"Tenemos la generación de músicos más brillante"

-¿Se considera la pianista española de moda?

-¡No, no! Sólo me considero lo que soy, poco a poco. Soy consciente de que estoy en el primer peldaño de una escalera muy larga.

-Su disco de homenaje a Alicia de Larrocha ha tenido excelentes críticas.

-Estoy feliz. La crítica especializada lo ha elogiado y lo ha apoyado. El público lo ha recibido con cariño y con ilusión. Quizá también por las circunstancias.

-¿A qué se refiere?

-Tenemos un panorama tan negro, estamos tan cansados por la situación tan penosa, que cuando se ve a una joven que pone pasión, como yo en este caso, la gente se vuelca.

-Para Alicia es un disco con obras de Granados, Falla y Albéniz. ¿Por qué?

-En homenaje a Alicia de Larrocha, nada mejor que música española. Es cierto que ella interpretó más música, y podría haber elegido a Mozart, Schumann o Rachmaninoff. Pero pasó muchos años haciendo más universal nuestra música, era genial. Y he elegido tres pilares fundamentales del piano español.

-Son representativos.

-Sí, porque en el disco está el romanticismo de Granados con los Valses poéticos, el modernismo y folklore de las Cuatro piezas españolas de Falla, y la redondez de Albéniz con la Suite española. Es como una hija pequeña de Iberia, por la duración, que resume la música española en 35 minutos.

-¿Se quiere especializar en música española?

-No me he especializado en nada. Soy muy romántica, en general, y estoy a gusto con los románticos alemanes. Toco Beethoven, Schumann, Schubert, Brahms… Esa vertiente francesa que tenemos los donostiarras la cubro con Debussy y Ravel. Y, por supuesto, está la música española, con los ya citados, o con Mompou. Estoy a gusto con un Mozart fresco. O con Scriabin, porque soy de formación rusa. ¿Por qué cerrarnos?

-Algunos ven desfasada cierta música española.

-La música española es muy buena. Esa falsa leyenda creo que pasó. Los músicos jóvenes de ahora estamos orgullosos de ella y la interpretamos. Es una música colorista y agradecida; también popular, pero eso no es negativo.

-¿Cómo definiría a Alicia de Larrocha?

-Para mí, es una heroína de la historia musical española. No la conocí en persona, pero he crecido oyéndola y admirándola. Es increíble que pudiera tocar así el piano. También admiro su humildad.

-Además de ella, ¿a qué pianistas admira?

-Otra mujer pianista a la que admiro es Martha Argerich. Y a muchos más, a Radu Lupu, por su honestidad en directo; a Sokolov porque es un arquitecto del piano… Me atrae mucho el Mozart que interpreta Mitsuko Uchida.

-¿A quién destaca entre los jóvenes españoles?

-Siempre lo digo. Estoy orgullosa de pertenecer a la generación más brillante que ha tenido la música en España. Hay pianistas como Javier Perianes o Luis Fernando Pérez, pero también violinistas como Leticia Moreno y Ana María Valderrama, violoncellistas como Adolfo Gutiérrez. Y cantantes como Raquel Andueza… O una orquesta como la Jonde, con la que he colaborado, y que suena con una enorme brillantez. Hay una gran cantera.

-Su último disco lo ha grabado con su propio sello.

-Me he lanzado a la piscina… ¡pero con red! Aseguré la distribución con Diverdi. Tenía propuestas de discográficas grandes, pero lo que me ofrecían era descompensado.

-Y se arriesgó.

-Bueno, se llama Berli Music, y Berli viene de libre. Quiero ser libre, tener libertad para decidir cuándo y cómo estoy en el mercado discográfico. Hace seis semanas que ha salido el disco y hasta ahora la experiencia me convence.

-¿Editaría discos de otros músicos?

-No tengo mucha capacidad para editar discos, pero estoy abierta a ayudar a jóvenes con talento.

-¿La autoproducción es conveniente?

-No sólo es buena, sino necesaria. En la música clásica, el rock, el teatro, el cine… Los jóvenes debemos coger las riendas. No debemos limitarnos a denunciar, sino hacer proyectos.

-¿Los jóvenes tienen salidas en la música clásica?

-Más que nunca. Se está invirtiendo en los jóvenes músicos. Aquí la gente nos apoya y fuera es una generación muy valorada.

-Antes de pianista, fue violinista. ¿Por qué cambió?

-Siendo muy pequeña, a los cuatro años, me gustaba el violín. Tuve una profesora rusa, que me reñía, y me dijo que me cortaría los dedos. Me enfadé... Tiré el violín al piso de abajo.

-Menos mal que después no ha tirado el piano…

-¡No! Y me reconcilié con la escuela rusa, fui alumna de Suchanov. Con el piano empecé porque mi hermana mayor lo tocaba y me dormía con su música. Dejé el violín y empecé con el piano. A los ocho años ya intervine en un escenario, y a los 11 años protagonicé mi primer recital. Doy las gracias a todos los profesores que he tenido.

-Incluso a los rusos.

-Es que el carácter ruso es fuerte, como lo pintan. La realidad de la música es así.

-Ahora está de gira.

-Alterno recitales con el circuito de orquestas. El jueves estuve en Málaga y volveré, dentro de dos semanas, para un concierto con la Orquesta Filarmónica de Málaga en el Teatro Cervantes. Luego iré a un recital en Úbeda (Jaén), al Teatro Victoria Eugenia de San Sebastián, al Auditorio Nacional de Madrid…

-¿Ya sabe cómo será su próximo disco?

-Para Alicia lleva seis semanas a la venta, y he vivido un año intenso preparándolo. Quiero disfrutarlo, antes de pensar en el próximo.

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