Poca participación en la recomposición de la unidad de PP y PSOE contra ETA

  • 5.000 personas secundan divididas la primera convocatoria unitaria de la legislatura · Rajoy se apuntó a última hora y dijo que la AVT también debió hacerlo · Vítores y abucheos para el Gobierno

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Los principales representantes de todos los partidos se manifestaron ayer unidos por primera vez desde que el PSOE llegó al Gobierno para reclamar la derrota de ETA. A las siete de la tarde, en una plataforma frente a la madrileña puerta de Alcalá, los dirigentes del PSOE, encabezados por José Blanco y Jesús Caldera, la plana mayor del PP, y los líderes sindicales, José María Fidalgo y Cándido Méndez guardaron dos minutos de silencio junto a unos cinco mil ciudadanos en memoria del guardia civil Raúl Centeno, asesinado por ETA el pasado sábado y su compañero herido en el atentado, Fernando Trapero.

Momentos antes de que diera comienzo la protesta silenciosa, una mujer anónima -por expreso deseo de los convocantes, los sindicatos CCOO y UGT- leyó un breve comunicado que recogía la esencia de la declaración que firmó el Congreso de los Diputados el pasado sábado tras el último asesinato etarra. De nuevo, se reiteró "la solidaridad con los miembros de la Guardia Civil, cuerpo al que pertenecían las dos víctimas", y el respaldo al Ejecutivo, "apoyamos y apoyaremos al Gobierno para derrotar a ETA".

El ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, que acudió en representación del Gobierno, aseguró que la sociedad española derrotará a los terroristas y les impedirá que "jamás obtengan sus objetivos", en una lucha que vaticinó que será "muy larga, pero sin duda victoriosa", para la democracia.

Sobre la ausencia del presidente del Gobierno, Caldera subrayó que José Luis Rodríguez Zapatero había visitado por la mañana en Bayona al guardia civil herido en el atentado. "No creo que nadie pueda dudar de nuestro firme compromiso", agregó Caldera.

El líder de la oposición, Mariano Rajoy, se decidió a acudir a última hora a la manifestación. Lo anunció horas antes, en unas jornadas económicas organizadas por The Economist: "Voy a una manifestación porque es por la derrota de ETA", alegó el líder popular, que estuvo acompañado por el secretario general del PP, Ángel Acebes; el portavoz parlamentario, Eduardo Zaplana; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el alcalde de la capital, Alberto Ruiz Gallardón.

El presidente del PP afirmó también por la mañana que la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) debería acudir a la concentración. Fue la gran ausente, pues durante esta legislatura ha convocado ocho manifestaciones contra la política antiterrorista del Gobierno. La asociación no acudió por considerar que previamente habría que revocar la resolución parlamentaria de mayo de 2005 y que Zapatero debería instar a la Fiscalía General del Estado a que ilegalice ANV y el PCTV porque "ninguno de estos dos partidos ha condenado el atentado mortal del sábado".

La concentración unitaria comenzó puntualmente, a las siete de la tarde, y finalizó tan sólo cinco minutos después. Pese a las agitadas vísperas, con penosos incidentes en algunos de los actos de repulsa a ETA que se vivieron en algunos ayuntamientos, el acto de ayer se desarrolló con relativa tranquilidad. Sí se pudieron escuchar antes y después gritos a favor del Gobierno y otros que pedían la dimisión de Zapatero.

Sólo dos gritos unieron a los ciudadanos en Madrid: "¡Todos juntos, ETA no!", coreado antes de la lectura del manifiesto, y los dos intensos minutos de escrupuloso silencio.

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