El abuelo franquista que se refugió en Cádiz

  • Francisco Puigdemont y su cuñado vivieron en Benaocaz en la Guerra Civil

Francisco Puigdemont Pedrosa. Francisco Puigdemont Pedrosa.

Francisco Puigdemont Pedrosa. / el mundo

El abuelo paterno del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, estuvo en 1938 refugiado en Benaocaz, un pueblo de la Sierra de Cádiz. Puigdemont se ha referido en varias ocasiones a su abuelo materno, republicano, que huyó a Francia en 1939, al término de la Guerra Civil, y pasó por varios campos de refugiados hasta que le perdieron la pista en 1943, cuando escribió cartas desde uno cercano a la ciudad francesa de Toulouse. Pocos años antes, su otro abuelo, Francisco Puigdemont Pedrosa, también huía a Francia. Aunque en este caso lo hacía de los republicanos.

Francisco Puigdemont acabó por asentarse durante un tiempo en Benaocaz, según el Archivo Histórico Provincial de Cádiz. Allí se conserva una relación "nominal y detallada" de las personas refugiadas en la localidad elaborada en noviembre de 1938 por el entonces alcalde de la localidad, José María Aragón. El regidor remitió el listado en cumplimiento a una orden que instaba a todos los alcaldes de Cádiz a comunicar la identidad de los desplazados "procedentes de la zona roja".

En Benaocaz sólo residían dos refugiados. Uno era Francisco Puigdemont, que se trasladó a la Sierra de Cádiz desde Pamplona, ciudad a la que llegó vía Irún tras huir de su pueblo, Amer (Gerona), a Francia. El otro era un sacerdote, Juan Oliveras Galcerán, cuñado a su vez de Puigdemont y que también procedía de Amer. Juan Oliveras no sólo permanecía en el pueblo como refugiado. También fue identificado por el alcalde como párroco y la persona que se encargaba de sufragar "los gastos de manutención y demás necesidades" de los dos refugiados.

Parece que en Benaocaz había escasa presencia de sacerdotes en años anteriores. En un texto sobre el alcalde republicano de Benaocaz José Pérez del Puerto, el historiador Fernando Sígler explica que en marzo de 1936, el Ayuntamiento aprobó la incautación de un edificio, entonces cerrado y en ruinas, que había albergado a los curas párrocos de la villa.

Benaocaz cayó en manos de los sublevados al comenzar la Guerra Civil de la mano de los guardias civiles del puesto de la localidad y decenas de republicanos huyeron camino de Ronda. A ese municipio ubicado en el corazón de la "zona nacional" llegó el abuelo paterno de Puigdemont dos años después, cuando continuaba la gran batalla del Ebro, los sublevados se veían ya vencedores de la guerra y en la prensa mantenían abierta una campaña en contra de la mediación y de un armisticio que no incluyera una rendición incondicional de los republicanos.

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