Rajoy abre la puerta a Gallardón

  • El presidente del PP admite que puede hacer excepciones a las incompatibilidades previstas en los estatutos del partido. Intentará gobernar si logra menos votos pero más escaños que los socialistas.

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Aunque la incógnita no se despeje del todo y pese al boicot de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y de su guardia pretoriana, aumentan las posibilidades de que el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, figure en la lista del PP para las próximas elecciones generales. Clave fue, ayer, que el presidente del partido, Mariano Rajoy, confirmara lo que ya adelantó el lunes su secretario general, Ángel Acebes: puede haber excepciones a los estatutos de la formación popular. Un alcalde -como de hecho ya ocurre en algunos casos- sí puede ser también diputado en el Congreso.

Rajoy admitió que varios primeros ediles del PP forman parte de la Cámara Baja, aunque evitó referirse a las posibilidades reales de Gallardón. El líder popular dijo desconocer "absolutamente" el contenido del artículo 7 de los Estatutos de su partido, que dice en uno de sus apartados que el cargo de diputado en el Congreso es incompatible con el de alcalde. Así lo recordó el vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, que además es presidente del Comité Electoral de esta circunscripción y número dos de Aguirre.

Rajoy afirmó que puede garantizar que ningún delegado del Gobierno será candidato del PP a las elecciones, pero no aplicó las mismas garantías al caso de los alcaldes. De hecho, recordó casos como el de Marbella, donde la alcaldesa, Ángeles Muñoz, también visita puntualmente la Carrera de San Jerónimo. No obstante, insistió en que dejará para enero no sólo el posible nombramiento de Gallardón como candidato, sino todo lo relacionado con las listas electorales.

"No alcanzo a ver a todos", fue su respuesta cuando se le preguntó si el que será su número dos en la lista por Madrid estaba en el salón donde se celebró el acto. La cuestión venía al pelo porque al desayuno informativo organizado por Europa Press asistieron, aparte de Acebes, Aguirre y el propio Gallardón, los portavoces en el Congreso y el Senado, Eduardo Zaplana y Pío García Escudero, y los miembros de la Ejecutiva popular Ignacio Astarloa, Soraya Sáez de Santamaría y Ana Pastor, además de Fraga.

Rajoy aseguró que no nombrará en los próximos meses un Gobierno en la sombra, una especie de comité de notables o núcleo duro que sirviera de base a la formación de un futuro Ejecutivo como sí hizo el PSOE en 2004. "Notables no eran muy notables, a juzgar por el ejercicio de la acción de gobierno", ironizó sobre el equipo socialista, antes de subrayar que el PP cuenta con numerosos "notables" -secretarios ejecutivos, ex ministros y ex secretarios de Estado, economistas y un comité asesor de la redacción del programa electoral-, en su condición de "mayor partido de España, y de Europa, con 700.000 miembros". "Tengo demasiados notables como para hacer un anuncio de cuál va a ser mi Gobierno antes de la celebración de las elecciones, pero no se preocupe, que los que yo nombre serán notables", aseveró.

Sí se atrevió el dirigente gallego a pronosticar distintos escenarios políticos tras los comicios. Por ejemplo, Rajoy está dispuesto a intentar formar Gobierno si supera al PSOE en escaños. Incluso si obtiene menos votos que la candidatura de Zapatero. "Soy partidario, y en esto coincido con el señor Rodríguez Zapatero, de que aquel que tenga más escaños gobierne en España", recalcó. Rajoy advirtió asimismo que "no se cierra ninguna posibilidad para gobernar". Eso sí, dijo que no hará un acuerdo de gobierno "que ponga en tela de juicio los fundamentos de la nación". Así, explicó que si llega a Moncloa ofrecerá a los socialistas pactos en política antiterrorista, política exterior, modelo territorial y sistema de bienestar social, asuntos que, a su juicio, deben ser consensuados por los dos grandes partidos nacionales.

Preguntado si el PP estaría dispuesto a volver a llamar al PNV, el presidente popular señaló que tras el acuerdo con los nacionalistas en 1996 hicieron cosas que "no funcionaron mal" pero recalcó que los nacionalistas vascos no están en este momento en la misma posición que entonces. Rajoy recordó que el lehendakari Juan José Ibarretxe incluso ha puesto fecha a la celebración de un referéndum. "Nadie espera de mí que apoye el derecho de autodeterminación", sentenció.

Hubo también miradas atrás. Rajoy se quejó del "exceso de confrontación y de discordia" que ha habido en estos cuatro años de mandato socialista. "A mí no me ha gustado esta legislatura", lamentó, para añadir que si gana las elecciones trabajará para que eso no vuelva a ocurrir. Entre los puntos negros, habló de la negociación con ETA y de la "distorsión del modelo de Estado".

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