcizar los demonios interiores, como el niño al que le cuentas historias de miedo para espantar el miedo.

-Desde Don Pelayo, no había tanta conexión entre Asturias y el Islam...

-En Asturias estaban las minas donde encuentran los explosivos.

-En un sueño sale Raúl con la camiseta del Madrid...

-Los yihadistas fuman y beben a pesar de ser musulmanes, les gusta el fútbol, son gente normal y corriente hasta que caen en la anormalidad absoluta de matar personas inocentes.

-¿Qué hacía el 11-M?

-A mi mujer le habían diagnosticado un cáncer el día anterior. Se mezcló una historia con la otra y nos pusimos a llorar. Aquello te llegaba al corazón por la cercanía, por ser gente inocente, por el sinsentido. Y el empeño del PP en atribuírselo a ETA sirvió para exacerbar más los ánimos.

-¿Es muy brusco el cambio del cine a la novela?

-Cuando hacía cine, pasaba más tiempo delante del cuaderno o el ordenador que de la cámara. También he sido guionista.

-¿Chocó con algún novelista para adaptarlo?

-Siempre prefería historias propias, con la salvedad del Quijote. Para televisión, escribí una versión de Los Pazos de Ulloa, pero no quise dirigirla. La hizo Gonzalo Suárez, con Charo López y José Luis Gómez. Doña Emilia Pardo Bazán escribía verdaderos guiones. Tenía las técnicas del cine: el final inesperado, cambio de giro, sorpresa.

-¿A qué director le daría La vida antes de marzo?

-Hice lo posible por hacer una novela que no se pudiera llevar al cine. Sería muy cara. Es una distopía que ocurre en el futuro.

-¿Y el guiño a Pedro Almodóvar?

-Nos pasamos mucho tiempo de nuestra vida viendo cine o viajando en coche. No estás todo el día en la salita de estar.

-En la novela sale un especialista que dobla a Bardem. ¿Trabajó con él?

-No. De todas formas, cuando acababa una película, me olvidaba de ella. No suelo verlas. Le pasa a casi todos los directores.

-Cuando ingresó en la Academia de la Lengua, ¿le habló algún compañero de sus desavenencias con Cela por el Quijote?

-Es verdad. Cela puso el nombre y no hizo nada. No había ningún guión. El trabajo fundamental para adaptar el lenguaje antiguo al oído de hoy lo hizo Fernando Corrugedo.

-Fue inolvidable su paso por el Festival de Huelva con Fernando Rey (don Quijote) y Alfredo Landa (Sancho Panza).

-Me gustaba mucho ese festival, el ambiente del hotel Tartessos. Hicimos una segunda parte con Juan Luis Galiardo y Carlos Iglesias. Fuimos a rodar a Bolonia buscando las olas y el viento. No había ni una ola, parecía un decorado.

-¿Cómo fue la experiencia de Semana Santa?

-El mérito principal fue de Juan Lebrón. Cada vez que salgo al extranjero, hace poco pasó en Nueva York, me hablan más de ese documental que de mis películas. El mundo de las imágenes me remite a la Grecia clásica. Me fascinan las marchas procesionales, esa mezcla de lo religioso y lo popular que es muy propia de la cultura mediterránea.

-¿No volverá a hacer cine?

-Vuelvo con la novela. En mayo sale El ojo del cielo. El cine ha cambiado mucho. Con la televisión, haces un thriller o una comedia. No encuentras productor para una película como El corazón del bosque.

-¿A quién le gusta más el cine: Pérez-Reverte, Muñoz Molina, Javier Marías?

-A Pérez-Reverte. Muchas de sus novelas se han llevado al cine. Y en la televisión mexicana hicieron una serie con La Reina del Sur. Galdós hacía teatro y novela en el siglo XIX. En el siglo XXI hacen novela y guiones para series de televisión. Nunca han estado tan cerca cine y literatura entendiendo por cine las series. Woody Allen en otro tiempo sería autor dramático o de comedia, ahora lo filma. Las novelas de Stephen King son guiones de cine.

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