El PSOE, desnortado

  • Un sector muy amplio del PSOE cuestiona que Rubalcaba sea el más indicado para dirigirlo, los congresos regionales no salieron como esperaba y se está asentando la imagen de la caza de brujas contra los disidentes

NO lo ocultan porque es muy evidente, se adivina incluso en el rostro de algunos de sus miembros más significativos. O que eran muy significativos, una de las razones por las que se ve al PSOE desconcertado, desordenado, desnortado, sin rumbo claro, es porque la mayoría de quienes han sido referente en los últimos años ha quedado fuera de juego, mientras se ha colocado en primera línea a personas que cuando fueron designadas no conocían la mayoría de los militantes. Ni siquiera los diputados y senadores, a los que se supone una mínima trayectoria en el partido.

Es el caso por ejemplo de Soraya Rodríguez, la portavoz parlamentaria. Había sido una diputada irrelevante durante tres años en la legislatura del 2004, y apenas unos meses en la del 2008. Poca experiencia, decían quienes se asomaban a su currículum para conocer su procedencia, para ser portavoz del principal partido de la oposición. Es verdad que en estos meses ha conseguido hacerse un nombre entre otras razones por su facilidad de expresión y su verbo incisivo, pero no tiene protagonismo en el partido.

Que es la clave, el partido. Desde fuera del PSOE, nadie duda que Alfredo Pérez Rubalcaba es su figura más valiosa, conoce muy bien el partido y también a la oposición, cuenta con una cabeza excepcional para la estrategia política, tiene sentido del Estado y mantiene buenas relaciones personales incluso con sus más acérrimos adversarios. Pero un sector muy amplio del PSOE cuestiona que sea la persona indicada para dirigir el partido. Porque representa una generación que ha pasado a segundo plano y porque al haber ocupado la vicepresidencia del Gobierno de Zapatero da pie a que el Gobierno y el PP le recuerden permanentemente que es uno de los responsables de la situación actual.

Ganó el congreso de Sevilla. Lo ganó por escaso margen pero se hizo con la secretaría general. Rubalcaba contó con su propia capacidad de convicción y con la ayuda inestimable de quien entonces era hombre clave en el partido, José Blanco.

La prueba de que el partido no marcha como un reloj es que los congresos regionales no le salieron a Rubalcaba como esperaba. En el último momento presentó en Galicia a la ex ministra Elena Espinosa, que fue derrotada por Patxi Vázquez, pero sobre todo no consiguió que su íntimo amigo Lissavetzky, como un hermano, ganara en Madrid a Tomás Gómez. Y Gómez se ha convertido en el pepito grillo del partido. Muy crecido por su triunfo madrileño, se ha autoconvencido de que puede aspirar a la Secretaría General y no hay día que no llame la atención por sus declaraciones contrarias a las que marca la dirección nacional. Gracias a sus frases extemporáneas ha provocado tensiones con Rubalcaba y con Elena Valenciano y, lo que es más inquietante para el PSOE, ha provocado también que se haya asentado la imagen de que en el PSOE hay caza de brujas de disidentes.

Esta semana la antaño poderosa Leire Pajín, valor en alza del PSOE de Zapatero y Blanco, ex secretaria de Organización del partido y ex ministra de Sanidad, anunciaba que deja "temporalmente" la política para trabajar en la Organización Panamericana de Salud, un organismo de la ONU de los de 150.000 euros de sueldo anual. Cargo por seis meses prorrogable a otros seis. No se va por su interés, real, por las cuestiones de cooperación y desarrollo, sino sobre todo porque como se dice vulgarmente, no pinta bola en el partido en el que tanto mandó. Se mantendrá como vicesecretaria general valenciana, pero se toma un año sabático a la espera de que el PSOE inicie un nuevo rumbo, si lo inicia, y sus jóvenes promesas recuperen el terreno hoy perdido.

Pajín fue una de las principales valedoras de Carmen Chacón, lo que evidentemente le ha pasado factura. Como lo fue Tomás Gómez, y Griñán, que se sostiene con fuerza solo y exclusivamente porque ha conseguido mantenerse en la presidencia andaluza. Chacón no da pistas sobre qué proyectos tiene de futuro, de momento se recupera de una operación de esguince y después disfrutará de las vacaciones de verano lo más tranquila posible. Pero los que quieren que cambien las cosas en el PSOE, que son más de lo que Rubalcaba sospecha, ya le han dicho que hay que empezar a moverse a partir de otoño para potenciar el partido y, cuando sea el momento adecuado, proceder al relevo del actual equipo, que no acaba de convencer por varias razones; entre ellas porque consideran los críticos que no se está haciendo una oposición eficaz, es demasiado blanda con un Rajoy que con sus ajustes ha colocado a la clase media y baja española en una situación límite. Rubalcaba, comentan sus críticos, no hace una política de izquierdas. Y en lugar de acercarse a quienes defienden las eternas reivindicaciones socialistas, suelta a Valenciano que, en unas desafortunadas declaraciones, arremetió contra lo que llamó "cuevita de la izquierda", lo que dio pie a Tomás Gómez para responderle de forma ácida.

¿Qué va a ocurrir en el futuro? Pues si se pregunta a algunos de los críticos más destacados, la respuesta es idéntica: a corto plazo nada, pero dudan que Rubalcaba vaya a ser candidato a la presidencia del Gobierno en las próximas elecciones. Ni gusta cómo lleva el partido, ni gusta su equipo, ni gusta que haya prescindido de quienes han tenido juego con Zapatero -como él mismo, por otra parte- ni gusta cómo plantea su papel de líder de la oposición.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios