Eleftheria Arvanitaki · Cantante

"Pese a todo, los griegos aún soñamos con el mañana"

  • Nació en 1958 en El Pireo y es lo más parecido a una diva dentro de un país que adora a las mujeres cantantes. Cuenta en España con una tropa de seguidores que llena sus conciertos.

-Ha vuelto a España con sus canciones ¿Nota que tiene un público fiel?

–Canté por primera vez en España en 1998, en Las Palmas de Gran Canaria. Así que tenemos claramente una relación larga. Tengo algo mágico con este país y con el público, y lo agradezco mucho. Me encanta volver entonces, me siento como en casa.

–¿Cree no obstante que la música griega no es tan conocida como se merece?

–Hay que tener en cuenta que el griego es un idioma hablado sólo en Grecia y Chipre, y esto es una gran limitación. La música hecha en Estados Unidos o Gran Bretaña tiene una gran ventaja. Pero estoy orgullosa de nuestra música, porque tiene un carácter muy propio. Y usted sabe que cada zona en Grecia tiene su música particular. Eso es muy importante, culturalmente hablando. Siempre me ha fascinado cómo la música refleja sus raíces culturales.

–En realidad, los griegos son uno de los pueblos más musicales que conozco...

–La música –y la canción sobre todo– es una forma artística que acompaña muchos aspectos de nuestra vida: nuestra alegría y nuestra pena, nuestra felicidad y nuestras miserias, a la vez nuestra soledad y nuestro sentimiento de hermandad. Respiramos por la música y para nosotros los griegos, supongo que al igual que para otros pueblos, eso es muy importante.

–¡Como una canción para cada momento!

–Eso es. Hay canciones sobre bodas y sobre separaciones por culpa de la muerte. Hay canciones que tratan de levantar el ánimo en tiempos duros y otras que te llevan a bailar como si no hubiera mañana. Lo que estoy intentando decir es que las canciones describen nuestras vidas, sus buenos y sus malos momentos, y esto es muy valioso. No sólo para los griegos, sino para cada comunidad que esté viva.

–Por cierto, en su último disco parece haberse decantado por una música más tranquila y electrónica.

–No me dedico a hacer sólo música con gran ritmo. Si usted escucha mi discografía lo comprobará. De hecho, hay un montón de baladas emotivas y canciones lentas en mi repertorio. No diría que mi nuevo álbum es ‘electrónico’. Diría que es un álbum moderno lleno de sonidos y ritmos urbanos contemporáneos, a la vez que cuenta historias. Por eso se llama 9+1 stories (9+1 historias).

–¿No querrá decir que va a abandonar los bouzoukis?

–¡Hombre, el bouzouki es un instrumento capital de nuestra cultura musical! Está también presente en este disco, ¿por qué lo iba a abandonar?

Grabó usted hace varios años un disco producido por el español Javier Limón, con uno de los temas cantado en nuestro idioma y a dúo con Buika...

–Fue increíble. Respeto muchísimo a los dos por su trabajo y carisma tan únicos. Javier es un músico extraordinario, con una musicalidad excepcional y dio su propio estilo a las canciones que seleccionamos. De Buika sólo puedo decir que tiene una voz profunda y sensacional, llena de colores y sentimiento. La adoro. Me encantó de verdad trabajar con ellos, y espero hacerlo de nuevo en el futuro.

–La verdad es que Grecia ha sido mucho más noticia últimamente por sus crisis política y económica que por la música.

–Desgraciadamente... las cosas han sido duras en los últimos siete años para todos en Grecia. A veces pienso que no reconozco a mi propio país. Por otro lado, a pesar de toda la dureza y los pesares todavía intentamos sobrevivir cada día y nos atrevemos a soñar con el mañana. Se lo debemos a nuestros hijos. Después de todo, la crisis no es sólo griega, sino europea, por no decir global.

–¿Cree que Alexis Tsipras podrá arreglarlo?

–La negociación y la retirada con la antigua troika y ahora con el llamado cuarteto se han instalado como norma diaria. La deuda es enorme y nuestra capacidad de pago extremadamente pequeña. Lo único de lo que estoy segura es de que Tsipras está intentando conseguir lo mejor. Pero él está luchando con unos medios y posibilidades mínimos.

–¿Le ha decepcionado su Gobierno, o era lo que esperaba?

–Nunca me gustó el hecho de tener que estar en un Gobierno junto con un partido de fanáticos. También sabía desde el principio que el Gobierno no sería capaz de conseguir todos sus objetivos. Pero estoy segura de que tenían buenas intenciones.

–¿Tal vez habría preferido que siguiera Varufakis?

–Varufakis hablaba de su idea de cómo manejar la economía griega desde que la crisis empezó hasta que llegó a ser ministro de Finanzas. Nunca dijo nada diferente. Pero Europa funciona de una manera distinta, tanto que probablemente era desconocida para el Gobierno.

–Le preocupa que a su país se le ponga en el resto de Europa como un mal ejemplo?

–Eso sí que es gracioso. Europa sabe la cantidad de dinero que estaba prestando a Grecia, que estaba mucho más allá de la capacidad del país. Europa sabía que prestaba y al mismo tiempo vendía sus productos a Grecia. Por no decir que Grecia no es el único país que tuvo que firmar un acuerdo financiero así. Intentamos de verdad aguantar las privaciones causadas por el irracionalismo de nuestros políticos y los resultados de su mala gestión. Hemos perdido mucho pero a la vez hemos demostrado ser realmente fuertes. 

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