Marín advierte que "no puede repetirse una legislatura tan dura y ruda"

  • El presidente del Congreso se despide de la política apelando al "consenso" para recuperar la "política con mayúsculas"

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Banderas a media asta, minuto de silencio, semblantes serios y un clima muy alejado del que se le supone a una jornada festiva, la del vigesimonoveno aniversario de la Constitución. La recepción ofrecida por los presidentes del Congreso y del Senado se convirtió ayer en un homenaje a Raúl Centeno y Fernando Trapero, asesinados vilmente por ETA, y en un canto a la recuperación de la unidad en la lucha contra el terrorismo. Los abucheos de varias decenas de personas, que se manifestaban en diferente sentido según el color político de los dirigentes que accedían al Palacio de la Carrera de San Jerónimo, evidenciaron la fractura social provocada por los grandes partidos.

Un emocionado presidente del Congreso, Manuel Marín, al borde de la lágrimas en la que es su despedida de la vida política protagonizó la solemne recepción en el Congreso con motivo del vigesimonoveno anivesario de la Carta Magna. En la víspera del funeral del Estado por Fernando Trapero, fallecido ayer tras varios días en coma, Marín elevó al Salón del Congreso un encendido alegato a la unidad, el consenso y el sentido del límite, una llamada a la "política con mayúsculas", al "vuelo alto".

Ante el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el líder del PP, Mariano Rajoy, y los representantes de las altas instituciones del Estado, Marín comenzó su intervención enviando un mensaje de "cariño, recuerdo y respeto" a las familias de los dos agentes asesinados por los que se guardó un sentido minuto de silencio.

El presidente de la Cámara Baja, que tuvo palabras de agradecimiento hacia las autoridades francesas, decisivas en la detención de dos de los etarras que acribillaron a tiros a los agentes, defendió que el acto de conmemoración debía ser, necesariamente, "breve y austero". Comenzó recordando que la Constitución no es "un mito intocable" ni "puede serlo" aunque, dijo, "es la referencia básica para entender lo que es España".

"Esta Constitución nos ha dado a todos los treinta años de mayor progreso en todos los órdenes. La historia de esta Constitución es la historia de un éxito colectivo de todos los españoles", subrayó.

Desde este punto de partida, el consenso y la convivencia fue el eje de su discurso. "Hay que trabajar en política de otra forma y con otras maneras", advirtió, al apelar a la necesidad de "consenso y sentido del límite". "Voluntad permanente de llegar siempre a acuerdos", en primer lugar; y, aunque consideró "legítimo" apretar al adversario, "hay que saber cuando se tiene que abrir la mano y llegado al caso tenderla y estrecharla".

"Me niego a aceptar -prosiguió Marín- que consenso y sentido del límite son dos palabras viejas. Tendrán que adaptarse pero hoy son dos palabras muy necesarias". "No se puede repetir una legislatura tan dura y tan ruda como ésta", enfatizó el presidente del Congreso. En este sentido, Marín instó a "dejarnos de acumular reproches" para "volver a la política con mayúsculas". "Sinceramente creo que hay que volver a volar alto", concluyó, emocionado, dejando un mensaje propio de quién fue diputado constituyente y de quien, hastiado, abandona una forma de hacer política que aborrece.

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