Rubalcaba se postula para liderar el PSOE con un proyecto de "cambio y unidad"

  • El ex candidato a la Presidencia del Gobierno destaca que quiere ser "útil" para la sociedad y el partido: "tengo ideas, fuerza e ilusión". También apuesta por "primarias abiertas".

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El ex ministro, candidato electoral y actual presidente del Grupo Parlamentario Socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha presentado este jueves su candidatura a la Secretaría General del PSOE ofreciendo "cambio" y "unidad" y subrayando que el PSOE debe volver a ser un partido de mayorías y un "partido nacional, el que vertebra a España, que dice lo mismo en todas las comunidades autónomas y los ciudadanos lo reconocen". "Eso tenéis que reconocer que últimamente se nos había olvidado".

Rubalcaba ha dejado claro que esto no tiene que ver con ninguna revisión del Estado autonómico del que el PSOE se siente uno de los "padres". "Se trata de que el partido recupere una identidad de que por un motivo o por otro los ciudadanos creen que habíamos perdido", ha manifestado. Además, ha reclamado pedir el poder en toda España, para lo que hacen falta "muchos líderes".  El que fuera vicepresidente con Zapatero ha hablado durante una hora ante un millar de militantes en la sede de UGT y ha justificado su candidatura en que quiere "ser útil" para el partido y la sociedad: "Tengo ideas, tengo fuerzas y tengo ilusión, una ilusión que espero convertir en ilusión de todos los socialistas españoles", ha proclamado.

Rubalcaba se ha comprometido a afrontar el debate precongresual con "tolerancia y respeto", remarcando que ningún socialista es su "adversario", sino siempre su "compañero" y que "los que eligen son los militantes". "En el PSOE yo no tengo rivales, tengo compañeros y compañeras que coinciden en lo fundamental, en lo que queremos cada España, podemos discrepar en cómo alcanzarlo", ha manifestado. Y ha advertido también que quien no practique la tolerancia no estará en su equipo. Su proyecto lo resumen las palabras "cambio" y "unidad", una palabra que, según ha dicho, prefiere a "integración" para definir lo que debe pasar después del Congreso Federal: que quien haya sido elegido secretario general lo sea de todos. "Si no conseguimos la unidad no seremos capaces de llevar los cambios profundos que necesita el partido al servicio de nuestro país", ha recalcado.

El candidato no ha aludido en ningún momento a su probable contrincante, la ex ministra Carme Chacón, y sólo ha mencionado que él no entrará en el debate de "personas o ideas" porque ya estudió a Platón "hace mucho tiempo". Así, ha propugnado "respeto a las personas y discusión libre de las ideas" y ha subrayado que lo que él no hará es apropiarse de "ninguna bandera colectiva", de ningún valor ni principio. 

Rubalcaba ha entrado en la sala flanqueado por los diputados Juan Moscoso y María González, portavoces de su candidatura; el diputado autonómico madrileño José Cepeda, la diputada Elena Valenciano y otros jóvenes del partido, de acuerdo con su idea de un partido de equipos e intergeneracional". Y ha empezado por justificar la elección del escenario: no concibe, ha dicho, la acción política del PSOE sin consultar y pactar con la UGT. También ha tenido palabras para las federaciones socialistas con las que más relación ha tenido: la madrileña, la cántabra, la andaluza y la vasca, con esta última en razón de sus responsabilidades contra el terrorismo en el partido desde 1997. "Son muchos años sufriendo sufriendo y sufriendo, y ahora ganando, ganando y ganando", le ha dicho al alcalde de Ermua, Carlos Totorika.

Ser un partido de mayorías

El PSOE, ha proclamado, tiene que cambiar porque la sociedad ha cambiado, pero el PSOE "no tiene recambio" y sigue siendo el instrumento de los progresistas para llegar al Gobierno en cualquier nivel de la administración.  Para eso, ha llamado al PSOE a volver a ser un partido de mayorías, que atraiga a los jóvenes sin olvidar a los mayores y que sea capaz de ganar a la derecha. 

