El asedio al Congreso congrega a 2.000 manifestantes y 1.400 policías

  • Quince detenidos y 30 heridos, la mitad policías, en una protesta menos fiera de lo previsto

El asedio al Congreso promovido por la Plataforma ¡En Pie! congregó ayer a unas 2.000 personas en las inmediaciones de la Cámara Baja, que fue blindada por la Policía con unos 1.400 agentes, una concentración salpicada por incidentes protagonizados por activistas violentos que al cierre de esta edición se saldaba con 15 detenidos y 29 heridos, 14 policías entre ellos.

La Policía y elementos violentos se enfrentaron anoche en las calles aledañas a la Cámara Baja, donde la calma inicial del asedio la rompió un grupo violento tumbando una valla y lanzando botellas y piedras contra los agentes. Fue el pistoletazo de salida para carreras y persecuciones y los incidentes se trasladaron a zonas aledañas, como la Puerta del Sol, la glorieta de Atocha, la Plaza de Cibeles y la Gran Vía.

La protesta, no autorizada, había sido convocada por la autodenominada Plataforma ¡En Pie!, que llamó a un "asedio indefinido" del Congreso de los Diputados hasta que el Gobierno de Rajoy dimita "en bloque" y se disuelva el Parlamento. Los convocantes habían llamado a romper el cordón policial para llegar hasta las puertas de la Cámara, cuyo presidente, Jesús Posada, ya había adelantado horas antes que si durante la protesta hubiera intentos de asaltar el Parlamento, las Fuerzas de Seguridad no se andarían con chiquitas. El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, hizo por su parte un llamamiento a "la calma y la serenidad" ante la convocatoria, que a su juicio estaba fuera de lugar. "Pretender asediar el Congreso y no cambiar de lugar hasta que el Gobierno dimita (...) no es que vaya contra el ordenamiento jurídico, es que va contra el sentido común", afirmó Fernández Díaz.

Una parte importante de los colectivos del movimiento 15-M se habían desmarcado de la concentración al no compartir métodos ni formas. También lo hizo la izquierda parlamentaria, incluidos los partidos que en otras ocasiones apoyaron o simpatizaron con protestas anteriores en torno al Congreso, en las que miles de personas, muchas más que ayer, clamaron contra el sistema y las políticas del Ejecutivo popular frente a la crisis económica.

Interior se temía lo peor, la violencia, y blindo la sede parlamentaria con 1.400 agentes de Policía, un operativo mucho mayor que en otras ocasiones, que estableció un perímetro de seguridad mientras un helicóptero sobrevolaba continuamente la zona.

Durante la madrugada del jueves ya habían sido detenidas otras 15 personas en el campus de Somosaguas, de la Universidad Complutense, de las que cuatro formaban parte de una célula anarquista que pretendía provocar incendios en la capital, según Interior. Los arrestados, por resistencia y desobediencia a la autoridad y negarse a identificarse, llevaban palos y capuchas, según Interior, y fueron trasladados a dependencias policiales. No obstante, el colectivo Toma la facultad denunció que las cargas fueron indiscriminadas y consideraron "criminal" la actuación policial.

Además, la web del Congreso sufrió un ataque informático que la colapsó varias horas.

Asimismo, el juez de instrucción número 27 de Madrid decretó prisión provisional, comunicada y sin fianza, para los tres jóvenes detenidos el martes con cócteles molotov en la Facultad de Ciencias de la Información.

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