Tributo a 27 caídos "por la libertad"

  • El Estado recuerda, a propuesta de Zapatero, a los 20 guardias civiles y siete policías fallecidos en 2007 en acto de servicio · Es el primer homenaje a las Fuerzas de Seguridad y se repetirá cada año en enero

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El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, dio ayer las gracias a todos los familiares de los 27 policías y guardias civiles fallecidos el año pasado en acto de servicio en nombre de la "libertad y de la democracia" en un solemne homenaje celebrado en el Palacio de la Moncloa, el primero de la democracia en tributo a los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad (FSE) fallecidos. Al homenaje acudieron familiares de las víctimas y representantes de las más altas instituciones del Estado.

En una carpa instalada en los jardínes del Palacio de la Moncloa y ante los portavoces de los grupos parlamentarios y los altos mandos de las FSE, Zapatero presidió un acto de "tributo obligado" que se repetirá cada año la segunda semana de enero. El homenaje, "solemne, austero y sentido", en palabras de Zapatero, quiere honrar "a los que asumieron riesgos para que el resto podamos vivir sin riesgos", a los que luchan contra los delitos y contra el terrorismo, para proteger la biodiversidad y el patrimonio, para regular el tráfico y proteger la seguridad de todos.

El presidente se encargó de honrar la memoria de los 20 guardias civiles y 7 policías -entre los que se encontraban los familiares de Fernando Trapero y Raúl Centeno, los dos guardias civiles asesinados por ETA en el sur de Francia en diciembre- que "dieron su vida para garantizar la seguridad" de los españoles y explicó que este "sacrificio" tiene que tener una "correspondencia" por parte de la sociedad y de las autoridades que deben mejorar sus condiciones de trabajo.

"Es el Gobierno de España, cualquier Gobierno de España, el que está con vosotros, el que os respalda, el que debe atenderos y también el que os pide que continuéis con la máxima dedicación y entrega al servicio de los ciudadanos", remachó Zapatero. El homenaje, acordado en diciembre por el Consejo de Ministros a propuesta de Zapatero, es, según apuntó el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, "tan justo como merecido porque la lealtad, con lealtad se paga".

Rubalcaba confesó que el "ejemplo" de los policías y guardias civiles que han dado su vida en acto de servicio son un estímulo "cuando las fuerzas flaquean" en el ejercicio de su cargo. Al solemne acto acudieron el presidente del Gobierno y su esposa, Sonsoles Espinosa; miembros del Gobierno, el líder de la oposición, Mariano Rajoy; el presidente del Congreso, Manuel Marín; el presidente del Senado, Javier Rojo, y la presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas, todos ellos situados frente a los familiares de las víctimas, a los que separaban un mosaico en forma de lágrima en su tributo.

Uno de los momentos más emotivos fue la ofrenda de una corona fúnebre con la bandera nacional mientras sonaban los acordes de La muerte de Ase de la suite número 1 de Edvard Grieg. Al término del acto, Zapatero y su equipo saludaron a las familias de los fallecidos, entre los que había un niño. También hubo saludo de Zapatero y Rajoy, pero frío y forzado.

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