paola calasanz 'dulcinea'. Directora de arte, escritora e 'influencer'

"Las redes sociales son un arma de doble filo"

Paola Calasanz 'Dulcinea' Paola Calasanz 'Dulcinea'

Paola Calasanz 'Dulcinea'

-Ser influencer está de moda... ¿es un chollo o tiene sus sombras?

-Me di cuenta de que era influencer [la verdad es que no me gusta mucho como suena] cuando la gente me escribía y me decía que hacía cosas como yo, que quería ser como yo. Ahí te das cuenta de que estás influenciando en las personas. En mi caso, como tengo un mensaje muy claro que dar al mundo de respeto a la naturaleza, animales y demás, para mí es un chollo poder expresar algo que a mí me llena y que haya alguien que lo escuche, que lo reciba. En mi caso no le veo inconvenientes, todo lo contrario.

-¿Por qué tanta gente quiere ser youtuber o influencer?

-El tema de ser youtuber o influencer, hoy en día, es un chollo. Trabajas desde casa, es mucha labor pero al final eres tu propio jefe y encima te pagan y te regalan cosas por hablar de ellas. Pero ser influencer es influir sobre algo. La gente joven que quiere ser youtuber o instagramer no tiene un motivo, no tiene un mensaje. Ahí creo que está el problema. Me parece de una responsabilidad enorme y muchos influencer no lo son y a mí eso me duele: gente con tantísimo poder de comunicación, tantísimo poder de llegar a tanta gente y que no lo aprovecha para algo bueno, que simplemente se quede en qué marca de zapatos estás usando.

La gente joven que quiere ser 'youtuber' o 'instagramer' no tiene un motivo, no tiene un mensaje"

-Ha dirigido vídeos que han sido virales. ¿Qué tiene que tener un vídeo para recibir millones de visitas?

-A la gente, en el fondo, nos gustan las emociones, nos gusta sentir, que nos toquen la fibra. Creo que el truco de que un vídeo tenga el contenido necesario es poner el dedo en la llaga, en realidad es lo que hace que la gente se emocione, que conecte con ese lado o con esa parte de ellos mismos que está dormida y que necesitamos que alguien nos diga: "¡Eh, despierta!". Entonces siempre intento eso, hacer que toque el corazoncito de las personas.

-Sus experimentos psicosociales han tenido mucho éxito, ¿por qué generan tanta curiosidad ?

-Experimentos sociales son emociones en estado puro y creo que vivimos en una era que estamos tan conectados a la tecnología, que estamos desconectados entre nosotros. Estos vídeos lo que hacen es conectarte, pero conectarte con algo auténtico, que son las personas. Eso es magia y se nos está olvidando.

-Su último libro está entre los más vendidos. ¿Hace más ilusión un superventas o un vídeo viral?

-Por supuesto lo del libro. Es increíble, es un sueño, es... No sé, una pasada.

-¿Le resulta más cómodo escribir o producir alguno de sus vídeos?

-No es que me sea más cómodo escribir, pero me es más fácil. Al escribir, ya está, ya se ha acabado el trabajo. Para un vídeo tengo que escribir la idea primero, luego el guión, grabar, posproducir… Un vídeo es siempre más trabajo y al final creo que un libro siempre deja más huella. Entonces, yo prefiero los libros.

-¿Es más rentable ser youtuber que escritora?

-Depende de cuántas novelas vendas, si vendes un millón de ejemplares… (risas). Los vídeos no están tan bien pagados como parecen. Son las marcas las que te pagan. Cada mes con varias campañas de publicidad, es ahí donde está el dinero. Las marcas te pagan para que aparezcan sus productos en tus vídeos, no tanto que Youtube te pague por las visualizaciones.

-¿Saben los influencers la responsabilidad y la repercusión que tienen sus publicaciones?

-Las redes sociales son un arma de doble filo, hay que ir con mucho cuidado. Tenemos un poder en nuestras manos y hay que saber usarlo. Yo, al menos, me lo tomo como una responsabilidad, saber que hay tantas niñas jovencitas que me siguen.

-Preguntado de otra forma: ¿se hace un uso responsable de las redes sociales?

-Por supuesto que no se hace un uso responsable de las redes sociales, en absoluto. La gente no filtra. ¿Cómo puede ser que en el siglo XXI censuren un pezón en una foto de Instagram artística y no censuren un vídeo en el que hay una escena de maltrato? Me parece ridículo.

-¿Son las redes sociales esa plataforma para aparentar lo que no se es o para el postureo?

-Mi vida no es solamente esto. Mi vida también tiene cosas malas, tengo días tristes, emociones encontradas, y esto no lo publico. No es que sea falso lo que publicamos, es como que partimos la realidad, sólo explicamos una parte.

-¿Esa vida con filtros es porque la gente sólo quiere ver cosas bonitas?

-Definitivamente, la gente quiere ver cosas bonitas y me parece genial que enseñemos cosas bonitas, porque para ver desgracias ya están los noticieros y los periódicos, ya está todo eso que nos explica que todo va mal. También hay cosas bonitas, países por descubrir, hay gente amándose, hay ropa bonita… Eso me parece bien de las redes sociales, pero es un falso paraíso. También está todo lo demás que no se muestra tanto y con eso la gente debería ser muy consciente.

-¿Se ve en un futuro manteniendo una vida off line, sin redes sociales?

-Mi vida y mi labor no tendría sentido off line. Lo que quiero es mostrar una realidad al mundo. Entonces, si desconectara, viviría en el país de las maravillas. Necesito contarle al mundo que es posible, que se puede ser autosuficiente, que se puede vivir sin causar daño al planeta, sin contribuir al maltrato animal. Si no se lo cuento al mundo, no estaría aportando mi granito de arena.

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