las claves

Tolerancia cero para Cifuentes

  • ¿Ratificación? Rajoy sale en defensa de la presidenta madrileña, pero pocos en el PP tienen dudas de que será relevada en el cargo. "Está sentenciada", afirma un dirigente popular

Tolerancia cero para Cifuentes Tolerancia cero para Cifuentes

Tolerancia cero para Cifuentes

Contaban por la calle Génova que Rajoy está muy molesto -por decirlo suavemente- por la forma en la que Cristina Cifuentes ha abordado lo relacionado con su máster, trasladando la decisión al presidente del Gobierno en lugar de hacer ella misma lo que era obligado: presentar su renuncia para no dañar aún más la imagen del PP y la de una universidad pública que tenía un historial impecable aunque siempre se la tachó excesivamente cercana al PP, igual que la Carlos III siempre ha tenido un claro tinte socialista.

Contaban por Génova que Rajoy habría preferido que la reacción de la presidenta madrileña hubiera sido alegar que su actuación había sido la correcta, similar a la de otros alumnos en sus mismas circunstancias de no poder seguir las clases presencialmente, y que si existían dudas sobre su actuación, renunciaba al título de forma inmediata y pedía perdón por las posibles irregularidades. Con esos comentarios, era fácil deducir que a Cifuentes le quedaba poco tiempo al frente del Ejecutivo madrileño, pero en política, y más aún con Rajoy por medio, nunca se puede dar nada por seguro. Y tanto que es así: el viernes, sorpresivamente, contra pronóstico, Rajoy anunció que Cifuentes no tenía por qué dimitir por ahora. Hay que esperar el resultado de la investigación ordenada por la universidad.

Rajoy no quiere perder la plaza madrileña de ningún modo y Cifuentes no puede ya retenerla

el balón de oxígeno

La única buena nueva de estos días aciagos, el balón de oxígeno, le llegó a Cifuentes de manos de su principal adversario, el secretario general de los socialistas madrileños, José Manuel Franco. El jueves, cuando la presidenta iniciaba una dura sesión parlamentaria, donde siguió con su misma línea de defensa, llegaba a la Cámara la noticia de que Franco, el hombre que había firmado la moción de censura, durante dos legislaturas mantuvo en el currículo que envió al Parlamento madrileño que era licenciado en Matemáticas. No lo era. Profesor sí, pero no licenciado.

Cifuentes y los suyos se agarraron a esa información como a un clavo ardiendo, pero el destino de la presidenta aparentemente ya estaba escrito, o al menos así lo creen muchos miembros de la dirección del PP: no se va a producir la moción porque antes Cifuentes presentará su dimisión.

lista de damnificados

No se sabe qué piensa exactamente Rajoy, pero sí la apoyaba incondicionalmente María Dolores de Cospedal, aunque con el paso de los días se está quedando sola. En el Pleno del Congreso del miércoles, no hubo un solo ministro que hablara a favor de la madrileña. Al día siguiente, el titular de Justicia ahondaba más en el distanciamiento al decir que esperaba que Cifuentes "tome las decisiones que corresponda para que se resuelva", colocando la pelota en su tejado y no en el líder del Ejecutivo.

Mientras, la Universidad Rey Juan Carlos anunciaba medidas que indicaban su contrariedad por la forma en que se había planteado el máster, con excesivas facilidades para ciertos alumnos, más las irregularidades detectadas cuando los responsables del trabajo trataron de cooperar en la defensa de Cifuentes sin dudar en falsificar unas firmas, reconstruir actas, presionar a profesores o hacer públicos los nombres de los que habían calificado el trabajo de fin de máster o los que formaban parte del tribunal examinador... lo que provocó que la práctica totalidad de esos profesores negaran haber formado parte de ningún tribunal o haber estudiado y calificado el proyecto de la presidenta. Trabajo que no ha aparecido.

Resiste, pero el caso empieza a sumar cadáveres. En el Gobierno madrileño docenas de altos cargos que están en vilo pues si sale Cifuentes tienen muchas papeletas de ser sustituidos. En la URJC dimitió la subdirectora del instituto que gestionó el máster y, a primera hora de la mañana del viernes, la universidad anunció la suspensión del profesor Enrique Álvarez Conde, director del instituto que organizaba los másteres, entre ellos el que cursó Cifuentes -o que asegura que cursó-, y que ha estado en el foco al ser señalado por los profesores como la persona que presionaba, que indujo a falsificar firmas o a "reconstruir" el acta del máster.

El caso llegó en un mal momento para el PP, con C's comiéndole terreno con la lucha contra la corrupción como principal argumento. Cifuentes, que era la principal abanderada popular en esa lucha, queda descalificada como la gran adalid de la tolerancia cero. El órdago de C's de apoyar la moción del PSOE y Podemos si no se va Cifuentes, coloca en una situación imposible al PP, porque aunque dicen en público que la formación naranja no respaldará la iniciativa para no ir de la mano con Podemos, en privado sí confiesan los populares que están convencidos de que C's cumplirá su amenaza. Y se duelen de que el equipo parlamentario de Cifuentes sea tan inconsistente; un reconocimiento, ese dolor, que demuestra que en las alturas ya se está buscando un nombre para sustituir a Cifuentes.

sentenciada

Además, el caso ha sacado a la luz tensiones internas del PP. Fernando Martínez Maíllo es quien lleva el día a día en el partido, pero no deja de ser el número dos de Cospedal, que ha apoyado a Cifuentes con untuit que ha levantado ampollas en el partido por imprudente, ya que debía esperar a que se conocieran más datos: "No todo vale en política, las actuaciones de estos días contra Cifuentes son mezquinas, machistas y miserables. Parece que a algunos les gustaría conseguir lo que no consiguió un accidente de tráfico mortal. Retomando sus palabras de ayer: a seguir todavía con más fuerza". Estos días se ha mantenido más cauta, pero se ha transmitido la sensación de que ella es la poli buena para Cifuentes, pero Maíllo, a quien Rajoy ha encargado todo lo relacionado con el asunto, se ha guardado muy mucho de dar un apoyo incondicional a la madrileña y, todo lo más, se remite a esperar el resultado de las investigaciones de la Universidad.

Que no son buenas para Cifuentes desde el momento en que se suspende al director del Instituto de Derecho Público, que es quien dirigía el máster, se ha abierto expediente a la funcionaria implicada en la posible falsificación de los documentos acreditativos de que la presidenta realizó el máster y se anuncia que si la Fiscalía reconoce los hechos denunciados, se iniciarán los trámites para la anulación del título.

El PP, y sobre todo Cifuentes, están a la espera de los acontecimientos. Rajoy no quiere perder la Presidencia del Gobierno madrileño a ningún precio, una mala noticia para Cifuentes porque con los datos que hoy es difícil que pueda continuar al frente. Cada vez que anunciara una iniciativa, cogiera un micrófono y tratara de descalificar a la oposición, alguien le preguntaría por el polémico máster. Como decía el jueves un ministro que se considera amigo de Cifuentes: "Está sentenciada".

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