El juicio a Camps y Costa provoca cabezadas en el público y el estrado

  • Los minuciosos interrogatorios y la reiteración de los documentos que presentan las partes en la causa de los trajes hacen mella entre los asistentes a las sesiones

El cansancio acumulado, la constante repetición de documentos y la extrema minuciosidad de los interrogatorios que practica la acusación, especialmente la Fiscalía, están empezando a pasar factura tanto entre las partes como en el público, que por momentos se quedaron ayer dormidos.

La única cámara de televisión presente en la sala de vistas mostró en varias ocasiones rostros somnolientos, bostezos y ojos cerrados tanto en las bancadas de público como en el mismo estrado, a excepción de los miembros del jurado, cuyas caras permanecen en el anonimato.

Así, en los esporádicos barridos de cámara se pudo ver en varias ocasiones al fiscal anticorrupción de Valencia, Jesús Carrasco, realizar esfuerzos para mantenerse despierto, como le pasó el lunes al concejal de Seguridad Ciudadana, Miquel Domínguez.

También varios integrantes del público, de los habituales que acuden a apoyar a los imputados prácticamente desde el pasado día 12, están acusando el cansancio acumulado y se les pudo ver dormidos en la sala.

En una sala anexa, los cerca de cuarenta periodistas que siguen el juicio reciben esta particular realización con sonrisas y chascarrillos. Mientras, en el interior de la sala el letrado de Francisco Camps, Javier Boix, trata de dar celeridad al interrogatorio reclamando al juez, Juan Climent, que la fiscal limite el suyo a aquellas cuestiones que conoce el testigo.

Durante la sesión de ayer, el encargado de la tienda Forever Young, donde Francisco Camps y Ricardo Costa adquirieron supuestamente prendas de vestir pagadas por la trama Gürtel, reveló que la empresa Orange Market ordenaba a este establecimiento alterar las facturas para ocultar los productos reales que había adquirido. Según contó Javier García en su declaración como testigo ante el jurado, los empleados hacían estas facturas siguiendo las órdenes de Cándido Herrero, el consejero delegado de Orange Market, la filial valenciana de la trama, y contaban con la autorización del director de la tienda, Antonio Fresno, y del jefe de ventas, José Tomás.

Además, el testigo admitió que una cuenta pendiente de 30.678 euros bajo el nombre del número dos de la trama, Pablo Crespo, y del también integrante de la misma Álvaro Pérez, El Bigotes, que incluía prendas supuestamente adquiridas por Camps, Costa, Víctor Campos y Rafael Betoret, fue saldada por tres empresas de la red.

Respecto a las facturas, Javier García contó que Cándido Herrero les indicaba los conceptos que debían poner y las empresas a la que debían emitirse, y que incluso existían borradores para confeccionarlas, pero siempre correspondían a ventas "reales" y a pendientes de pagos. El jurado ha podido ver una factura de 19.800 euros emitida a nombre de Orange Market que incluye, entre otros conceptos, veinticinco trajes para los empleados de un expositor en la Feria Internacional de Turismo, y un metraje de tela blanca para tapizar, producto que no vende esta tienda.

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