crisis en cataluña

Más leña al fuego con una investidura exprés

  • Torrent convoca un pleno este jueves por la tarde para hacer 'president' a Turull ante el anuncio de Llarena de que el viernes iba a procesarlo con otros líderes

Jordi Turull con el portavoz de JxCat, Eduard Pujol. Jordi Turull con el portavoz de JxCat, Eduard Pujol.

Jordi Turull con el portavoz de JxCat, Eduard Pujol. / EFE

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El bucle en el que está inmersa la investidura del próximo presidente de la Generalitat de Cataluña se sacudió este miércoles su parálisis en tres secuencias. Primero, cuando Junts per Catalunya (JxCat) comunicaba por la mañana al presidente del Parlament, Roger Torrent, la renuncia a la candidatura de Jordi Sànchez. Después, con el anuncio del juez del Tribunal Supremo que investiga el procès, Pablo Llarena, de que se disponía a procesar el viernes a 10 de los 28 investigados, entre ellos el ex conseller Jordi Turull, que encarna el plan C del independentismo y que de este modo quedaría también neutralizado, ya que de ir a prisión sería automáticamente inhabilitado. Y en tercer lugar, con Torrent pisando el acelerador y convocando para este jueves mismo el pleno de investidura, de modo que Turull podría ser nombrado jefe del Govern antes de su posible neutralización por el juez del Supremo si se le aplicara el delito de rebelión.

El anuncio de Llarena generó indignación entre los grupos independentistas, que tras la renuncia primero de Carles Puigdemont y ahora de Jordi Sànchez se preparaban para investir la próxima semana a su tercer candidato, Jordi Turull.

La convocatoria de urgencia de un pleno el jueves por la tarde, acortando todos los plazos posibles, permitirá investir al nuevo candidato de JxCat antes de que Llarena pudiera tomar medidas contra él.

Hasta el miércoles, uno de los principales escollos que pensaba encontrar JxCat para la investidura de Turull era la negativa de la CUP a votar a favor, lo que habría obligado a Carles Puigdemont y Antoni Comín, ambos en Bélgica, a renunciar a sus escaños para permitir que otros diputados de sus listas sí pudiesen votar.

Pero el último movimiento de Llarena ha generado tal estupefacción en las filas independentistas que la CUP suspendió un acto que tenía previsto para la tarde para anunciar su línea estratégica para el futuro inmediato y accedió a negociar con el resto de fuerzas soberanistas una respuesta unitaria. Los antisistema anunciaron por la noche que tomarán una decisión a primera hora de la tarde.

Si los cuatro diputados de la CUP votaran a favor, los tres grupos independentistas tendrían la mayoría absoluta de 68 votos, sin que hiciese falta contar con Puigdemont y Comín para investir al candidato en primera votación.

Llarena citó a seis diputados catalanes implicados en el sumario del procés, entre ellos a Turull, para que el viernes acudan ante él acompañados de abogado "a fin de practicar la comparecencia prevista por el artículo 505 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal". Se trata de la ex presidenta del Parlament Carme Forcadell; la ex secretaria general de ERC Marta Rovira, y los ex consellers Jordi Turull, Raúl Romeva, Josep Rull y Dolors Bassa.

El citado artículo señala que "cuando el detenido fuere puesto a disposición del juez de instrucción o tribunal que deba conocer de la causa, éste, salvo que decretare su libertad provisional sin fianza, convocará a una audiencia en la que el Ministerio Fiscal o las partes acusadoras podrán interesar que se decrete la prisión provisional del imputado o su libertad provisional con fianza". En otras palabras, el juez les pregunta al fiscal y a la acusación popular ejercida por Vox si solicitan prisión provisional para estas seis personas citadas o deben seguir en libertad bajo fianza.

Si Llarena procesara a Turull por rebelión y se acordara su prisión preventiva, ello levaría a su suspensión como president, lo que echará, si cabe, más leña al fuego.

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