Puigdemont se someterá en septiembre a una cuestión de confianza

  • Tras el rechazo a los presupuestos, el presidente catalán constata que "ha perdido la mayoría necesaria" y acusa a la CUP de "deslealtad".

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El presidente catalán, Carles Puigdemont, ha anunciado que se someterá a una cuestión de confianza en septiembre, tras el rechazo a los presupuestos por parte de la CUP, a la que quiere trasladar la presión para decidir si la legislatura de la desconexión ha muerto. Con este giro inesperado, Puigdemont ha despejado las dudas sobre las consecuencias del veto de la CUP a los presupuestos, rechazados en el Parlamento catalán con los votos de la formación anticapitalista, Ciudadanos, PSC, Catalunya Sí que es Pot y PPC.

Tras cerca de seis horas de debate, en las que el vicepresidente Oriol Junqueras no ha podido convencer a la CUP, Puigdemont ha pedido la palabra a la presidenta del Parlament, Carme Forcadell. Minutos antes, Junts pel Sí había solicitado la suspensión del pleno por espacio de media hora, aprovechada por Puigdemont para avanzar a sus compañeros a puerta cerrada en qué consistiría su mensaje y para decidir que la ley de acompañamiento a los presupuestos fuese retirada porque había perdido todo su sentido. Un mensaje que ha cogido por sorpresa al resto de la Cámara, incluidos los diez diputados de la CUP, que en los días previos a la votación se habían mostrado divididos en los debates internos sobre si debían permitir la tramitación de los presupuestos.

La fórmula de la cuestión de confianza a la que se someterá el presidente para saber si cuenta con una mayoría simple de diputados que lo apoyan, con el riesgo de que una derrota en la votación lo obligue a dejar el cargo, pone en manos de la CUP la decisión de seguir adelante con la actual legislatura. "Es probable que la CUP se rompa", auguraba un dirigente de Convergència al referirse al debate que tendrán ahora los anticapitalistas sobre si apoyar o no a Puigdemont. El Gobierno catalán interpreta que la CUP, con su veto a los Presupuestos, ha roto el acuerdo de estabilidad firmado en enero, por lo que ahora cambiarán las reglas de juego en sus relaciones.

Puigdemont, que hasta agosto no puede convocar elecciones porque no se ha cumplido aún un año desde la anterior convocatoria, se presentará ante el Parlamento, probablemente tras las movilizaciones de la Diada del 11 de septiembre, con una hoja de ruta y un plan de gobierno que difícilmente serán objeto de negociación con la CUP, por lo que los anticapitalistas se verán empujados a decidir si ven margen para seguir apoyando al Gobierno catalán con estas nuevas condiciones.

Si Puigdemont obtiene la confianza del Parlamento, su intención es seguir conduciendo a Cataluña hasta las puertas de la independencia, si bien el plazo de 18 meses previsto en la hoja de ruta hasta ahora vigente puede quedar alterado. En cambio, si la CUP se niega a cederle en septiembre al menos dos votos a favor y la abstención de los otros ocho diputados, Puigdemont perderá la votación y quedará en funciones, a la espera de ser relevado por otro presidente o, si no hay otro candidato que reúna suficientes apoyos en el plazo de dos meses, serán convocadas unas nuevas elecciones en Cataluña.

Algunas voces de la CUP partidarias de retirar la enmienda a la totalidad se han adelantado ya a expresar su apoyo a Puigdemont, como es el caso de la presidenta del grupo parlamentario de la formación anticapitalista, Mireia Boya: "Confianza toda, Carles Puigdemont, ahora y en cuatro meses. Para la independencia, vamos", ha escrito en su cuenta de Twitter tras el debate parlamentario. En su intervención ante el pleno, Puigdemont se ha mostrado especialmente dolido con la CUP, a la que ha acusado de falta de "lealtad" por desdecirse del acuerdo de estabilidad y de haber "decepcionado" a los catalanes independentistas.

En la defensa de la enmienda a la totalidad, la diputada de la CUP Eulàlia Reguant ha acusado al Ejecutivo de haber hecho unos presupuestos muy "continuistas" que, a su juicio, "claudicaban" ante las exigencias del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, pero ha ofrecido pactar las cuentas correspondientes a 2017 y ha asegurado que el acuerdo de estabilidad con JxSí no está roto sino que ha "mutado".

La líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas, ha afirmado que la cuestión de confianza es la "crónica de una muerte anunciada" y le ha pedido que "no haga perder más el tiempo a los catalanes". El presidente del grupo parlamentario del PSC, Miquel Iceta, ha dicho a Puigdemont que podrá "contar" con su partido si apuesta por "un nuevo pacto con el resto de España". El presidente del grupo de Catalunya Sí Que Es Pot, Lluís Rabell, ha opinado que Puigdemont no acaba de asumir que "el problema no es tanto la lealtad sino la hoja de ruta", mientras que el líder del PPC en el Parlament, Xavier García Albiol, ha instado al presidente a avanzar la cuestión de confianza a la próxima semana. Desde Twitter, Junqueras ha recalcado que la voluntad hacia la república catalana sigue "inalterable" y ha expresado su "confianza" en Puigdemont, mientras que Forcadell ha opinado que la cuestión de confianza es una "oportunidad para continuar adelante con más fuerza y convencimiento".

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