"Uno escribe para recuperar ideas remotas, reales o imaginarias"

  • El escritor opina que "muchos periodistas menosprecian trabajo que hacen y viven con la fantasía de hacer una novela de éxito".

Juan José Millás (Valencia, 1946) está de gira con su libro 'Articuentos', un género híbrido entre el cuento y el artículo periodístico. Relato corto en vaso largo que ha editado Alba y Punto de Lectura. Este escritor de cuna levantina se asoma a diario a los diarios y a las ondas de la radio. Con 28 años ganó el premio Sésamo con 'Cerbero son las sombras'. 'Tonto, muerto, bastardo, invisible' ha sido traducido al danés, al sueco y al noruego. Ganó el premio Planeta con la novela 'El Mundo'.

 -Su último libro le va a gustar mucho a los curas...

-¿Por qué?

-Los dos primeros capítulos se titulan 'Dios' y 'Los pobres'...

-No creo que les guste mucho a los curas.

-¿Conoce el Valle de los Caídos?

-Fui de pequeño, en una visita con el colegio. A mí la piedra me desasosiega mucho.

-¿A qué colegio iba?

-Al Claret, ya en Madrid, donde llegué con seis años. Madrid ha sido una zona de aluvión. Una ciudad donde nadie te pregunta de dónde eres.

-Parece el título de una novela de Graham Greene, 'El que pierde gana'.

-No la conozco.

-Zapatero ganó dos elecciones y su partido se ha despeñado. Rajoy perdió otras dos y ha obtenido mayoría absoluta.

-Estas cosas pasan. Yo creo que excepto Zapatero cuando ganó las primeras, la historia de la democracia está llena de políticos que ganaron las elecciones después de perderlas. La victoria del PP ha sido contundente, pero no ha ganado muchos votos.

-¿Se hundiría un autor de best seller que perdiera tantos millones de lectores como los votos que ha perdido el PSOE?

-Si el único sentido de escribir es vender, sí. Pero el sentido de la escritura no es ése. Lo importante es escribir y todo lo demás se da por añadidura. Si además de escribir, publicas, fantástico. Si además de publicar, te leen, genial. Si además de que te lean, vendes mucho... Y en el best-seller si dejas de vender pierde sentido escribir. 

-Su novela 'Tonto, muerto, bastardo, invisible' trata de un alto ejecutivo que se queda en paro. Parece escrita anteayer...

-Es verdad. Lo he pensado yo también. Y la escribí en 1993 o 1994. Es increíble cómo las cosas vuelven en todos los aspectos. Todo se repite, es el tema del eterno retorno.

-¿Dónde se hizo escritor?

-Yo creo que en ese viaje de Valencia a Madrid con seis años. Madrid siempre fue para mí un lugar transitorio, no me imagino vivir en un lugar donde no haya mar. Tengo una casa en Asturias, en Muros de Nalón, cerca de Avilés, donde voy con frecuencia.

-El niño lo marcó, porque se le sigue considerando autor valenciano...

-Será porque en las solapas de  los libros dice que nací en Valencia.

-¿Conoce a Zapatero y a Rajoy?

-A Zapatero le he hecho tres reportajes. A Rajoy no lo conozco.

-¿Le hará un reportaje ahora que será el nuevo presidente?

-No creo que se deje.

-(Un lector le pide que le dedique un ejemplar de 'El Mundo'). ¿Le planteó problemas el título de la novela con la que ganó el Planeta?

-Es lo primero que me preguntaron la noche que lo gané. Si la lees, ves que no hay otro título.

-El último día del año se cumplen 75 años de la muerte de Unamuno. ¿Estamos ante otro 98?

-No es comparable. Aquello fue una crisis y esto es una crisis. Es lo único que tienen en común. 

-¿Hay nueva novela en ciernes?

-No tengo una novela entre manos, tomo notas. Soy de la opinión de que la novela te tiene que perseguir a ti, no tú a ella. Entre novela y novela, lo que hago es periodismo,que me gusta, me excita y aprendo mucho. No tengo la sensación de que estoy haciendo algo  menor. 

-Deberían escucharlo muchos periodistas que no se realizan hasta que no tienen una novela. 

-Hay muchos periodistas que menosprecian su trabajo, viven con la fantasía de sacar una novela de éxito. Me parece una posición nefasta, partiendo de la premisa de que haciendo periodismo se está haciendo literatura.

-¿Ha perdido el norte?

-Al contrario. Mis novelas tienen muy buena aceptación en Dinamarca, Suecia y Noruega. 

-¿Qué fue de 'Millenium'?

-Lo promocionaron tanto que lo quemaron.

-¿Hay un detonante vital para dedicarse a escribir?

-Ese viaje de la infancia. Venía de una ciudad del Mediterráneo a una ciudad como Madrid, gris, triste, pobre. Con una situación económica difícil para mi familia, que no la había tenido en Valencia. Tiendes a mitificar una especie de paraíso perdido. Uno escribe para recuperar ideas remotas, reales o imaginarias.

-¿Madrid era la ciudad del millón de muertos de que habla Dámaso Alonso?

-Precioso poema. Fueron años duros para todos, yo conocí la cartilla del racionamiento, pero no era lo mismo vivir en el Mediterráneo que en la meseta. El primer recuerdo de Madrid es nada más llegar, bajarme del tren y ver los sabañones, los dedos se me ponían del frío como morcillas.

-¿Un hándicap para escribir?

-Nos hicimos a aquello. Mi padre era perito industrial, trabajaba con aparatos de electromedicina. Yo soy el cuarto de nueve hermanos. Otro factor que contribuyó a que me hiciera escritor. Cuando los mayores iban al cine, yo era pequeño; cuando iban los pequeños, ya era mayor.

-¿Qué son los articuentos?

-Una palabra que me inventé para esta mezcla de cuentos y artículos de periódico. 

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