Entrevistas

"El sistema británico de becas es el que más atrae a un joven"

-Me imagino que su logro tendrá recompensa este verano.

-Sí. Salgo esta misma semana de viaje para Lisboa. Necesito desconectar, descansar y prepararme para el próximo curso.

-¿Cuándo entró en el San Francisco de Paula?

-Con cuatro años, en segundo de Infantil. En este colegio he estado hasta completar mis estudios preuniversitarios.

-Dígame, ¿cómo se le ocurrió estudiar el Bachillerato Internacional?

-En cuarto de la ESO te dan la opción. Yo decidí entonces hacer el doble Bachillerato: el español y el internacional. Era consciente de que, pese al esfuerzo, luego tendría la recompensa al tener más oportunidades con el doble diploma.

-¿Es usted hombre de letras o de ciencias?

-Me decanté por Biología y Química en el Bachillerato español y así lo hice también en el internacional, donde las ramas de conocimiento están organizadas por grupos.

-¿Qué diferencia hay entre el Bachillerato español y el internacional?

-En el internacional prima más la autoorganización del alumno. Al estudiante se le suministra el material y a partir de ahí tiene que elaborar el temario de cara a los exámenes. El profesor desempeña en este caso la figura de guía. Además, en este tipo de enseñanza priman mucho -en el caso de la ciencia- las prácticas en el laboratorio. Eso es fundamental. Nos llevamos todo el día metido en él.

-Pero a la hora de hincar los codos, ¿requiere el mismo tiempo?

-En el caso del internacional hay que tener en cuenta que no se trata de un aprendizaje memorístico, por repetición, sino que es el alumno el que va adquiriendo conocimientos a través del propio descubrimiento en las clases prácticas. Ésa es la principal diferencia con el Bachillerato español.

-¿Es cierto que existen normas especiales a la hora de hacer los exámenes?

-Es cierto, pero esas normas están establecidas para los centros que lo imparten. Cuando nos hemos examinado los pupitres estaban separados por una distancia que marca la normativa. Incluso hay delegados que se encargan de verificar que se cumplen esas reglas y la separación es la establecida. Son muy estrictos en este tipo de cuestiones.

-¿Se han animado muchos de sus compañeros a cursar el Bachillerato Internacional?

-Se trata de grupos reducidos. Este año hemos sido diez alumnos.

-Así es un lujo aprender.

-Pues sí, pero en lo que más se disfruta es en las clases prácticas en el laboratorio. Ahí es donde verdaderamente se aprende.

-Creo que en Selectividad tampoco se ha quedado corto...

-La verdad es que también me siento muy satisfecho con la nota conseguida. Con la prueba específica he logrado un 13,15, por lo que me he quedado a pocas décimas de obtener la máxima puntuación: 14.

-Con esa nota y con los 45 puntos logrados en el Bachillerato Internacional se le abrirán las puertas de todas las universidades. Por cierto, ¿qué piensa estudiar?

-Estudiaré Medicina en Madrid. Me hubiera gustado hacerlo en otra institución académica extranjera, pero al terminar el plazo de inscripción en las facultades españolas antes de que se conociera el resultado en el Bachillerato Internacional provocó que, por precaución, lo solicitara en Madrid. Ahora habría que comenzar el procedimiento otra vez para hacerlo en el extranjero.

-¿Descarta estudiar fuera los próximos años?

-No lo descarto. Incluso es una experiencia que me atrae mucho.

-De ser así, dígame el nombre de alguna universidad para formarse como médico. Incluso puede hacerlo en Harvard...

-No estaría mal pasar allí una temporada. Se trata de la universidad más antigua de Estados Unidos, pero lo veo bastante difícil, resulta demasiado caro para el bolsillo familiar.

-¿La mirada, entonces, la tiene puesta en Europa?

-Me encantaría estudiar en Oxford o Cambridge.

-Siente predilección por la formación inglesa...

-Las universidades británicas tienen muchas ventajas y entre ellas se encuentra el sistema de financiación de becas, que resulta el más atractivo para un joven.

-Explíquese...

-Es muy fácil. Un estudiante se matricula en una carrera y si le dan un préstamo por beca no empieza a devolverlo hasta que consiga su primer trabajo tras la graduación o cuando sus ingresos se sitúen por encima de una cierta cantidad de dinero, que creo que está fijado en 20.000 libras, por lo que puede pagar la universidad y vivir con cierta comodidad. Como ve, son todo ventajas.

-En toda su trayectoria académica la familia habrá sido un apoyo clave...

-Por supuesto. Han sido mi gran apoyo para llegar hasta aquí. Sin ellos no hubiera logrado nada, pero también mi éxito se lo debo a los profesores del San Francisco de Paula, profesionales fundamentales para obtener este resultado. Otra pieza clave la constituyen mis compañeros, que nos hemos estado apoyando mutuamente todo el curso. Han sido nueve meses inolvidables.

-Hágame una media de las horas diarias encerrado en su sala de estudios.

-No se lo va a creer si le digo que no he llevado la cuenta, pero le soy sincero. No he tenido que sacrificar muchas horas de ocio para lograr estos resultados. Entre otras cuestiones, porque es necesario desconectar y ocupar la mente en otras cosas. Es imprescindible.

-¿Alguna afición concreta para esas horas de ocio?

-No practico mucho deporte, pero disfruto tocando la guitarra y el piano. De hecho, hasta hace pocos años pertenecía a un grupo de rock. Disfruté mucho aquellos años en los que organizábamos conciertos, aunque a nivel de aficionados.

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