Adiós a Zaplana en un 'sms'

EL primer Pleno del Congreso de los Diputados tuvo en Eduardo Zaplana a un protagonista inesperado. Todo el mundo daba por hecho que el portavoz del Grupo Popular en la pasada legislatura no sería el primero en tirar la toalla. Los asuntos judiciales que aún colean en tierras valencianas hacían pensar que Zaplana se agarraría como un clavo ardiendo a su acta de diputado y a su aforamiento. A priori, más papeletas para una espantada en toda regla tenía Juan Costa, rescatado de la remunerada iniciativa privada por Rajoy para que coordinara el programa electoral y cabizbajo y meditabundo ayer en el patio del Congreso. Incluso Manuel Pizarro, flamante fichaje del presidente del PP como número 2 de la lista de Madrid, tenía mejor perfil. Tras diluirse como un azucarillo en el debate electoral con Pedro Solbes y quedarse sin la portavocía del Grupo Popular, todo hacía indicar que el aragonés no se comería el turrón con el acta de diputado bajo el brazo. Pero no. Parece ser que va a esperar a ver cómo maneja la nave popular su líder en los próximos meses.

Zaplana se lo comunicó a Rajoy -es de suponer que Alierta le avisó antes- cinco minutos antes de que éste se reuniera con el Grupo Popular. El presidente del PP, en cualquier caso, no se dio por enterado cuando los teléfonos de los diputados empezaron a recibir el smscon la noticia: "Zaplana abandona la política y ficha por Telefónica". Cuando fue advertido por su leal Soraya Sáenz de Santamaría, le agradeció al murciano los servicios prestados y siguió a lo suyo: iniciar una nueva etapa de oposición con más ruido dentro que fuera. En la reunión, sin embargo, tuvo que escuchar cómo Ana Torme, una zaplanista recalcitrante, se quejó de que nadie del PP "nos ha dado las gracias por estos cuatro años". Posteriormente, Vicente Martínez-Pujalte, que se ha debido afeitar el mostacho para que nadie lo relacione con su antiguo patrón parlamentario y que ha logrado la portavocía de Presupuestos -la misma que ostentó hace diez años-, elogió la labor de Zaplana. "Puso la Comunidad Valenciana en el mapa", dijo rodeado de periodistas.

Zaplana apareció después y se explicó: "Hay que quitarse de la primera fila cuando toca". Dijo un adiós que para sus fieles -a los que invitó a almorzar- sonó a "hasta luego". El caso es que la marcha del ex portavoz popular y nuevo responsable de Telefónica en Europa ha coincidido con un cambio de estrategia del PP. En el decreto-ley sobre las medidas de activación económica, los populares se abstuvieron y permitieron que los votos del PSOE y de CC lo aprobaran. Y, en el segundo, en el del ministrasvase del Ebro a Barcelona, los diputados del PP votaron afirmativamente a pesar de las reservas expresadas por su portavoz. En la pasada legislatura, esta posición política sencillamente hubiera sido impensable. Con la dirección de Génova desmantelada, a la espera del congreso nacional de junio, Rajoy parece dispuesto a tirar con lo que tiene. Ayer se le pudo ver flanqueado por su nueva guardia pretoriana: Esteban Fernández Pons, José María Lassalle y Jorge Moragas, entre otros. Mientras tanto, una veintena de diputados anda a la búsqueda de un ZP en el Grupo Popular.

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