Una apuesta por formas más moderadas

ANTE los 500 miembros de la Junta Directiva Nacional, Mariano Rajoy dio sus primeros pasos en pos de repetir como candidato popular en las elecciones legislativas de 2012 tras acumular dos derrotas consecutivas frente a Rodríguez Zapatero (en 2004 y en 2008). Para ello, nombró a Soraya Sáenz de Santamaría como nueva portavoz del Grupo Popular en el Congreso de los Diputados, en sustitución de Eduardo Zaplana, y ratificó a Pío García Escudero en el mismo cargo en el Senado.

De entrada, la elección de estas dos personas, que son de su total confianza, supone, al menos, una apuesta por formas más moderadas en la manera de ejercer la oposición. Ninguno de los dos políticos encajan en la estrategia de la crispación que siguió el PP en la pasada legislatura, sobre todo en el Congreso. Ideológicamente, Sáenz de Santamaría está más cerca de las posiciones centristas de Javier Arenas, Alberto Núñez Feijoo y Alberto Ruiz-Gallardón que de las más derechistas que representa Esperanza Aguirre. Además, sintoniza mejor con los nacionalismos moderados.

Esta joven abogada vallisoletana que llevará el peso de la iniciativa política en las Cortes Generales -será de hecho la número tres del partido-, llega a este cargo después de haber demostrado temple y conocimientos en el manejo de las reformas estatutarias a su paso por la Cámara Baja, en las que trabajó codo con codo junto a Federico Trillo. Ahora está por ver si está lo suficientemente madura como para desempeñar con éxito un cargo que necesita, además de conocimientos técnicos, mucha cintura política para lidiar con un portavoz socialista, José Antonio Alonso, muy sólido y más experimentado que ella. Pero también para afrontar la mala acogida que, sin duda, le va a tributar una parte importante del frente mediático que maneja la vieja guardia del PP, que había apostado claramente por la renuncia de Rajoy.

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