25-M. Elecciones europeas

Acaba una campaña que se revela inútil para frenar la abstención

  • Miguel Arias cree que sus declaraciones no tendrán ningún efecto y Valenciano asegura que el PP debe perder "sólo por eso" IU aspira a romper el bipartidismo con una llamada a la participación, y ERC adelanta un temblor en Cataluña

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No por accidentada ni por hitos, la campaña de las elecciones europeas, que se cerró anoche, parece haber conseguido movilizar a un electorado escéptico y desafecto. El candidato del PP, Miguel Arias, adelantó en el programa Los Desayunos, de TVE1, la cifra de participación que maneja el Gobierno: algo menos del 45%. Ese porcentaje sería el menor de toda la serie de las elecciones europeas, aunque aún puede ser peor, y acercarse al 40%, lo que supondría que seis de cada 10 electores optarían por quedarse en su casa. Pero España no es una isla en el seno de los 28 países que comenzaron a votar el jueves pasado; la participación se espera del 43% en el conjunto, aunque hay que considerar que en tres países la asistencia es obligatoria y que en 11 de ellos se espera que baje del 40%.

Las declaraciones machistas de Arias después del único debate con la candidata socialista, Elena Valenciano, se han convertido en el eje imprevisto de la campaña para el PSOE, que lucha hasta última hora para conseguir el empate que le otorgan algunas encuestas. La candidata volvió a insistir en ello en uno de sus mitines de ayer, el de Valencia: "Sólo por las palabras de Cañete, el PP se merece perder las elecciones". Valenciano comenzó su campaña con la igualdad como uno de los mensajes fuerza; de hecho, la reforma de la ley del aborto que prepara el Gobierno de Rajoy estaba presente en todos sus mítines, y las declaraciones de Arias vinieron a monopolizar esta recta final. Valenciano cerró la campaña en Sevilla, junto a la presidenta andaluza, Susana Díaz, para arrancar votos en una de las pocas comunidades donde su partido puede ganar.

Arias, en este mismo programa de televisión, aseguró que sus palabras no le pasarán factura al PP. Todo lo contrario. El ex ministro de Agricultura recordó el caso del lino en las elecciones de 1999, con el que se quiso acusar a la candidata Loyola de Palacio en plena campaña. La candidata socialista era, entonces, Rosa Díez, la hoy líder de UPyD.

Para el partido de Mariano Rajoy, una victoria mañana domingo, aunque sea por la mínima, supondrá un respaldo a las políticas iniciadas en 2011 y al discurso de la recuperación económica. Arias aseguró que hablaría mucho más de Europa que Valenciano, pero comenzó con críticas a Rodríguez Zapatero para ahuyentar los apoyos al PSOE.

Izquierda Unida recibió en Madrid el apoyo de 1.500 sindicalistas, y en Andalucía, su líder, Antonio Maíllo, clamó contra el bipartdismo. Tanto IU como UPyD han acusado a los dos grandes partidos de desincentivar la participación en las elecciones. "La asbtención no puede ser un indulto para el bipartidismo", indicó desde Andalucía el vicepresidente de la Junta, Diego Valderas.

A pesar del esfuerzo que muchos partidos realizaron al principio de la campaña para explicar que estas elecciones van a ser diferentes porque ahora sí se decide, los hechos vienen poniendo esto en cuestión. Valgan dos ejemplos. El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, ha citado a los jefes de Estado y de Gobierno para el martes por la noche para "discutir los resultados de las elecciones y examinar qué podemos aprender de ellos". Van Rompuy aseguró que aún será "pronto" para hablar de nombres, en referencia al presidente de la Comisión Europea, que pudiera ser una persona que no sea ninguno de los cinco candidatos que concurren a estas elecciones. Si es así, esto agravaría el déficit democrático de la Unión Europea y el distanciamiento con el Parlamento.

Según el Tratado de Europa, el presidente de la Comisión Europea lo decidirán los jefes de gobierno de los 28 por mayoría cualificada, considerando el resultado de la elección. Posteriormente, el nombramiento debe ser aprobado por la Cámara. Pero la canciller alemana, Angela Merkel, ha abierto la opción de elegir a una persona que no sea ni Jean-Claude Juncker, del Partido Popular Europeo, ni Martin Schulz, de los socialistas. Si ninguno obtiene una victoria amplia, y parece que esto puede ser así, Alemania se inclinaría por buscar a otra persona de consenso. Y el segundo ejemplo sobre la utilidad de la votación lo da la propia Merkel, que se reunirá a principios de junio con sus homólogos británico, David Cameron; sueco, Fredrik Reinfeldt, y holandés, Mark Rutte, para analizar el relevo de puestos en la Unión Europea. Los líderes de los cuatro países, todos miembros de partidos de centroderecha, se encontrarán para discutir "el futuro de Europa". "Es una muy buena oportunidad, ahora que Europa está saliendo de la crisis y vamos a tener una nueva Comisión Europea (CE) y un nuevo Parlamento Europeo (PE)", afirmó Reinfeldt.

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