Moratinos: "España y EEUU deben asumir el compromiso de mejorar su relación"

  • La Administración Bush ha sido el grano en el zapato del Gobierno durante los últimos cuatro años, pero el ministro de Exteriores da por segura una reunión entre Zapatero y el próximo inquilino de la Casa Blanca.

A bordo del AVE, rodeado de asesores y altos cargos, Moratinos, el único ministro de la democracia que repetirá mandato en Exteriores tras Fernández Ordóñez, repasa la actualidad internacional desde la óptica española.

-El país tiene una buena oportunidad de reconciliarse con EEUU cuando se retire Bush.

-El deseo del Gobierno es tener el mejor nivel de relaciones con la Administración norteamericana. Hay que iniciar una etapa donde podamos ir aún más allá. Ambos países tienen que asumir el compromiso de mejorar la situación.

-¿McCain tiene las mismas ganas de entendimiento que Obama y Clinton?

-Bernardino León viajó a Washington tras las elecciones para contactar con los tres candidatos. En todos los casos, tal y como ha expresado el propio McCain, el deseo es reparar una urgencia poco comprensible: que no haya habido un encuentro formal entre los presidentes de EEUU y España. Situación de la que, por cierto, no nos sentimos responsables.

-La predisposición es entonces la misma entre demócratas y republicanos.

-Totalmente.

-Y habrá en los próximos cuatro años una reunión al máximo nivel entre Zapatero y el presidente de EEUU.

-Estoy convencido.

-¿Realzará esa foto la imagen internacional de Zapatero?

-Ése es un viejo estereotipo que no se corresponde con la realidad. ¿Qué significa buena imagen? ¿Quién debe tenerla? Los dirigentes del mundo, imagino; la comunidad internacional. España tiene buena imagen en la ONU, en el Comité de Ayuda al Desarrollo, en la defensa de la lengua española, en los rankings económicos del FMI, la OCDE y el Banco Mundial; en la UE y en China, donde se firmó el primer acuerdo de asociación estratégica.

-Me refería a la imagen del presiente, no a la de España.

-La imagen del presidente va asociada al país. Y Zapatero está altamente valorado por su compromiso en la lucha contra la pobreza, su iniciativa en la Alianza de Civilizaciones y su defensa de la multilateralidad y el europeísmo.

-Pero, ¿no resulta significativa la escena de Bucarest [cumbre de la OTAN], donde Zapatero aparecía aislado mientras el resto de dirigentes arropaba a Bush?

-Esa fue una instantánea que no puede empañar su atribución a la cumbre, pero hay sectores cercanos a la oposición que quieren proyectar otra visión. Es legítimo que la oposición juegue ese papel, pero los ciudadanos han vuelto a revalidar de manera mayoritaria la política del señor Zapatero. Las últimas encuestas sobre política exterior indican que los ciudadanos están mucho más contentos con Zapatero que con Aznar.

-Y en Latinoamérica, ¿ha encontrado su fórmula para moverse entre países populistas que plantean problemas a las empresas españolas?

-Otra vez simplificamos. ¿Con quién tiene este Gobierno acuerdos estratégicos? Argentina, Brasil, Chile, México, Colombia. Así hemos reforzado allí nuestra presencia cultural. Hay empresas españolas e inversiones importantes. En Argentina había hace cuatro años con Aznar un desencanto de los empresarios que se ha sabido superar. Se han eliminado contenciosos con Colombia, Chile y México, donde las relaciones son espléndidas. Pero además, España debe tener el mejor nivel de relación con los demás países no sólo para garantizar un vínculo de fraternidad sino porque tenemos intereses esenciales. ¿Han sufrido las empresas? Si no hubiéramos tenido relación con esos estados que empiezan a emerger en su proceso de democratización como Bolivia, la crisis habría sido enorme. Gracias al esfuerzo diplomático y político del Gobierno, los intereses de los españoles han quedado mejor protegidos. Después del incidente con Chávez, la oposición pidió que retirásemos al embajador, pero mantuvimos la serenidad y ahora tenemos a nuestros ciudadanos y empresarios bien protegidos.

-¿Está resuelta la situación en Venezuela?

-Está como antes del incidente. Chávez ya trasladó el mensaje al nuevo embajador. Tenemos una buena nivel interlocución.

-¿Cómo se logrará que Marruecos deje de pensar sistemáticamente que su socio prioritario es Francia? ¿Cuándo empezarán a ver en España no sólo un vecino para discutir por cuestiones simbólicas?

-Eso ya lo ha superado Marruecos. España es un actor esencial en la estrategia política marroquí. Creo que estamos en pie de igualdad respecto a la relación que tiene Marruecos con Francia. De hecho, hemos ganado posiciones económicas e inversoras. Marruecos está en ese momento histórico muy esperanzador de crear modernidad y España, país amigo, va a acompañar este proceso con todos sus esfuerzos.

-Pero la pelea simbólica existe. No. Gracias al gran nivel de confianza que se logró tras la elección de Zapatero, cualquier crisis de vecindad [la más reciente tras la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla] se ha superado con creces. Yo hablo con mi homólogo marroquí prácticamente todas las semanas.

-¿Qué va a pasar con la Alianza de Civilizaciones? ¿Cómo se le puede dar más empuje?

-El empuje ya lo tiene. Y ha sido apreciada por el Gobierno holandés a raíz de un diputado [Geert Wilders] que diabolizaba el islam de una manera inaceptable. El mecanismo de respuesta rápida de medios de información se puso en marcha para contrarrestar toda esa intolerancia. Sigue muy presente esta iniciativa. En Bucarest hubo un apoyo a la Alianza.

-Sí, pero, ¿cuándo va a celebrarse una cumbre donde los países más destacados no sean sólo España y Turquía?

-El foro no incluye sólo a personalidades políticas sino a otras de la cultura, la religión y la civilización. Hubo una prestigiosa representación de premios nóbeles o ministros de exteriores. A veces los protagonistas no tienen que ser sólo los jefes de Estado sino los jóvenes, los periodistas.

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