Zapatero recuerda a la Iglesia que la fe no puede ser impuesta

  • El Gobierno se manifestará "con contundencia" cuando difiera de los obispos

El pasado 30 de diciembre varios obispos españoles consideraron una amenaza para la democracia la política del Gobierno socialista en materia de ampliación de derechos, asegurando que debería imponerse el modelo de familia de tradición cristiana, ya que a su juicio, las demás podrían provocar que ésta se "difuminase". Desde entonces, el presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, no deja de expresar sus diferencias con la jerarquía católica. Ayer quiso dejar claro que, en su opinión, "el ADN de la democracia" consiste en que "nadie puede imponer la fe, ni la moral, ni las costumbres".

El presidente aseguró que el Gobierno se manifestará "con contundencia" cuando no esté "muy de acuerdo" con el los obispos, porque ése es el "deber" de un Ejecutivo democrático". Tras dejar claro que no revisará las relaciones con la Iglesia católica, Zapatero recordó que España es un país aconfesional y laico, así como que los estados más avanzados son aquellos que extienden los derechos de sus ciudadanos. Asimismo, consideró "razonables y sensatas" las palabras del presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Ricardo Blázquez, quien solicitó a los obispos que afronten las dificultades sin culpar a la derecha o a la izquierda.

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