Urkullu toma el timón del PNV

Tres meses después de que el ex presidente del PNV, Josu Jon Imaz, anunciara que renunciaba a ser reelegido, la Ejecutiva de la formación nacionalista proclamó ayer por unanimidad a Iñigo Urkullu máximo líder del partido, en el marco de la V Asamblea General del PNV, celebrada este fin de semana en el Palacio Euskalduna de Bilbao.

Tras resultar elegido, Urkullu quiso mostrar su apoyo incondicional a la propuesta soberanista realizada por el lehendakari, Juan José Ibarretxe, que incluye la celebración de una consulta popular en el País Vasco, y aclaró que dicha iniciativa no busca el "derecho a la secesión" del pueblo vasco, sino determinar el "modo y manera en que se establece la relación entre Euskadi, y de Euskadi con España y Europa dentro del Estado español y de Europa".

De esta forma se estrenaba al frente de la formación nacionalista, después de que los 72 miembros de la Asamblea General con derecho a voto apoyaran la única candidatura presentada para liderar el partido.

El nuevo presidente nacionalista aseguró que el principal objetivo del PNV es la "construcción nacional de Euskadi y su soberanía como pueblo libre" para "crear las condiciones para que los vascos y vascas podamos escribir de nuestro puño y letra el futuro" de la comunidad. Urkullu manifestó su compromiso con la "unidad" del partido y afirmó que el PNV es un "instrumento para hacer nación vasca".

Por ello, desde su posición de liderazgo, defenderá "con firmeza y convicción" la iniciativa de Ibarretxe ya que, en su opinión, quien no vea en la propuesta "un compromiso de convivencia con el Estado plurinacional está negándose a sí mismo como demócrata efectivo, y será "su responsabilidad" el haber rechazado "el acuerdo que estabiliza la democracia española como nunca en su historia, "situando a los vascos ante la responsabilidad de decidir por nosotros mismos, ante nosotros y para nosotros mismos".

En cuanto a la postura del independentismo radical, el presidente del PNV aseguró que la democracia "no es compatible con unidades impuestas como tampoco con separatismos obligados", ya que "la independencia o la dependencia impuestas son imposiciones antidemocráticas". Urkullu condicionó el futuro soberano de Euskadi a que éste llegue de "la mano del binomio de la paz" y de "la normalización política" y, "en definitiva", de "una posición central fijada en dos grandes afirmaciones: sí a la paz y sí al derecho de autodeterminación".

La cita asamblearia que ha celebrado el PNV en el Palacio Euskalduna de Bilbao ha ofrecido una imagen de unidad entre las dos sensibilidades en el seno del partido: la autonomista, que encarnaba el presidente saliente, y la de cariz más soberanista, en cuyo mascarón de proa se sitúa el líder del PNV en Guipúzcoa, Joseba Egibar, que también renunció a la carrera sucesoria. Urkullu recordó que la biografía política del PNV está atravesada por "escisiones decenales". Sin embargo, destacó que en los últimos años no se ha asistido a una "tensión escisionista" porque la "madurez del partido es un hecho probado". En este sentido, subrayó que Josu Jon Imaz ha sido "testigo y protagonista de esta paradoja" y, además, ha sido "un eslabón más de la cadena" que forman los hombres y mujeres del PNV.

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