Bono, el primer presidente del Congreso sin mayoría absoluta

  • En sus primeras palabras a la Cámara promete atender a todos, "especialmente a las minorías", porque "nadie es más que nadie".

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El ex ministro de Defensa José Bono se ha convertido en el presidente del Congreso de los Diputados de la IX Legislatura con 170 votos de los 350 diputados que conforman la Cámara Baja. Sin embargo, Bono tuvo que esperar a una segunda votación y conformarse con ser presidente por mayoría simple, después de que en la primera ronda no alcanzara el quórum necesario, convirtiéndose así en el primer responsable del Congreso en la Democracia que no obtiene la mayoría absoluta, que es elegido en segunda vuelta y el que tiene el menor número de apoyos. En cualquier caso, Bono se comprometió a atender a todos los diputados por igual, "especialmente a las minorías", porque "nadie es más que nadie".

A las 10:00 comenzó la sesión constitutiva del Congreso con la composición de la Mesa de Edad, presidida por el diputado electo de más edad, Juan Manuel Albendea Pabón (PP) y acompañado por los dos más jóvenes, Miriam Muñoz Resta y Sara García Ruiz, ambas del PSOE. Albendea no quiso terminar sin expresar su "fidelidad, respeto y afecto a Su Majestad el Rey, que, tras más de 30 años de reinado, ha contribuido decisivamente a que las nueve legislaturas transcurridas, incluida la constituyente, hayan consolidado la democracia en España", una declaración que fue recibida con aplausos de toda la Cámara, pero con gestos de sorpresa en los escaños que ocupan los diputados de ERC.

A continuación, se procedió a la elección del presidente del Congreso, para lo que los diputados fueron llamados uno por uno para depositar su voto -secreto- en una urna cerrada. Aunque Bono era, en principio, el único candidato a la Presidencia de la Cámara, por la mañana el PP había comunicado su intención de presentar a una candidata alternativa, Ana Pastor. Así, en la primera votación, en la que se requiere una mayoría absoluta (176 votos), Bono se tuvo que conformar con 168 apoyos, un escaño menos de los que tiene el PSOE, mientras que Pastor obtuvo 152 apoyos, dos votos menos que escaños tiene el Grupo Popular. 

En la segunda ronda, ya con mayoría simple, Bono recabó 170 votos, pero aun así, no fueron todos los del PSOE, ya que hay que contar entre ellos los de los dos representantes de Coalición Canaria y el líder de IU, Gaspar Llamazares. En cualquier caso, no resulta posible conocer quiénes protagonizaron esa 'fuga de votos', aunque se desataron todo tipo de especulaciones sobre quién había podido ser. Inmediatamente se apuntó a Alfonso Guerra, que ayer mismo consideró que había otros candidatos mejores que Bono para presidir el Congreso, pero a su salida dio a entender a los periodistas que había votado a favor, señalando que es una persona "muy disciplinada" y que hay que darle un voto de confianza a Bono.

Tampoco Ana Pastor logró todos los votos de su partido, ya que logró 152 de los 154 que tiene el PP. En cualquier caso, Bono se convirtió en el primer presidente del Congreso de los Diputados que obtiene el asiento en una segunda votación y no por mayoría absoluta, como sus siete antecesores, además de ser el que menos apoyos ha obtenido. Hasta ahora, ese título lo ostentaba el diputado del PP Federico Trillo, quien, a pesar de haber sido elegido por mayoría absoluta, sólo obtuvo 179 votos en 1996. En la votación de los vicepresidentes, la socialista Teresa Cunillera salió elegida vicepresidenta primera, la popular Ana Pastor vicepresidenta segunda, el también popular Jorge Fernández Díaz vicepresidente tercero y Jordi Jané, de CiU, cuarto vicepresidente del Congreso.

En cuanto a los secretarios, el más votado fue el socialista Javier Barrero, que ya formó parte de la mesa en la Legislatura pasada y que volverá a ser secretario primero de la Mesa del Congreso. El segundo puesto fue para el guipuzcoano José Ramón Beloki, del PNV, y los dos últimos cargos en la Secretaría fueron para los populares Ignacio Gil Lázaro y Celia Villalobos. Igual que en las anteriores votaciones, los diputados sólo podían apuntar un nombre en una hoja de papel o no escribir nada y votar en blanco. El siguiente paso fue la jura de cargos, a través de la forma 'juro' o 'prometo' acatar la Constitución. Jané lo hizo en catalán, igual que los diputados de ERC, que añadieron "por imperativo legal", mientras que Llamazares añadió: "En nombre de 800.000 votantes, prometo".

Bono pronunció a continuación su primer discurso ante el Congreso de los Diputados, que comenzó agradeciendo su voto a los diputados que le respaldaron para ser presidente y recalcó que aquellas papeletas que no contenían su nombre le sirven de motivación "para intentar ganar la confianza" de los que no le han dado su apoyo. "Quizá el mejor modo de agradecer la elección sea cumplir con rigor nuestro deber", señaló, para agregar a continuación que "el deber del presidente empieza por serlo de todos, cualquiera que haya sido la confianza que le han otorgado y en atender con solicitud a todos por igual, especialmente a las minorías". "En ser justo es en lo que comprometo por el honor que hoy me otorgan", apostilló.

En este sentido, destacó que asume la Presidencia con el "respeto" que le merece la soberanía nacional, "cuyo titular el es pueblo español". Asumiendo su condición de "lego entre muchos expertos", se mostró dispuesto a iniciar el aprendizaje de su nueva tarea, pero reclamó a los diputados "indulgencia" con los "errores" que pueda cometer y "ayuda" para el desarrollo de su cargo, "al menos en los primeros tiempos". Además, se comprometió a acompañar a la Cámara en sus avatares desde el convencimiento de que en el Congreso "nadie es más que nadie" y de que cada uno tiene "el mismo valor que su vecino o su adversario". 

"Esa es la regla principal. El carné de un partido no añade nada a quien lo tiene, es la conducta de la persona la que honra o deshonra el carné que posee. La diversidad y la diferencia entre nosotros, como entre los españoles, es un hecho, pero la igualdad es el derecho principal", apostilló Bono, que aseguró que le anima el "ejemplo" de Manuel Marín y que espera poder imitar a Landelino Lavilla, con el que compartió la Mesa del Congreso como secretario cuarto, entre 1979 y 1982. Bono confesó que no se atrevía a pedir a los diputados que tengan una "conducta ejemplar", pero sí les solicitó que tomen "ejemplo de la sociedad española", con sus "múltiples identidades", y que es "permisiva, solidaria y generosa". 

"Imitemos a la sociedad que representamos, tratemos de igualarla en lo que tiene de tolerante, de respetuosa y de educada, que es mucho. Hagamos que esta Cámara cada se parezca más a los españoles y que ellos nunca tengan motivos para sentir rechazo de la conducta de sus diputados", aseveró, antes de añadir que "el tumulto nunca conduce al progreso" y que el mejor camino para progresar es "el de la moderación y la palabra como única vía respetable para dirimir discrepancias".

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