Crisis en los organismos judiciales

Termina la huelga de funcionarios de Justicia

  • Bermejo, asegura que el paro "ha tocado a su fin" y ello ha sido posible sin que nadie "salga con cara de vencedor ni de vencido".

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En rueda de prensa en la sede del Ministerio tras firmar el acuerdo que pondrá fin a dos meses de huelga con CCOO y UGT -que no ha sido ratificado por CSI-CSIF y STAJ-, Bermejo ha dejado claro que quienes salen vencedores de este acuerdo son los ciudadanos, que han sufrido más de 60 días de paros.

Preguntado por si este largo conflicto va a influir en su carrera política, el ministro en funciones ha dicho que no tiene ni vanidad ni ambición, pero ha precisado que, si el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quiere repetir su confianza en él, estará "encantado de renovar el compromiso" con los ciudadanos.

Tras recordar que el documento se ha firmado con las dos organizaciones sindicales mayoritarias en el sector, Fernández Bermejo ha dejado claro que se trata de un "magnífico acuerdo, que deja a todos satisfechos", a pesar de que ha reconocido que tanto CSI-CSIF como STAJ han preferido esperar a consultar a sus bases.

El ministro ha justificado la decisión de convocar a los máximos dirigentes de la Función Pública a la negociación con que se hubiera "perdido la confianza" en los responsables de Justicia de ambos sindicatos tras el "incidente" del 1 de abril.

Entonces, los sindicatos dieron marcha atrás en su postura y, después de aceptar un acuerdo con el Ministerio, pidieron el voto negativo a los trabajadores en referéndum.

"Le puedo asegurar que no es nada fácil mantener una negociación en plena campaña electoral", ha admitido el ministro, quien ha explicado que él ha intervenido personalmente desde el primer momento del conflicto.

Por su parte, el secretario de la Federación de Servicios Públicos de CCOO, Miguel Segarra, ha negado tajantemente que haya puenteado a los representantes de la Administración de Justicia y ha hecho hincapié en que todos los sindicatos están de acuerdo con el documento, aunque no en su firma inmediata.

"Teníamos que dar una salida a este conflicto", ha subrayado Segarra, antes de apuntar que está "muy tranquilo" y convencido de que en unos días el conflicto con una parte de la militancia del sindicato se va a reconducir.

"No se ha puenteado absolutamente a nadie", ha reiterado también su homólogo en UGT, Julio Lacuerda, que ha alertado de que si la huelga continuaba indefinidamente se podían producir "daños irreparables" en el servicio de Justicia.

A su entender, los paros estaban conculcando el derecho fundamental a la tutela judicial efectiva de los ciudadanos.

Tras agradecer al Gobierno su "sensibilidad", Lacuerda ha reconocido que las centrales sindicales deben hacer autocrítica.

Sobre los reproches que le han lanzado desde una parte de la organización por su actuación en este asunto, ha asegurado que UGT "no es la prisión de San Quintín" y que, por lo tanto, aquel afiliado que no esté de acuerdo con lo que se ha negociado, puede darse de baja.

Tanto militantes de UGT como de CCOO que no están satisfechos con lo pactado se han apostado durante más de una hora en las diferentes puertas del Ministerio esperando a que salieran de él Segarra y Lacuerda, para expresarles la repulsa por su actuación.

Cuando finalmente han abandonado la sede ministerial, protegidos por agentes antidisturbios de la Policía, ambos han sido abucheados y criticados con gritos como "traidores" y "nos habéis vendido".

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