Carmen Alborch. senadora, ex ministra de cultura

“De la derrota se aprende, pero no da ningún placer”

  • La autora de 'Los placeres de la edad' (Espasa) fue ministra de Cultura entre 1993 y 1996, portavoz socialista en el Ayuntamiento de Valencia y es senadora.

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 –¿Qué estaría dispuesta a ofrecer a cambio de volver a ser joven?

–Es una pregunta-trampa con formulación de Fausto, provocación al lector. La ley de la vida es el cambio.

–El placer número 15, la niña bonita, es el poder...

–El poder tiene un componente intergeneracional muy atractivo. Mujeres como Dilma Rousseff, Michelle Bachelet o Angela Merkel tienen una determinada edad, pero están en su mejor momento. Como Hillary Clinton.

–Mujeres con poder en el palco de la final del Mundial en Maracaná...

–Yo tengo mis altares laicos, y en ellos no está Angela Merkel. Tengo mucha más afinidad con Bachelet.

–¿Hay un placer de ceder el poder?

–Griñán lo hizo. Coincidimos en el Consejo de Ministros. Ha hecho una transición modélica, un cambio de generación y de género.

–¿Los tres candidatos socialistas eran los tres mosqueteros y Susana Díaz milady, la que ganó? 

–Ha ganado Susana Díaz y hemos ganado todos. Hay una imagen muy potente, cargada de simbolismo, en que la primera entrevista de Pedro Sánchez fuera con Susana Díaz.

–Jorge Semprún ganó el Planeta y Ángeles González-Sinde fue finalista. Los dos ministros de Cultura...

–Lo mío no es la ficción. He sido profesora de Derecho Mercantil y me gusta estudiar mucho los temas.

–¿Está su huella de ministra en algún sitio?

–En la biblioteca de Granada, en la ampliación del museo del Prado. Pero no fue la nuestra una época de muchas placas.

–Ministra del 93 al 96. ¿El crepúsculo del felipismo?

–Creo que no. Fue un momento de gran intensidad donde las alegrías duraban muy poco, siempre venían las malas noticias. En las circunstancias adversas, la coherencia y el trabajo en equipo tienen más valor.

–Soledad Becerril, Carmen Alborch, Carmen Calvo, Pilar del Castillo, González-Sinde... ¿La Cultura, femenino singular?

–Es más sustancial que esté diferenciada de Educación. La cultura como alimento del espíritu.

–¿Cómo fueron sus Goya?

–Mi época fue de apoyo al cine español, de excelentes relaciones con José Luis Borau, con los hermanos Trueba, con Fernando Fernán-Gómez. Icíar Bollaín presentó mi primer libro junto a Ana María Matute.

–Es paisana de Berlanga.

–Era un diez. Yo vengo de la tierra de Berlanga, Mariscal y las Fallas. En el libro hablo del placer del (buen) humor. Hay situaciones berlanguianas, sobre todo en la comunidad valenciana.

–¿Los trajes de Camps, el aeropuerto de Castellón?

–Estamos hablando de despilfarro y de corrupción del Partido Popular.

–¿A quién perjudica más el cierre de Canal Nou, al que gobierna o al que está en la oposición?

–En el Partido Popular dicen que han obtenido menos votos en las últimas elecciones porque no contaban con Canal Nou. Su cierre fue un arrebato sin sentido del presidente de la Generalitat valenciana.

–¿Y el vecino catalán?

–En tiempos del franquismo, Valencia tenía más relación con Barcelona que con Madrid, que representaba el franquismo, lo gris. Me remito al acuerdo de Granada, al modelo de un Estado federal, pero a mí me gusta que Cataluña siga siendo parte de España.

–¿Rita Barberá, la alcaldesa de Valencia, es incombustible?

–Algunos la definen como ignífuga.

–¿Se imagina una Andalucía del PP y una Valencia socialista?

–Valoro mucho la gestión del Gobierno andaluz, el único en toda España que tiene presupuesto con perspectiva de género.

–Tituló su libro Solas, como la película de Benito Zambrano...

–El libro es anterior, pero hay situaciones de soledad intercambiables. Y el testimonio de María Galiana, la abuela de España.

–¿El placer de la derrota?

–De la derrota se puede y se debe aprender. Félix Grande decía que en el currículum deberíamos incluir nuestros fracasos. Pero no produce ningún placer. Más bien dolor. Los dos ejes de la vida.

–¿Leyó la autora de Solas Cien años de soledad?

–Sería difícil encontrar una persona de mi generación que no la haya leído.

–Su paisano Camilo Sesto le dedicó una canción a Melina Mercouri, la ministra de Cultura de Grecia.

–Griñán dijo que yo soy la Melina Mercouri española. Le dije que se pasó. Yo soy más de Nino Bravo.

–¿Gandía sigue siendo la playa de Madrid?

–Y la de mis guateques, los primeros novietes. Y de Ausias March, al que cantó Raimon. 

–¿Ha sido ninot de Fallas?

–No me produjo rechazo.

–¿Queda algo del Cid?

–Muchas niñas Jimena.

–¿Del placer del cambio al cambio del placer?

–Eso lo da la edad. Hay más sensualidad que sexualidad. No hay que vivir la vejez como algo negativo. Si no envejeces, decía Woody Allen, ya sabes lo que pasa. Por eso mi libro no es para blandengues.

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