Rubalcaba ha reconocido que el PSOE tiene un problema de relación con los ciudadanos y de "ensimismamiento" y que para ser "fuerte y eficaz" tiene que ser más democrático. Por eso, ha dicho que le parece "perfecto" que al candidato a la Presidencia del Gobierno se le elija en primarias abiertas a los simpatizantes, para así cambiar la cultura del partido y que los ciudadanos participen en él de manera permanente. "El partido no es solo de los militantes sino de todos los progresistas que tienen aspiración de cambio", ha remarcado, aunque admitiendo, eso sí, que de los mecanismos que se están proponiendo para abrir el PSOE algunos le gustan más que otros.

A su juicio, debe ser un "partido democrático, participativo y abierto", superar la adscripción territorial actual de los militantes y abrirlo a la participación social y tecnológica. Eso sí, ha puntualizado que el PSOE es un partido político, no un movimiento social, que debe tener "cohesión" y "formas de selección de dirigentes".

Reflexión sin "adanismo"

Para todo ello, ha dejado claro que el Congreso Federal que el PSOE celebrará en febrero en Sevilla no será un punto final, sino que, si es elegido, propondrá un debate abierto a la sociedad que se prolongue durante un año y celebrar, en la primavera de 2013, una conferencia política que "alumbre un gran proyecto político", pero sin "adanismo" y sin hacer "tabla rasa".

Rubalcaba quiere hacer esa tarea colaborando con otros partidos socialdemócratas europeos, incluso cediendo soberanía nacional -que no "soberanía popular"- y soberanía partidista. No obstante, ha advertido de que la socialdemocracia no tiene que "reinventarse" ni "refundarse", porque las políticas que han fracasado "son las de la derecha, las neoliberales". "No nos confundamos, no sea que nos pongamos a reformar y a reformar, y ellos se queden como si nada", ha añadido.

Así, se ha remitido en dos ocasiones al discurso que dio el pasado 9 de julio, cuando fue elegido candidato a la Secretaría General del PSOE y ha defendido la validez del programa electoral con el que concurrió a las elecciones para ser la base de la tarea de oposición. En ese sentido, ha tachado de "banal" la discusión sobre si la tarea de oposición debe ser "dura o blanda" y ha reivindicado el concepto acuñado por Zapatero de "oposición útil". Firme, ha asegurado, de llegar a acuerdos cuando lo consideren y de "beligerancia" si el Gobierno 'popular' intentar desmontar el Estado del bienestar.

En el capítulo de la autocrítica, el que fuera candidato el pasado 20-N ha dicho no creer en el voto de castigo, pero sí ha concedido que el PSOE perdió "la confianza" de los españoles, abundando en su empeño de que el PSOE haga una "oposición útil", no "destructiva" como la que hizo el PP. 

El PP desprecia Andalucía

El ya candidato ha tenido palabras también para el PP, recordando lo dicho por la ministra Ana Mato sobre los niños andaluces y subrayando que el PP ha llegado a La Moncloa con "un truco", que ha sido "estar calladito" sobre medidas que sabían de antemano que iban a aprobar, como la congelación del salario mínimo.

En este punto, ha remarcado que la salida justa de la crisis "no es una utopía" y ha puesto a Andalucía como ejemplo de que se puede "ser austero y mantener los servicios sociales básicos" e incentivar el crecimiento. Los populares, ha dicho, sienten "desprecio" por Andalucía y sólo quieren el poder, de ahí que se haya mostrado convencido de que todo el PSOE estará por ganar las elecciones andaluzas y demostrar que hay "una salida distinta de la crisis".

Rubalcaba ha propuesto a los suyos "abandonar el pesimismo", "reflexionar y actuar", "trocar el miedo que existe en el partido en ilusión" y recuperar el prestigio de la política, por los siete millones de personas que les votaron el 20-N, por los que querrían volver a votarles y por quienes, aunque no les voten nunca, son gente "de bien". "He tratado de transmitir ilusión y confío en que si os la he transmitido me deis vuestro apoyo", ha finalizado. 

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