"Soy una persona sencilla, soy tal cual para lo bueno, malo y regular"

-¿Viaja más que el baúl de la Piquer?

-Desde que soy consejera he viajado bastante, pero lo tengo asumido. Las cosas hay que verlas y Andalucía tiene muchísimos pueblos y ciudades en los que hemos actuado o tenemos que actuar.

-¿Calcula los kilómetros?

-No los calculo. Sé que tengo que hacerlos y pongo ilusión en ello. Para mí es extraordinariamente importante no perder el contacto con la realidad y con la gente, escuchar lo que nos tiene que decir.

-¡Es más conocida que Griñán!

-A eso no hay que darle importancia. El presidente Griñán es el referente de lo que significa un proyecto para Andalucía. Yo simplemente soy un miembro del Gobierno más.

-¿Nos revela el secreto de su éxito?

-Lo único que puedo hacer es mostrar mi total y sincero agradecimiento a la ciudadanía. Quizás sea fruto de mi relación más directa con la gente.

-¿Cree que aprecian su sencillez?

-Es cierto que soy una persona sencilla, soy tal cual. Me muestro como soy, ni más ni menos, para lo bueno, lo malo y lo regular.

-Pero el poder cambia ¿no es su caso?

-El poder no debe cambiarte y si eso ocurre te tienes que ir. Si el poder te atrapa tanto como para cambiar lo que tú eres, sientes y lo que dice tu corazón y tu cabeza, es que te tienes que marchar a otro lugar.

-¿La popularidad le pesa?

-Me pesa en términos de responsabilidad. Sé que no le puedo fallar a la gente y tengo que estar ahí, trabajando y batallando.

-¿Y no le agobia la falta de privacidad?

-Es que a mí nunca me molesta la gente. No me importa pararme con una persona que me saluda, conversar un rato, atenderla... La política sin corazón, sin la oportunidad de establecer una relación humana, no es nada. Además, de la crítica se aprende. A mí conversar y escuchar me carga las pilas.

-O sea, que no veranea de incógnito.

-No, qué va. Conozco a los vecinos y a la gente que viene por esta zona de Almería desde hace muchísimos años. La gente me ha saludado con mucho cariño, me ha dado la enhorabuena, me ha preguntado cómo estoy. Es estupenda.

-¿Cocina en casa o prefiere los chiringuitos?

-Almuerzo en casa, ya que no lo puedo hacer el resto del año, aunque no soy muy buena cocinera. Soy mucho del gazpachito y el salmorejo. Y cuando nos encontramos la charpa de amigos, como decimos en Córdoba, echamos el rato en el chiringuito.

-¿A pesar del Gobierno?

-Los chiringuitos son necesarios y en Andalucía forman parte de nuestra manera de convivir. ¡Todos tenemos un chiringuito en algún momento de nuestras vidas! Otra cosa son las medidas para garantizar el respeto al medio ambiente.

-¿Es usted la más roja del gobierno andaluz?

-Eso no se mide por la intensidad del rojo. La vida me ha enseñado que mejor no midamos en términos de tonalidades. Miras a alguien en la distancia pero no lo descubres hasta que te pones a hablar.

-¿Superó el comunismo?

-Es una cuestión que ni me la planteo. Hace mucho tiempo que expresé lo que sentía, lo que era y donde estaba. Siempre me he situado en el espacio de la izquierda con retos y desafíos de transformación y cambio en el mundo.

-¿Necesitó muchos arrestos para dar el salto?

-He sido una mujer de arrestos, quizás porque la vida me ha puesto por delante situaciones complejas, lo cual no quiere decir que, cuando tomas decisiones difíciles, no padezcas. El sufrimiento está ahí y mis lágrimas me ha costado.

-¿Qué fue lo más difícil?

-Sabía que tenía que dar el paso y lloré pensando en tanta gente de Córdoba a la que quiero, en mi ciudad y en diez años allí, entregada en cuerpo y alma.

-¿Le dolió el divorcio de IU?

-Los divorcios siempre duelen. Cuando tomé la decisión dije que no iba a hablar nada de las personas con las que he compartido una parte de mi vida, que daba un paso hacia otro proyecto en el que creo. El presidente Griñán es un hombre de izquierdas. Comparto sus convicciones y sus planteamientos y el proyecto que encabeza.

-¿Siempre que llueve escampa?

-Fue una expresión que utilicé en su día, porque creo que es así. Aunque hay cosas que duelen, sobre todo aquellas que no obedecen a la verdad. Pedí respeto para mí porque voy a ser respetuosa con los demás.

-¿Y cómo se encuentra ahora?

-Feliz, contenta, trabajando todo lo que puedo y más. Voy a seguir haciéndolo por Andalucía, y en el marco de un proyecto con el que me identifico. Además, tengo en la Consejería un equipo del veinte.

-¿Qué desafío asume como consejera?

-Hay un desafío que se ha marcado el Gobierno, dentro de la Andalucía sostenible, que es la movilidad sostenible. Se trata de trabajar para cambiar nuestros hábitos de transporte con metros, tranvías, consorcios de transportes y cercanías.

-¿Le declara la guerra al coche?

-Es verdad que el coche le hace falta a mucha gente para trabajar. Pero vamos a poner a su alcance medios que le permitan situarlo en segundo plano.

-¿Con qué finalidad?

-Contaminar menos, que es un objetivo prioritario, y ganar en seguridad y rapidez.

-Elija un lema.

-Deja el coche y gana tiempo para tu vida.

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