Terrorismo

Estallan cuatro bombas de ETA en Cantabria sin causar víctimas

  • Una llamada en nombre de ETA a los Bomberos de Trápaga en Vitoria avisa de la colocación de cuatro artefactos en diversos puntos de la costa

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La organización terrorista ETA ha dado comienzo a su 'campaña de verano' con la colocación de cuatro pequeños artefactos explosivos en playas de las villas turísticas de Laredo y Noja, que sólo han provocado daños materiales de escasa consideración.

De esta manera, la banda terrorista vuelve a sus habituales ataques contra puntos turísticos de España, aunque en los últimos años apenas ha tenido actividad durante el periodo estival, ya sea por la tregua o por los atentados de 11 de marzo.

Esta mañana un comunicante anónimo, que dijo hablar en nombre de ETA, llamó a los Bomberos de la Diputación Foral de Vizcaya alertando de la colocación de cuatro artefactos explosivos en las playas de Laredo y Noja, y en el campo de golf de esta última localidad, los cuales iban a explosionar entre las 12.00 y las 15.00 horas.

La banda terrorista no atentaba desde el pasado 4 de julio, cuando hizo estallar una bomba contra un repetidor del Gobierno vasco en Elguea (Alava). Previamente, el diario 'El Correo' fue blanco de un ataque, el 8 de junio.

Sin embargo, los últimos atentados con víctimas mortales se remiten al 14 de mayo, cuando una bomba contra la Casa Cuartel de Legutiano (Alava) provocó la muerte a un agente, Juan Manuel Piñuel, y dejó heridos a otros guardias civiles, y al 7 de marzo, cuando fue asesinado el ex concejal socialista Isaías Carrasco, a tan sólo dos días de las elecciones.

En 2007, el comunicado por el que, el 5 de junio, ETA anunciaba oficialmente el fin del "alto el fuego permanente", en vigor desde marzo de 2006, marcó el inicio del periodo estival. Sin embargo, el verano sólo dejó cinco atentados terroristas, en los que hubo dos guardias civiles heridos de carácter leve, ninguno de ellos contra zonas turísticas.

El primero de ellos tuvo lugar el 25 de julio, con la colocación de dos artefactos cerca del puerto de Belagua (Navarra), poco después del paso de la caravana publicitaria del Tour de Francia. Posteriormente, el 24 de agosto, un coche bomba estalló en la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Durango (Vizcaya) y causó heridas leves a dos agentes, además de importantes daños materiales.

Además, el 26 de agosto estalló una furgoneta en Castellón, cuyos propietarios habían sido secuestrados el 24 de agosto y retenidos varios días. Días después, el 2 de septiembre, un artefacto de escasa potencia hizo explosión en Fuenmayor (La Rioja) y el 9 de septiembre, los artificierons de la Policía desactivaron un coche bomba frente a la sede del Ministerio de Defensa en Logroño.

El primer atentado mortal de ETA tras la ruptura de la tregua tuvo lugar el 1 de diciembre en Capbreton (Francia), cuando dos guardias civiles fueron tiroteados tras ser detectados por tres etarras con los que coincidieron en una cafetería. Uno de ellos, Raúl Centeno, falleció en el acto, mientras que el otro, Fernando Trapero, murió cuatro días después.

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