El PP ofrece a Mas un "pacto de estabilidad" para poner fin a su debilidad

  • Sánchez-Camacho plantea al jefe del Ejecutivo catalán convertirse en sus "socios preferentes" sin llegar a un "pacto de legislatura".

La presidenta del PP de Cataluña, Alícia Sánchez-Camacho, ha ofrecido al presidente catalán, Artur Mas, un "pacto de estabilidad" que convierta a los populares en los "socios preferentes" de un Govern que se está encontrando con muchas dificultades para aplicar sus políticas debido a su "debilidad".

Sánchez-Camacho ha dicho que la estrategia de la geometría variable que ha intentado aplicar el ejecutivo de CiU a lo largo del año, buscando apoyos puntuales en PSC, PPC y ERC, "no ha funcionado" porque, a la hora de la verdad, socialistas y republicanos no han querido arrimar el hombro.

Mas ha podido salvar leyes esenciales como los presupuestos de 2011 gracias a la colaboración del PPC, pero no sin antes someterse a una complicada negociación con los populares.

En el pleno parlamentario de esta semana, con la votación de tres leyes ómnibus, se ha podido visualizar con más crudeza que nunca los sudores que le cuesta a CiU arrancar el apoyo de algún grupo de la oposición: fue nuevamente el PPC quien le sacó a última hora las castañas del fuego y permitió aprobar el grueso de las normas.

Los 62 escaños de CiU en el Parlament, a seis de la mayoría absoluta, convierten a Mas en presidente de un gobierno "débil e inestable", lo que a juicio de la presidenta del PPC está minando la "confianza" de la gente en el ejecutivo.

De hecho, esta semana el Centro de Estudios de Opinión (CEO) dio a conocer un sondeo en el que el Govern de Artur Mas, por primera vez, no llega al aprobado, con una nota del 4,96.

"Para el gobierno de CiU sería muy beneficioso tener un socio preferente que garantizase su estabilidad", ha reflexionado la líder del PPC, que se ha mostrado dispuesta a mantener con el Govern una relación "estable".

Para ese "acuerdo de estabilidad", Sánchez-Camacho ha planteado dos condiciones: que la prioridad del Govern sea salir de la crisis, impulsando la actividad productiva y la creación de empleo, y que sus políticas no sean sólo de ajuste, sino también de inversión y estímulo.

Su disponibilidad a facilitar la aprobación de medidas que permitan sacar al país de la crisis, sin embargo, no impide que Sánchez-Camacho considere imposible firmar ahora un "pacto de legislatura" con el Govern.

"En esta legislatura es más importante valorar las cosas que nos unen con el gobierno de CiU que las que nos separan, pero las que nos separan son muy importantes e impiden un pacto de legislatura. No estoy dispuesta a llegar más allá de un pacto de estabilidad con un Govern que quiere llevar Cataluña a la independencia", ha advertido.

En cuanto a la negociación de los presupuestos de 2012, ya ha avanzado dos de sus "líneas rojas" para un acuerdo: que se cumpla lo pactado este año sobre supresión de 'embajadas' y reducción del sector público empresarial catalán, y que se corrijan aspectos del proyecto presupuestario para 2012, como la tasa turística o el cobro de un euro por receta médica sin ningún tipo de progresividad.

El PPC, ha señalado Sánchez-Camacho, está dispuesto a llegar a un acuerdo presupuestario, pero no descarta presentar una enmienda a la totalidad si el Govern se niega a atender sus propuestas.

Pese al malestar en las filas populares por el 'no' de CiU a la investidura de Mariano Rajoy, Sánchez-Camacho no es partidaria de mezclar los escenarios políticos catalán y español, por lo que no condicionará su relación con el Govern de Mas a un apoyo de los nacionalistas al nuevo Ejecutivo central.

Sin embargo, ha dicho no entender cómo CiU ha podido apoyar al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que "ha hundido más a Cataluña", y en cambio no ha actuado con "responsabilidad y colaboración" en el caso de la investidura de Rajoy.

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