El PSOE rechaza la gran coalición, no el pacto

  • La presidenta de la Junta lo descarta de plano, aunque cree en los acuerdos de Estado entre partidos.

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Hablar, se habla, pero poco más. El debate sobre las supuestas bondades de una gran coalición entre el PSOE y el PP en un Gobierno mixto que afronte después del año 2015 el desafío soberanista catalán existe, y es un tema de conversación en cenáculos políticos y financieros, según diversas opiniones recogidas ayer por este periódico. No obstante, el PSOE rechaza de plano esta opción, a pesar de que el ex presidente del Gobierno Felipe González ve con buenos ojos esta opción "si España lo necesita". La opinión de la presidenta de la Junta, Susana Díaz, es la misma que expresó en una entrevista en este periódico el pasado 4 de mayo: no hay posibilidad de que el PSOE se integre en un Gobierno con el PP, aunque si el resultado de las próximas elecciones generales es la de un Parlamento "atomizado", los socialistas estarían dispuestos a pactar acuerdos de Estado con otras formaciones, pero no sólo con el PP, también con IU, UPyD y los nacionalistas moderados. En esa misma entrevista, Díaz puso un ejemplo: la Constitución española se aprobó con un partido en minoría, la UCD de Adolfo Suárez, mediante un pacto sustancial con el PSOE, además de con el PCE y los nacionalistas.

Un dirigente socialista, con muy buenas relaciones tanto con  la actual dirección de Ferraz como con Felipe González, mantuvo a este medio que todo ha sido "una ocurrencia" del ex presidente. "Y aunque fuese verdad, que no lo es, nadie lo haría en medio de una campaña electoral", indicó esta persona. El propio secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, negó la esta opción. No ocurrirá, dijo, "mientras yo sea secretario general". Además de ello, una negativa de Díaz a un Gobierno de integración bastaría  para hacer fracasar el proyecto debido al poder que mantiene en su partido.

En  una entrevista el domingo  en el programa El Objetivo, de la Sexta, González añadió fuerza a este debate, que, por decirlo de algún modo, es muy madrileño. No es sólo una opinión aislada. Ante el probable escenario de que el PP perdiese la mayoría absoluta abre la vía para esta posibilidad de Ejecutivo, debido a un factor nuevo: la imposibilidad de apoyarse en Convergència. Hasta ahora,  los gobiernos en minoría que ha tenido el PP y el PSOE, los de Aznar, Zapatero y González, recurrieron a acuerdos con los nacionalistas del PNV y, especialmente, con CiU.  Convergència se ha salido, claramente, del marco constitucional, por lo que es imposible alcanzar acuerdos con el partido de Artur Mas, pero es que, además, la opinión que sustenta a quienes defienden esta gran coalición es que es necesario replantear una reforma del Estado sin la fuerte presión que los nacionalistas ejercían sobre los gobiernos en minoría.

La gran coalición es, por ahora, una idea, según las mismas fuentes, de cenáculos, de conversaciones con algunos grandes empresarios y con viejos dirigentes políticos, pero ni el PSOE ni el PP se lo plantean de momento. Y es que una máxima de los partidos es que no se piensa en coaliciones, y mucho menos se habla de ella, hasta que no se tengan los resultados de las elecciones por delante. De ahí que las declaraciones de González constituyan un error impropia de un político, al menos en activo. Cuando la campaña de la socialista Elena Valenciano trata de marcar diferencias con el PP -"no somos iguales", parece que es su lema alternativo-, la entrevista del ex presidente es un misil a la línea de flotación del partido. Varios dirigentes consultados por este medio expresaron su malestar por el posicionamiento de Felipe González.

Cuando González participó en el Foro Joly el pasado 2 de abril, en Sevilla, no rechazó la opción del Gobierno de coalición, pero censuró que su partido estuviese perdiendo la "vocación" de "mayoría". Son las mismas palabras que Susana Díaz expresó en la entrevista citada cuando afirmó que ella no iba "a unas elecciones a pactar, sino a ganar". Por eso, González incurre en una gran contradicción: le afea a su partido que piense en coaliciones y pierda fuelle para ganar, a la vez que habla de la gran coalición. Bien es cierto que, en este foro, lo que González rechazó fue un pacto a nivel nacional entre el PSOE e IU.

La postura oficial de los socialistas es que, llegado el caso, y ante un PSOE o un PP en minoría, se imponen acuerdos muy amplios de modo que pueda abordarse una reforma de la Constitución, pero sin gobiernos de concentración.

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