España no logra frenar el pánico

El temor a que España no sea capaz de salir adelante sin la ayuda del Banco Central Europeo (BCE) y se vea abocada a un rescate global de su economía provocó ayer una jornada de infarto en los mercados, con fuertes caídas que se suavizaron, no obstante, al cierre.

La prima de riesgo española, termómetro de las dudas que genera un país, cerró en la posición más alta desde que se implantó el euro, 632 puntos básicos, aunque durante la sesión llegó a tocar incluso los 640 puntos.

Esta alza fue consecuencia de un repunte del rendimiento del bono español a diez años hasta el 7,498%, un nivel que muchos expertos consideran insostenible, y que provocó un cierto pánico en los mercados ante la posibilidad de que España se vea abocada a un rescate total y no sólo de su sistema financiero.

En reacción, la Bolsa española llegó a desplomarse durante la jornada más de un 5%, y el Íbex 35 cayó hasta niveles desconocidos desde principios de 2003. Al cierre de la sesión, no obstante, la caída se suavizó al 1,10%, y el índice quedó en 6.177 puntos, gracias a la decisión de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de prohibir de nuevo y de manera temporal, como ocurrió hace unos meses, la venta al descubierto de todos los valores de la Bolsa, en un intento de impedir la especulación.

"La situación de extrema volatilidad que atraviesan los mercados de valores europeos, podría perturbar su ordenado funcionamiento y afectar al normal desenvolvimiento de la actividad financiera", aseguró la autoridad bursátil en un comunicado para justificar su decisión. Poco antes, Italia había anunciado una medida similar, aunque de aplicación sólo durante esta semana, para evitar el uso de esta herramienta especulativa que consiste en vender títulos prestados con la esperanza de comprarlos poco después a un precio menor para devolvérselos al propietario, mientras que el operador se embolsa la diferencia.

La CNMV concretó que la prohibición se mantendrá por un periodo de tres meses, con lo que estará vigente hasta el 23 de octubre. Eso sí, no descartó prorrogar o levantar la prohibición "si se considerara necesario". El supervisor bursátil español ya había vetado las posiciones cortas o bajistas entre agosto de 2011 y febrero de 2012 de acuerdo con Francia, Italia y Bélgica, aunque en aquella ocasión la veda afectaba sólo a los valores del sector financiero.

Los efectos de la medida no se hicieron esperar en la jornada de ayer, una iniciativa que favoreció, sobre todo, a la cotización de la banca española, que cerró con subidas y minimizó las pérdidas del selectivo español, el Íbex 35.

Al cierre de la sesión, el resto de mercados europeos también sufrió fuertes descensos, que alcanzaron el 2,76% en el caso de Milán, ya que Italia está inmersa al igual que España en importantes dudas sobre su futuro y bajo una fuerte presión en los mercados de deuda. El CAC-40 de la Bolsa de París perdió un 2,89%, el FTSE-100 de Londres un 2,09% y el DAX 30 del parqué de Fráncfort un 3,18%.

Otro elemento que permitió frenar el pesimismo de la sesión de la Bolsa española fue el anuncio de que el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y su homólogo en el Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, discutieron en un almuerzo de trabajo la respuesta de la Unión Europea a la crisis, aunque de la cita no trascendió detalle.

El Gobierno español espera que el BCE intervenga en los mercados para rebajar la presión sobre la deuda, pero precisamente ayer la entidad monetaria con sede en Fráncfort informó de que tampoco la semana pasada compró deuda de los países de la Eurozona, por lo que han sido 19 ya las semanas consecutivas que lleva sin hacerlo.

En los mercados persiste de momento un gran nerviosismo que obedece, según los analistas, a la preocupación porque España no pueda cumplir sus objetivos de déficit, dada la delicada situación de algunas comunidades autónomas, que se plantean en algunos casos pedir auxilio financiero, como ya ha hecho la Comunidad Valenciana, ha sugerido la murciana y estudia a fondo la catalana.

Tal y como explican los analistas, ni siquiera la línea de crédito de hasta 100.000 millones de euros que Europa ha concedido a España para recapitalizar su banca ha disipado las dudas, ya que el mercado considera que "cuando se pone un parche en un roto, aparece otro que remendar".

Los expertos señalan que la situación de España es tan grave que sólo el BCE puede parar el pánico que vive el mercado de deuda soberana y la sangría de la Bolsa. "El organismo tiene que tomar alguna medida porque no puede ser que en la Eurozona unos se financien al 7% y otros al 1%", sentenciaron. "No sólo está para controlar la inflación, también debe controlar la divisa y el euro está en horas muy bajas", añadieron.

Pero el BCE no está por la labor. Precisamente su presidente, en una entrevista con Le Monde, reiteró que su mandato no pasa por "resolver los problemas financieros de los estados" de la Eurozona.

En este contexto, el Tesoro Público afrontará hoy otra prueba de fuego e intentará captar entre 2.000 y 3.000 millones de euros en letras a tres y seis meses. Ésta será la última subasta de deuda de julio. Pese a que se trata de una emisión a corto plazo, una demanda muy floja o una escasa colocación podrían perjudicar a la imagen de España ante los inversores, que ya en las últimas emisiones la proporción entre la demanda y el importe finalmente adjudicado se ha ido reduciendo.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios