Dos andaluces en la gran plaza

  • Rajoy incluye en la candidatura madrileña a Montoro y Arias Cañete

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Ni que decir tiene que las mejores expectativas electorales del PP, donde prevé ganar sobradamente, están en Madrid, en la provincia de Madrid. Una extrapolación de los comicios autonómicos de 2006 hace que los populares alberguen la esperanza de un tanteo de escándalo: 19-13, cuando en 2004 la ventaja fue tan solo de un escaño.

En esta provincia han encontrado cobijo dos andaluces que han comparecido siempre en candidaturas andaluzas: uno, Miguel Arias Cañete, candidato siempre por la provincia de Cádiz -salvo en los comicios europeos, que es candidatura única- y ex ministro de Agricultura y Pesca, y otro, Cristóbal Montoro, cabeza de lista en 2004 por Jaén, diputado popular por esta provincia durante unos meses y ex ministro de Hacienda desde de 2000 a 2004.

Ambos forman parte del equipo económico del PP: Arias Cañete ha sido de hecho el portavoz de este negociado del partido durante la presente legislatura, y Montoro, aunque desaparecido, alguna vinculación ha debido tener en la oposición para que Rajoy haya decidido recuperarlo.

En clave andaluza, la desvinculación política de Montoro de su provincia natal merece al menos una mención tras la importante derrota que cosechó en 2004 a manos de la actual consejera de Igualdad y Bienestar Social de la Junta, Micaela Navarro, pero la de Arias Cañete, igualmente derrotado por el desaparecido Alfonso Perales, merece algo más.

Arias Cañete, en teoría, estaba dado a ser de nuevo el cabeza de lista del PP por Cádiz en los comicios del 9-M, tras el protagonismo que adquirió durante la presente legislatura como portavoz económico del PP. Sin embargo, con el nuevo aterrizaje de Javier Arenas en el PP andaluz tras la derrota de 2004, el jerezano de adopción fue sacrificado por Arenas hace ya muchos meses para que la alcaldesa de Cádiz y actual presidenta del Grupo Popular en Parlamento andaluz ocupara la cabecera en un nuevo destino político.

Nunca un dirigente nacional de PP de la relevancia que adquirió Arias Cañete se quedó tan descolocado como para que el Senado, un cementerio de elefantes en el sentido más elegante posible, fuera su destino. Finalmente, Rajoy acudió a su rescate y lo situó en el número ocho de Madrid, en su provincia natal.

Ayer, en el equipo económico de Génova, respiraron por fin. Tras el aterrizaje de Pizarro, un buen fichaje, las incertidumbres aumentaron. Con Arias Cañete, de ocho por Madrid, y Vicente Martínez-Pujalte, de dos por Murcia, las turbulencias del parqué pasaron a un segundo plano.

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