Hallan en la basura un centenar de fotos antiguas de la Monarquía española

  • El escritor y fotógrafo Willy Uribe las ha encontrado en una caja en Vizcaya.

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El escritor y fotógrafo Willy Uribe (Bilbao, 1965) ha encontrado en una caja de zapatos tirada en la basura un centenar de viejas fotografías originales de la Monarquía española. En ellas, María Cristina de Habsburgo-Lorena posa con sus hijos; Alfonso XIII visita San Sebastián con su familia; Victoria Eugenia de Battenberg aparece con sus hijos Alfonso y Jaime; y Juan de Borbón se casa en Roma.

Este descubrimiento singular lo ha dado a conocersigueleyendo.es, donde pueden verse algunas de estas instantáneas. Según ha explicado este lunes Uribe, en declaraciones, encontró estas fotos en Getxo (Vizcaya), en un contenedor azul, junto a varios libros de temática religiosa y algunas cartas personales, que el escritor no quiso recoger. "Enseguida vi que se trataba de Alfonso XIII, pensé que era algo histórico", ha dicho. 

Muchas de estas fotografías estaban acompañadas de sellos, de Madrid, Bilbao y San Sebastián, por lo que estarían destinadas, seguramente, a la venta. Además, algunas de ellas "son muy buenas" y posiblemente sean copia del negativo original, ya que tienen una gran calidad, en palabras de Uribe.  "Quiero investigar un poco más acerca de estas fotografías, porque cada una tiene su historia", afirma. Entre ellas, se encuentran varias instantáneas sobre la boda de Juan de Borbón, en las que se esconden "muchos personajes que tienen su historia" y que le gustaría averiguar. Además, destacan las dedicadas al veraneo en San Sebastián -"las más bonitas"-; la mujer de Alfonso XIII con sus dos hijos; o el rey Juan Carlos con sus dos hermanos, en Suiza en 1943. 

Los 'tesoros' de la burguesía

En cuanto a su pertenencia, Uribe afirma que desconoce quién pudo abandonarlas. Sin embargo, cuenta que lo encontró en la zona de Neguri y Las Arenas, donde hay "mucha gente que ha sido monárquica toda su vida, y quienes cambiaron con el franquismo lo hicieron por conveniencia". "Allí hay muchas casas que guardan muchos tesoros", añade. 

El escritor señala en su web que esto "no tiene nada que ver con Diógenes", pero siempre le ha gustado pescar en la basura. "La comarca en la que vivo -explica- mezcla varias clases sociales en un espacio geográfico reducido. Entre las residencias de la alta burguesía y los pisos patera no median ni quinientos metros. Algunos nadamos en la abundancia, los más renqueamos y otros entramos de lleno en la pobreza, pero todos tiramos "cosas" a la basura".

No es lo único que Uribe ha encontrado en la basura, una afición que le ha permitido hacerse con cosas realmente dispares, pero algunas, sin duda, valiosas: "La mesa sobre la que trabajo, la silla donde me siento, la mesilla del despertador, La Odisea de Homero, dos tablas de surf, las Oeuvres Complètes de Jacques Delille (en francés y editado en 1817), una jarra de barro, una pelliza, una caja sin abrir de bolis Bic de punta fina, una camiseta de los Rolling, un frasco de Chachel nº 5, un flexo de mesa, el Dictionarie de la fable de Fr. Noel (en francés y editado en 1822), un atlas de 1885, O un tambor de hojalata, etc", señala Uribe.

Un siglo de historia gráfica

El escritor y fotógrafo se pregunta, como todos lo haríamos, por qué alguien puede tirar a la basura casi un siglo de historia gráfica. "¿Tal vez porque tiene que ver con la Monarquía?, ¿Confundió las fotografías con recortes de la prensa rosa o ni siquiera miró lo que contenía aquella caja?, ¿En qué desván ha dormido la monarquía todos estos años?", apunta.

En su opinión, "columpiada en las dictaduras de Primo de Rivera y Francisco Franco y buscando aún su lugar en la democracia, la monarquía española necesita una urgente actualización". Y concluye: "Porque las fotografías que encontré en el contenedor azul tienen el valor de los bonos basura".

Willy Uribe es escritor y fotógrafo. Su primera obra, Crónicas del salitre, surgió de sus experiencias y viajes como practicante del surf. En 2006 publicó Nanga, su primera novela. A comienzos de 2008 apareció Sé que mi padre decía, que recibió el Premio Silverio Cañada de la XXII Semana Negra de Gijón y el Farolillo de Papel de la Cámara del Libro de Bilbao.  En 2008 vio la luz Revancha y en 2010 fue finalista del V Premio Tusquets Editores de Novela con Cuadrante Las Planas, una narración absorbente en la que la habilidad para ocultar y revelar información potencia la angustia y la desesperación de una huida que trasciende lo narrado. 

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