El Fiscal mantiene penas de 18 años para Kantauri y Lola por el secuestro de Delclaux

  • Ambos han admitido pertenecer a ETA y se han negado a declarar durante el juicio, ya que no reconocen al tribunal, por lo que ha pedido a su abogada que no le defendiera

El fiscal de la Audiencia Nacional, Juan Moral, ha mantenido este jueves en un juicio su petición de 18 años de cárcel para los etarras José Javier Arizcuren Ruiz, "Kantauri", y Dolores López Resina, "Lola", por participar en el secuestro del industrial vasco Cosme Delclaux en 1996, retenido durante 232 días.

Para el Ministerio Público, "Kantauri", responsable del comando, coordinó el secuestro del empresario en el mismo zulo de Irún (Guipúzcoa) en el que estuvo José María Aldaya en 1995, y contó con la participación de Lola, entonces miembro liberado de la banda terrorista ETA, junto con otros terroristas ya condenados.

Según ha apostillado el fiscal, Kantauri ordenó habilitar "una cárcel del pueblo" para "ocultar futuras víctimas de secuestros" de manera que el condenado Francisco Javier Ramada compró una nave en el barrio de Ventas de Irún, donde construyó "un habitáculo de 90 centímetros de ancho por tres metros de largo y una altura de 1,94 metros".

Allí fue trasladado Delclaux, según ha declarado durante la vista, tras ser capturado a la salida del trabajo el día 11 de noviembre de 1996 por dos encapuchados que le subieron a su propio coche, le pusieron una capucha negra y le inyectaron "una droga" que le hizo perder la conciencia, para meterle en el maletero.

Entonces, según Delclaux, le forzaron a entrar "a gatas por un agujero" en una habitación que tenía un colchón, una bombilla y un water higiénico, en la que no había ventilación y se oía un constante ruido "de radio no sintonizada" que reproducían unos altavoces ubicados en cada esquina del habitáculo.

A este zulo, según ha detallado un agente que participó en el registro, se accedía mediante un dispositivo de apertura mecánico oculto entre unas estanterías metálicas.

El industrial vasco ha dicho que sus captores le anunciaron en al menos tres ocasiones que pronto sería liberado, lo que ha tachado "de una cosa bastante dura" porque luego no se cumplía y también ha señalado que sabía que su padre estaba negociando el rescate.

López Resina y los otros condenados se encargaron de la custodia del empresario, para cuya liberación ETA reclamó a la familia Delclaux la cantidad de 2.500 millones de pesetas (15 millones de euros). La familia pagó mil cien millones de pesetas en dos pagos que se depositaron en dos coches estacionados en sendos aparcamientos.

El secuestrado, que ha asegurado al tribunal que no llegó a perder la noción del tiempo, ha destacado que fue informado por sus captores de su liberación el día anterior a ésta, y que le explicaron que "se habían cumplido las condiciones".

"De la misma forma que entré, salí", ha aseverado Delclaux al recordar que el 1 de julio de 1997 le pusieron de nuevo una capucha, le sedaron y le subieron en un coche para dejarle atado a un árbol en un bosque cerca de Durango (Vizcaya), donde horas después fue encontrado.

Tanto "Lola" como "Kantauri", que ya ha sido condenado a más de un siglo de cárcel desde que fue entregado por Francia, han admitido pertenecer a ETA y se han negado a declarar durante el juicio, ya que no reconocen al tribunal y, en el caso del primero, lo considera un "teatro", por lo que ha pedido a su abogada que no le defendiera.

También han acudido como testigos el etarra Francisco José Ramada y su esposa Sagrario Yoldi, quienes ya han sido condenados por este secuestro, y que también se han negado a declarar.

"Lola" fue entregada de manera temporal por las autoridades francesas el pasado 10 de julio, mientras que "Kantauri" fue entregado definitivamente a España por Francia el 7 de noviembre de 2006.

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