El Constitucional ampara a un etarra y ordena que se investigue de nuevo si sufrió torturas

  • El tribunal sentencia que el proceso se cerró cuando todavía había "sospechas razonables" de que hubiera sufrido malos tratos durante su detención.

El Tribunal Constitucional ha amparado al etarra Alberto Viedma Morillas y ordena al titular del Juzgado de Instrucción número 14 de Madrid, Carlos Valle, que reabra la investigación que archivó en 2004 para determinar si éste sufrió torturas durante su detención. En su sentencia, el Constitucional señala que la investigación se cerró cuando todavía había "sospechas razonables" de que Viedma Morillas, condenado a 60 años de cárcel por los asesinatos del subteniente del Ejército Francisco Casanova y del concejal de UPN Tomás Caballero, hubiera sufrido torturas después de de ser arrestado en febrero de 2002 en Pamplona.

La Sala Primera del Constitucional entiende que la denuncia por torturas que el etarra presentó tras ser detenido el 28 de febrero de 2002 no fue investigada por el Juzgado de una forma eficaz". La sentencia, que cuenta con el voto particular discrepante del magistrado Jorge Rodríguez Zapata que está totalmente de acuerdo con la actitud judicial, destaca que aunque la investigación judicial "se emprendió con prontitud" cuando se decretó su archivo "persistían aún sospechas razonables de que el delito se había cometido y medios aún disponibles para despejarlas".

En su demanda de amparo, el etarra alegaba que con el archivo de la investigación, se vulneraron sus derechos a la integridad física y moral, a la tutela judicial efectiva y a un proceso con todas las garantías, ya que el juez no practicó todas las diligencias "relevantes" para determinar si hubo o no torturas. Viedma Morillas ya denunció los hechos en abril de 2002, ante los Juzgados de San Sebastián que se inhibieron en favor de la Audiencia Nacional, que a su vez envió la causa a los Juzgados de Instrucción de Madrid. 

En su escrito el etarra denunció que tras su detención fue trasladado al cuartel de la Guardia Civil de Pamplona donde sufrió golpes en la cabeza, la nuca, el estómago y los testículos y que en las dependencias del instituto armado en Madrid tuvo que soportar "presiones psicológicas, insultos, humillaciones y amenazas". 

La sentencia del Constitucional también recuerda que Viedma Morillas tuvo que ser trasladado al Hospital de Navarra en las primeras horas tras su detención por sufrir "un malestar y mareo generalizado" y que, tras ser reconocido, se le detectó "un eritema leve en la zona superior derecha de la espalda y una taquicardia". Pero también es cierto que el etarra "se negó a ser reconocido por el médico forense", algo que alegó el juez Valle para archivar la denuncia pero que para el Constitucional no es "determinante" para desechar la existencia de torturas, aunque pueda evidenciar una conducta "contradictoria" por parte del recurrente.

En este punto, el TC señala que esta apreciación "no puede ser considerada concluyente si se tiene en cuenta que la negativa al reconocimiento se produce en el mismo día en que finalizaba la detención y, por ello, el periodo en que el denunciante afirma que fue torturado". Además el Constitucional alega que su negativa a ser reconocido pudo estar "condicionada por la intensa intimidación previa o por el miedo a verse sometido de nuevo a la custodia de sus agresores".

También se critica que en la investigación el juez no tomara declaración ni a los agentes que intervinieron en su detención, ni a al abogado de oficio que asistió al etarra y tampoco al médico forense que le atendió y ni a la médico que le observó en Pamplona.  Según la sentencia, estos testimonios habrían constituido "un medio de indagación particularmente idóneo" para la investigación.

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