ETA golpea al turismo en Mallorca con tres artefactos de escasa potencia

  • Las bombas estaban colocadas en los servicios de señoras de dos restaurantes y un centro comercial de la capital · Los terroristas avisaron de forma confusa y poco habitual del estallido de los explosivos.

"Menos mal que no he ido al baño porque si no, no lo cuento". Gonzalo comía en el restaurante La Rigoletta cuando en los servicios del establecimiento, lleno de clientes en un caluroso domingo de agosto, explotó la primera de las tres bombas de escasa potencia con las que ETA reapareció ayer en Mallorca. "Se ha oído un golpe fuerte y seco. Todo ha temblado un poco y al principio pensé que era un portazo", dijo. Los terroristas colocaron en un falso techo del servicio de señoras el primero de los tres artefactos de poca potencia con los que ETA reiteró su presencia en las Islas Baleares.

La banda terrorista parece haber elegido este año el archipiélago para su tradicional "campaña de verano", un eufemismo bajo el que muchos meses de julio y agosto ha perpetrado atentados para aterrorizar a los veraneantes y hacer daño a uno de los sectores económicos más importantes de España.

Cuando la situación se había normalizado ya en la isla tras el atentado con el que diez días antes asesinó a dos guardias civiles en Mallorca, los terroristas apuntaron ayer directamente a un turismo que las autoridades se han afanado desde entonces por que no se vaya.

A la bomba de La Rigoletta le siguieron otras dos en Palma. El segundo artefacto hizo explosión a las 16:03 en el bar-restaurante Enco, ubicado en el número 15 de la calle Vicari Joaquim Fuster, muy próximo al anterior, y tampoco causó heridos. Esta explosión ocurrió cuarenta minutos después de que los agentes desalojaran los bares y la playa del Portitxol, y al igual que la primera tuvo lugar en el cuarto de baño del local.

El tercer artefacto estalló a las 18:10 en los bajos comerciales de la plaza Mayor de Palma, también en unos baños, y no ocasionó heridos aunque la zona no había sido desalojada.

ETA realizó tres llamadas telefónicas alertando de la colocación de otros tantos artefactos explosivos en Mallorca, aunque el contenido y la forma en que se realizaron fueron bastante confusos. La banda telefoneó a Radio Taxi de Guipúzcoa, a los bomberos de la localidad mallorquina de Calviá y a un teléfono de servicio público de Andalucía.

Los bomberos de Calviá, la localidad donde ETA asesinó a dos guardias civiles hace diez días, recibieron la llamada a las 11:00. En contra de lo que suele hacer la organización terrorista, el mensaje no fue repetido, se hizo muy rápido y los bomberos no pudieron tomar nota.

Media hora después, otra llamada a Radio Taxi Guipúzcoa, realizada desde Francia, informaba también de varios artefactos explosivos en Mallorca. La persona que atendió la llamada escribió un nombre de un establecimiento que no existe y sólo parte del nombre de la segunda calle donde supuestamente iba a estallar un artefacto, que luego resultó ser la calle Joaquín Fuster, donde se sitúa el restaurante Enco. Una tercera llamada se realizó al parecer a un teléfono de un servicio público de Andalucía aunque otras fuentes aseguran que fue al móvil particular de un alto cargo de la Junta. El modo utilizado por ETA para advertir de las explosiones no es el habitual. Cuando los terroristas utilizan un teléfono para dirigir la llamada, suelen elegir el de la DYA y nunca antes habían utilizado Radio Taxi.

Lo que parece fuera de duda es que una mujer forma parte del comando ya que las tres bombas estaban colocadas en los baños de señora de los establecimientos. La duda se centra en si los terroristas se encuentran aún en la isla o huyeron tras colocar las dos primeras bombas el pasado 30 de julio, una de las cuales acabó con la vida de los guardias civiles Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salva.

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