Maite Pagazaurtundúa, Eurodiputada de UPyD

"Todavía hay mucho que limpiar en el País Vasco"

"Todavía hay mucho que limpiar en el País Vasco" "Todavía hay mucho que limpiar en el País Vasco"

"Todavía hay mucho que limpiar en el País Vasco" / josé ramón ladra

-Una década después del fin de ETA, ¿se mantiene la ruptura social en Euskadi?

-Todavía hay mucho que limpiar en el País Vasco y Navarra, aunque la vida cotidiana ha mejorado muchísimo, salvo en algunos focos. Alsasua es un verdadero infierno, Andoain sigue siendo un lugar donde hay mucho silencio, pero ahora no te amenazan con matarte. Los códigos de vestimenta y comportamiento no son tan estrictos, pero sigue habiendo una pelea sorda, porque quieren legitimar la historia de su pasado. Hemos ganado policialmente y hemos conseguido implantar la idea de que no se puede asesinar, pero hay que exigirles más.

Lo que hacen los terroristas es deshumanizar a la potencial víctima. Piensa como yo o te mato"

-¿Es optimista?

-Yo era optimista cuando por decir "ETA no" a algunos llegaron a matarnos. Imagine ahora. Se les puede exigir, se puede influir en ellos.

-¿Y ese trabajo corresponde a las instituciones vascas o a las españolas?

-Las españolas tienen que dar a conocer, por ejemplo, que se hacen homenajes a presos con total impunidad. En Sevilla o en Salamanca la gente piensa en estos momentos que todo se ha arreglado en el País Vasco. Hay cosas pendientes, sobre todo el relato de la historia y cómo se percibe. Que no se diga que matar estuvo bien. Tendremos un problema serio si la sociedad vasca, dentro de cinco o diez años, considera que es lo mismo haber sido asesinado que matar.

-¿Eso es lo que pasaba antes, en el auge de ETA?

-De forma más intensa. En la pasada década, salieron estudios que decían que había una parte de la juventud vasca que consideraban que la violencia era un buen método para intentar lograr objetivos políticos. Otros no sabían si era bueno o malo. Faltaba el concepto del bien y del mal porque en las casas había tanto miedo que no se decía nada a los niños.

-¿Qué hay que hacer para que esto no se repita?

-Hace falta tiempo y trabajo. El entorno político de ETA tiene muchos recursos humanos y económicos para trabajar en contra de la verdad desde las instituciones. ¿Qué nos garantiza que no vaya a aparecer otra generación que se pregunte por qué dejaron de matar si el terrorismo estaba bien? Y luego está la cuestión de la humillación de gente que se ha dejado la vida por traer la libertad de conciencia al País Vasco. ¿Hemos ganado y les vamos a dejar hacer lo que les de la gana? Por ejemplo, una campaña de secesionismo como la de Cataluña, pero mucho más intensa.

-Por como explica la situación, parece que no se está luchando contra quien defiende el relato de ETA.

-Hubo un momento, cuando ETA dejó de matar, que todo el mundo quería pasar página. Ya hemos tomado un respiro y ahora hay que mirar. Algunos no hemos parado y eso ha ayudado.

-¿Qué ventajas tiene luchar contra el terrorismo en su condición de eurodiputada?

-Intento dar una dimensión europea porque las víctimas del terrorismo no están todas bien atendidas. Las belgas, por ejemplo, han visto como no había medidas adecuadas en su país después de los atentados del Estado Islámico. Estar en Bruselas es fantástico para poder trabajar. Como concejal no tienes la posibilidad de influir.

-Ha escrito en el prólogo del Libro Blanco y Negro del Terrorismo en Europa que el objetivo de los terroristas es modificar conciencias. ¿Lo consiguen?

-En el País Vasco lo consiguieron hasta que el Estado se puso las pilas policial, judicial y socialmente, al final de los años noventa y principios de los dos mil. Quienes decían que la ilegalización de las siglas políticas de ETA sería terrible se equivocaron. Fue cuando se dieron cuenta de que no iban a poder seguir utilizando las instituciones y, por la noche, ser etarras. Cuando intentaron buscar una solución que les permitiera volver a la política en las mejores condiciones para ellos ya estaban completamente vencidos.

-¿Cree que ETA puede tomar el camino de las FARC en Colombia y convertirse en una fuerza política?

-Lo que no quieren es que se condene el pasado o que se deslegitime. Planean ser comisarios políticos en el entorno de EH Bildu. Eso se puede evitar con discursos bien argumentados desde lo ético y lo social. Parte importante de lo que conseguimos fue gracias a la palabra. Las víctimas del terrorismo no se vengaron, pidieron justicia.

-¿Cómo se puede extrapolar la experiencia de la lucha contra el terrorismo en España a otros países?

-Nuestra experiencia habla de cómo en un entorno muy complicado, con una subcultura de la violencia, salen, sobre todo, mujeres que hablando de sus emociones son capaces de avergonzar a grupos que querían mirar hacia otro lado o que querían justificar el terrorismo.

-¿Cómo explica esa importancia de las mujeres?

-Por la inteligencia emocional. A la mayoría de hombres, hasta hace poco, les costaba hablar desde el punto de vista de las emociones. Nosotras, sin plan, sin saberlo, humanizamos la mirada. Lo que los terroristas hacen es deshumanizar a la potencial víctima y a sus entornos. "Piensa como yo o muere". No se puede matar para imponer ideas o silenciar a otro.

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