miguel escandell · 'Brand ambassador' de Glenfiddich

"La barrica hace que el espíritu del jerez se filtre al whisky"

"La barrica hace que el espíritu del jerez se filtre al whisky" "La barrica hace que el espíritu del jerez se filtre al whisky"

"La barrica hace que el espíritu del jerez se filtre al whisky"

-Agua, cebada malteada, levadura. Y madera. Parece un canto a la pureza. ¿Es muy parecido un whisky de 12 años hoy al que se hacía hace dos siglos?

-El whisky escocés es uno de los productos que menos ha variado su elaboración a lo largo de la historia. Sí es cierto que los avances técnicos, así como la necesidad de aumentar la producción, han cambiado desde el malteado artesanal de la cebada o la forma de calentar los alambiques, hasta los almacenes en sí mismos. Sólo queda una destilería que respete al 100% la fabricación artesanal, The Balvenie. Entrar en ella es como cruzar un portal en el tiempo para transportarte al pasado. Es lo más parecido que podemos tomar a un whisky elaborado en 1850.

-"Agua de la Vida" se tradujo al galés como "usque beatha" y luego "usquebaugh", que se pronunciaba "wiskyba". ¿El agua es la sangre del whisky?

-De los tres ingredientes necesarios para hacer whisky de malta, el agua es el que más va a influir en el sabor final del producto. Nuestro fundador, William Grant, cuando en 1887 compró el terreno en el valle para construir la destilería, se aseguró de tener acceso al manantial de agua más apreciado de la zona, el de Robbie Dhu. Compró todo el valle para garantizarse que ningún otro whisky pudiera tener ese agua.

El whisky de malta se asociaba al señor con puro, pero esto cambió y hay que adaptarse a este nuevo entorno"

-Muchos whiskis tienen un ramalazo jerezano...

-El añejamiento es la parte del proceso en la que más matices gana el whisky. En Glenfiddich utilizamos un 85% de barricas de bourbon y un 15% de barricas de jerez. Al usar barricas de jerez, gran parte del espíritu de los vinos que contuvieron se filtra a nuestro whisky. Hemos ido un paso más allá, y desde 1998 elaboramos nuestro Glenfiddich 15 años usando una adaptación del sistema solera. Le da un matiz único.

-El clima andaluz es un hándicap de salida para el whisky, ¿no?

-El calor no invita a tomar un whisky solo, pero una de las ventajas del whisky es su versatilidad. Hay quien lo toma solo, con hielo, con un poco de agua, combinado, en coctelería… Las posibilidades son mayores a las de cualquier otro destilado, y esta versatilidad es uno de los motivos por los que el whisky es hoy el destilado más consumido en España, aunque mucha gente pueda pensar que es la ginebra.

-Un vino es mejor o peor según la añada. Pero en el caso del whisky, un consumidor exige que uno de 18 años sepa siempre igual.

-Esto es muy complicado. Existen muchos factores que influyen en el sabor final de un whisky, y algo tan simple como una pequeña variación en la temperatura en Escocia de un año a otro, puede hacer que los matices del producto varíen. El garante de esa continuidad es el Malt Master. Es el cerebro (y el olfato) de una destilería.

-¿Y en qué consiste ser Brand ambassador?

-Representa a la marca en todos los aspectos. Es el experto en el producto, whisky en este caso. Por medio de diferentes vías, trata de dar a conocer toda la identidad de marca a los consumidores, clientes, medios... Estas vías suelen ser formaciones, talleres de coctelería, catas, cenas con maridaje, redes sociales, eventos y cualquier tipo de actividad que resulte interesante para el público.

-El whisky de calidad está asociado a un perfil demasiado concreto de consumidor. Parece que incluso las marcas referenciales se están reinventando.

-La mayoría de whiskis de malta eran muy clásicos en sus propuestas. El tipo de consumidor estaba muy acotado: era el señor con puro y vaso de culo grueso. Pero de un tiempo a esta parte esto está empezando a cambiar. Hay más perfiles de personas que quieren disfrutarlo y queremos llegar a ese consumidor más joven. Debemos adaptarnos a este nuevo entorno y ofrecer más posibilidades.

-Hay una delgada línea entre la reinvención y la pérdida de la esencia, pero hoy el consumidor se cansa rápido de un producto y la fidelización se complica.

-Totalmente de acuerdo. En esa línea van nuestras Experimental Series. Cada año, lanzaremos al mercado un producto totalmente innovador, tanto en imagen como en proceso de elaboración y sabor, pero siempre manteniendo nuestra esencia. De momento, tenemos tres whiskis que conforman las Experimental Series: Glenfiddich IPA, Project XX y Winter Storm.

-Las catas están cada vez más en boga.

-Ahora tenemos el proyecto Catas únicas, que gira en torno a los cuatro elementos de la naturaleza: tierra, aire, fuego y agua. Sólo unos pocos podrán tener acceso, previa inscripción. La primera, y haciendo referencia a la tierra, la llevamos a cabo en un paisaje kárstico y escondido a cientos de metros bajo suelo: en las Cuevas del Águila (lugar de la entrevista). El próximo destino será el aire, en junio. ¿Dónde? Sólo le puedo asegurar que será un sitio único. Iremos informando de cada paso a través de nuestras redes sociales.

-El alcohol es malo para la salud. Tiene esta respuesta para defenderse.

-Todo lo que se haga en exceso es malo para la salud. Un vino o un whisky incluso pueden potenciar los sabores de una comida y crear maridajes, es el caso del whisky con chocolates o quesos. Brindar con bebidas alcohólicas es símbolo de celebración, alegría y amistad. ¡Pero siempre con moderación!

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