Feijóo optará a un tercer mandato en la Xunta

  • El presidente gallego anuncia que mantiene su candidatura a la Presidencia del PPdeG y de la Ejecutiva regional, tras meses de reflexión en los que llegó a plantearse abandonar la política.

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El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha anunciado que presentará de nuevo su candidatura a la Presidencia del PP gallego con la intención de aspirar a un tercer mandato al frente del Ejecutivo autonómico en las elecciones previstas para el próximo otoño. Tras meses de profunda reflexión, como él mismo ha definido este periodo, en el que incluso llegó a barajar abandonar la política, Núñez Feijóo ha desvelado este sábado la incógnita ante sus compañeros en la Junta Directiva del PP gallego que ha convocado el XVI congreso del partido en Orense el 7 y 8 de mayo.

Esta junta, el máximo órgano entre congresos, se ha reunido en un escenario lleno de simbolismo para Núñez Feijóo, el hotel Palacio del Carmen de Santiago de Compostela, pues en él se postuló a finales de 2005 para relevar a Manuel Fraga al frente del PP gallego, lo que finalmente haría el 15 de enero de 2006. En un discurso de casi una hora, lleno de momentos de voz temblorosa e instantes cercanos al llanto, el presidente gallego ha expuesto la principal razón de su elección: Galicia. "Cuando una de las opciones que da la vida es Galicia, no existen otras", ha manifestado durante una intervención en la que se ha declarado "militante" de Galicia "por encima de cualquier otra circunstancia, posibilidad u opción".

Ha destacado que no se dedica a la política, actividad que concibe como un servicio temporal en el que se "está de paso", para acomodarse, ni para "lucir el cargo" ni lucirse él, para apostillar a continuación que no solamente tiene "la cabeza" en su Comunidad, también "el corazón". Ha retado, asimismo, a los que pensaban que no se presentaría de nuevo a las elecciones por "temor" a un resultado electoral adverso: "Aquí estoy", ha proclamado. Ha dicho que quiere exigirse "más" y que promete ser un candidato "leal, constructivo, crítico y autocrítico", y si bien ha reconocido "la complejidad de la meta" que el partido tiene por delante ha asegurado que es "posible alcanzarla". En cualquier caso, ha advertido de que la tarea requiere "un mayor nivel de exigencia", porque "el listón está más alto y nuestro rendimiento debe ser más alto".

Durante su larga intervención, interrumpida por dos apagones, aplausos puntuales y su voz quebrada por partes, ha aprovechado para meterse en el debate nacional y ha destacado que, en su opinión, Mariano Rajoy es "el mejor presidente que puede tener España". A su vez, Rajoy ha dicho de él en Sevilla, que ha tomado "la mejor decisión" para Galicia, España, para él mismo y para el partido.

Feijóo ha prometido que él no será un candidato "de manual" ni de "laboratorio", como los que sacan a Pedro Sánchez (PSOE), Pablo Iglesias (Podemos) y Albert Rivera (Ciudadanos) ni tampoco de aquellos que creen que "con un par de tuits y una tertulia al día piensan que ya cumplieron con su jornada laboral", o "el que empieza en una foto y acaba en un eslogan sin contenido". "No seré un candidato sin defectos, porque tengo mi modo de ser, de pensar y de hacer, mi trayectoria y mi carácter: para lo bueno y para lo malo, soy Alberto Núñez Feijóo y no lo puedo remediar", ha asegurado. Ha definido su discurso como "sentido, pensado y meditado" y ha recordado al fundador del PP, el fallecido Manuel Fraga, de quien ha dicho que empieza a sucederle lo que le ocurría a ese otro "presidente de Galicia". Ha contado, al hilo de esta observación, que empieza a ser tan impaciente como él, a leer periódicos como él y a arrancar hojas como él lo hacía, para apuntar, acto seguido, que desde Perbes (La Coruña), donde se le dio sepultura a su antecesor en el Gobierno gallego, seguramente éste "estará de acuerdo" con todo lo que se hace y ha estado haciendo en el PPdeG.

Núñez Feijóo, que también se ha emocionado al hablar de su padre, ha pedido, ya una vez terminado el discurso, perdón por su emotiva intervención: "No pude evitarlo, pero pido disculpas por ello". Clausurado el acto ha contado a los periodistas que el suyo fue un largo período de reflexión, de "algunos meses", y ha admitido que si tuvo que "reflexionarlo", en alusión al paso a dar, es porque "en algún momento" no lo tenía "tan claro". "No es fácil, creo que estamos en un momento político en el que no hay muchas buenas noticias y sobre todo hay una actitud que no comparto. Creo que la política no es esto y el planteamiento y la reflexión de si merece o no merece la pena esta política" lo llevó a meditar. Pero únicamente ha encontrado una respuesta en positivo, llevado por el panorama político: "Como esta política no es la que los españoles quieren que sea y como la alternativa en Galicia, en mi opinión, no es la que los gallegos se merecen, no tengo más criterio que si soy útil, ponerme a disposición".

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