Brenda Escobedo, dramaturga

"EEUU es en México el gran odiado y el gran admirado"

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"EEUU es en México el gran odiado y el gran admirado"

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-¿Cómo llega una me xicana a sumergirse en los clásicos en España?

-Cuando vine, conocí a José Luis Gómez, y su interés por la palabra me ha hecho trabajar muy cercanamente textos clásicos. Me dí cuenta con La Celestina que es mi literatura. Yo no considero la española ajena a la hispanoamericana, y mucho menos a la mexicana. Es que escribimos en español.

-¿España es un destino natural o sigue tirando más la cercanía de EEUU?

-Depende lo que te interese. Mi camino me ha llevado a España porque la vida me ha abierto un sendero para desarrollar mi trabajo. Por experiencia, puedo decir que en la frontera Tijuana-San Diego hay preocupación política y, también, mucho interés en indagar sobre la identidad y la lengua. Esto no pasa aquí porque la lengua sí nos une, no hay conflicto ni rechace. Pero hay un gran peso de Estados Unidos en la frontera.

-Y lo sufren los dreamers.

-Es complicada la realidad de la frontera. Yo viví la época de Obama y en el bipartidismo de republicanos y demócratas pensaba que los dreamers estarían más de parte del Partido Demócrata y, sin embargo, el Republicano representa más los valores de los que llegan: más conservador, la idea de familia, de Iglesia… Era curioso para mí que un partido que va realmente en contra suya, la propia comunidad lo considere propio en los valores políticos y casi hasta económicos.

-Trump ahora les debe estar abriendo los ojos.

-Seguí la campaña y para mí fue una sorpresa el tipo de apoyo que llegó a tener. California no vota a Trump, lo cual es muy valioso, pero es un Estado muy peculiar, y por vivir allá no se puede decir que uno ha vivido en los Estados Unidos. La frontera está ahí y se siente muy fuerte: su influencia sobre la sociedad de Tijuana es muy impresionante. Estados Unidos es allí el gran odiado y el gran admirado.

-Están marcados por su poder económico.

-Y por el gran deseo de consumo. La gran sombra es ese sueño de tener poder adquisitivo para la casa, la piscina, el jardín, el coche… Todo lo que vende la sociedad de consumo.

-Es un problema estructural que sufren.

-México es un país muy pobre; realmente, es muy rico, pero está muy mal administrado. Hay todo un problema de narcotráfico, que se puede entender en el sentido de que es una especie de empleo para mucha gente. Y hay una responsabilidad política, sin duda.

-¿Los males de México se acabarán con la violencia?

-Claro. El problema es la impunidad. Es una sociedad sin ley en todos los niveles socioeconómicos, y eso la hace una sociedad muy caótica, muy egoísta y también muy superviviente, muy salvaje al mismo tiempo.

-¿Tiene futuro el teatro en este mundo audiovisual?

-Creo que sí, si el propio lenguaje lo defiende. Deberíamos reforzar el lenguaje teatral como lenguaje de acción humana sobre el escenario y apartarnos un poco del efecto audiovisual que empieza a invadir muchísimo la escena. Es justamente lo que defiende José Luis Gómez: la palabra, la voz del actor, su presencia y acción sobre la escena. Mientras esto exista, el teatro siempre se va a hacer lugar.

-¿Leer textos del Siglo de Oro puede ayudar a entender el presente?

-Deberíamos leer los clásicos, quizá sólo para entender que no hemos cambiado mucho.

-¿Cambia la mirada a la llegada de los españoles 525 años después?

-El 12 de octubre último hubo artículos en los periódicos justificando la derrota de los aztecas por ser grandísimos salvajes. Me sorprende que sigamos haciendo esas lecturas. Estoy casada con un español y me da muchas lecturas a través de la leyenda negra, que creía era de América a España, pero ahora sé que llega de Europa a España, por la competencia de los imperios. El prólogo de fray Bartolomé de las Casas en la edición [de la Brevísima] de la RAE es un valioso estudio de cómo se manipulan los textos según los intereses políticos. En ese sentido me interesa el fenómeno hoy: tras 525 años no hemos terminado de manipular esos textos para definir cómo queremos ser vistos, de un lado y de otro.

-¿También en México?

-México tiene específicamente un problema cultural con eso. A veces esta torado en culpar a EEUU de todo y luego culpar a los españoles también de todo. Después de 525 años se sigue viendo el problema de las castas, de la pureza de la sangre europea, española, la india. Eso sí que no se ha superado a nivel cultural en América Latina, es un complejo que se quedó.

-En todo el mundo hay quienes siguen el discurso de la pureza y el nacionalismo.

-En Europa y en Estados Unidos. El racismo delimita una nación, y el mestizaje incluye a todos en la misma nación, pero no con el mismo valor. Pero la lengua equiparó a criollos blancos y negros, aunque fueran opuestos a nivel de raza. La lengua los nombra igual, pero la sociedad no los homologa.

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