Alberto corral, Creador de juegos de mesa

"Los juegos de mesa ya no son un producto infantil"

Alberto Corral. Alberto Corral.

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-¿Cómo llega uno a ganarse la vida creando juegos de mesa?

-Por afición, así de sencillo. Desde pequeño jugaba, al principio con mis abuelos, con la familia, lo típico, la brisca, el parchís... Luego ya me metí más, compraba todos los que podía, y llegó un punto en el que vi que algunas reglas y algunas ideas podían resolverse mejor. Y ahí empecé a inventar mis reglas. Para mí, el germen de la creación es no conformarte con jugar tal como dice el reglamento.

"El germen de la creación es no conformarte con jugar tal como dice el reglamento"

-Los juegos de mesa parecían condenados a coger polvo en los altillos de los armarios, pero han vuelto con mucha fuerza...

-Han dejado de considerarse un producto infantil, y es que no lo son. Ahora hay juegos con unas temáticas y unas mecánicas muy distintas a los de toda la vida, en los que casi todo era azar, o bien muy sesudo, como el ajedrez, que supone un reto abstracto, o historias para cuatro locos como los juegos de simulación bélica. Ahora hay una oferta amplísima de juegos más modernos, más alegres visualmente, donde no hay eliminación de jugadores...

-¿Nos pasamos si hablamos de un boom?

-Para nada. De hecho, hay al respecto una cifra muy significativa. De todo el dinero que se recaudó a través de la plataforma Kickstarter, una de las más importantes de crowdfunding a nivel internacional, una cuarta parte fue para campañas de financiación de juegos de mesa. Es brutal. Ahí se mueven también proyectos de cine, de videojuegos, sectores muy potentes. Hay un boom en toda regla, sí.

-¿Dice esto algo sobre la forma en que gestionamos nuestras horas de ocio?

-Contra los videojuegos y los productos digitales en general es muy difícil competir, pero los juegos de mesa pueden reunir no sólo a amigos sino a gente de cualquier edad. Yo no puedo jugar al Call of Duty con mi niño de 6 años ni con mi abuela, pero sí a Los colonos de Catán. Poder juntar a toda la familia alrededor de una mesa, cosa que hoy es difícil porque vamos todos a nuestra bola, no me parece poco importante.

-¿Les valdrá este argumento sentimental a los niños que han echado los dientes toqueteando pantallas de tablets y móviles?

-Si hay algo cierto en la vida es que el movimiento se demuestra andando. Los niños son esponjas, no hay nada que les guste más que un adulto prestándoles atención. Yo creo que, si le propones jugar con su familia, cualquier niño lo haría encantado. Es más, creo que lo preferiría a jugar solo con el ordenador. Otra cosa ya es que los padres tengan o no tiempo para hacerlo.

-¿Observa a una persona jugando y te revelará cómo es realmente?

-Sin duda. El que se pasa los turnos enteros reconcentrado o el que se enfada por cualquier cosa son auténticos clásicos. Pero para mí los peores son los que juegan con la novia porque los dos se quieren mucho y no se atacan [risas].

-Una asociación ha pedido la introducción de los juegos de mesa como actividad extraescolar. Le parecerá bien, supongo, pero explíqueme por qué...

-Totalmente a favor, sí. La gente asocia los juegos de mesa en el colegio a que el niño aprenda ajedrez, y el ajedrez está muy bien, no pretendo quitarle ningún mérito, pero se enfoca demasiado a la competitividad: en cuanto el niño sabe jugar un poquito, ya lo meten en el torneo de turno. Y a mí me parece que, cuando hay niños jugando, lo importante es que aprendan tanto a ganar como a perder, y a hacer tanto una cosa como la otra sin darle demasiada importancia y sin aspavientos. Además, hay un montón de juegos que desarrollan diferentes potenciales, de habilidad, de destreza física, de conocer la Historia, de desarrollar la imaginación contando historias; seguro que hay un juego para cada valor o habilidad que un educador quiera reforzar. No digo que deba incluirse como asignatura, porque otras personas pueden tener otra afición que les parezca igual de válida, pero creo que hay argumentos de sobra para apoyar esa petición.

-¿Cuántos juegos hay en su colección personal?

-Ahora mismo, unos 300 y pico, más expansiones. Y no son muchos, hay gente que tiene muchos más. Sentimentalmente, mis favoritos son Cruzada estelar y Heroquest, que fue el primero que me flipó de verdad. Pero esto depende mucho siempre de con quién juegues; con mis niños y con la familia en general me parecen ideales Talismán o Laberinto mágico o Los colonos de Catán; con mi novia, Patchwork y Carcassone; y con los amigos, para gamberrear un poco más, Stone Age y Diplomacy.

-Dígame, así a bote pronto, qué político español cree que sería temible jugando al Trivial...

-¿Puede estar retirado ya? Yo diría que Julio Anguita, que es un tío que sabe mucho y seguro que nos daría una paliza a todos.

-¿Y al Monopoly?

-Yo creo que Bárcenas, con él habría que tener cuidado. Todo apunta a que al hombre se le da mejor que bien la contabilidad, ¿no?

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