Celebración en tiempos de crisis

  • Zapatero anuncia durante un acto por sus cien días de Gobierno "austeridad y solidaridad", pero sin las "reducciones drásticas" que pide el PP · Confía en superar una situación "bastante difícil"

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, rechazó ayer acometer "reducciones drásticas" del gasto público tal y como propone el PP porque, dijo, los gobiernos de Aznar demostraron que los planes de este tipo "siempre chocan contra los más desfavorecidos, los trabajadores y los que menos tienen". En el acto organizado por el PSOE con motivo de los cien días de Gobierno, y rodeado de muchos de sus ministros y de la dirección del partido, Zapatero ratificó su confianza en la fortaleza del país para salir de una situación económica "bastante difícil".

"Porque sabemos qué políticas hacer, qué medidas tomar y tenemos confianza en este país, vamos a ser capaces de recuperar el crecimiento económico y la creación de empleo en España", subrayó.

A su juicio, los planteamientos del PP no son meras conjeturas: "Ya lo hicieron cuando gobernaban; hicieron decretazos y quisieron recortar los derechos y prestaciones de los trabajadores". El presidente garantizó que habrá austeridad en las cuentas públicas -"cómo no la va a haber si está Solbes al frente"- pero sin olvidar la solidaridad. Zapatero aseguró estar dispuesto a escuchar todas las propuestas que se pongan sobre la mesa "con el único límite" de no aceptar ningún recorte en las políticas sociales.

Ante militantes, diputados y senadores, desgranó durante cerca de una hora las medidas adoptadas por el Gobierno desde su investidura y, sin citar en ningún momento la palabra "crisis", afirmó que ha hecho frente "desde el primer día" al frenazo del crecimiento de la economía española.

Repasó con aire de justificación las medidas adoptadas por el Consejo de Ministros -que van a movilizar 60.000 millones de euros hasta 2010-, descartó la puesta en marcha de iniciativas que hipotequen el futuro del país y se comprometió a mejorar el modelo productivo con las reformas necesarias en el sector de los transportes, la energía, las telecomunicaciones y los servicios.

Según apuntó, su Gobierno continuará además adoptando medidas en el sector de la vivienda y para paliar la situación que viven los ayuntamientos por la reducción de los ingresos.

Tras valorar que el mayor esfuerzo en esta situación lo estén haciendo los trabajadores, insistió en la fortaleza del país, basada, según su relato, en el crecimiento de la población, en el alto número de trabajadores, en la renta per capita conseguida y en el grado de apertura de la economía española.

"Me gustaría que todos confiaran, como confían los inversores extranjeros, en el futuro de la economía de nuestro país", expresó el jefe del Ejecutivo para recordar que se parte de una situación presupuestaria "saneada" porque las cuentas públicas se gestionaron bien y se supo generar superávit para afrontar ahora las dificultades.

Convencido de que, "a pesar de las dificultades, España un país fuerte", insistió en que la máxima prioridad del Gobierno socialista es recuperar cuanto antes la capacidad de crear riqueza y empleo con el máximo consenso con los agentes sociales y los partidos políticos.

Aunque los factores internacionales pesen "de manera muy notable" en la situación económica, Zapatero reiteró que el Gobierno se siente "plenamente responsable" y ha actuado desde el primer día para reconducir las cosas "dentro de sus posibilidades".

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