Un centenar de subsaharianos logran sortear la valla de Melilla

  • Heridos dos guardias civiles y cuatro inmigrantes en el segundo salto masivo consecutivo entre Marruecos y la ciudad autónoma.

Unos 300 ciudadanos de origen subsahariano intentaron saltar ayer a plena luz del día la valla de Melilla en la segunda avalancha en dos días en la frontera que separa la ciudad autónoma y Marruecos. Según la Subdelegación del Gobierno un centenar de estos inmigrantes lograron cruzar la alambrada ayer a la altura de Río de Oro, y otros veinte el lunes.

Durante el salto masivo de ayer, dos agentes de la Guardia Civil resultaron lesionados, uno de ellos, con un esguince en la rodilla y, el otro, con una contusión en la mano izquierda. Por otro lado, cuatro inmigrantes fueron asistidos por contusiones leves.

Además, el salto masivo provocó la ruptura en 40 metros de la parte superior de la valla, que mide seis metros de altura, y que según la jefa de prensa de la subdelegación del Gobierno es "uno de los puntos con menos dificultades de la valla", y es que en esta zona de la alambrada no cuenta con la doble valla que separa a la ciudad con Marruecos. La subdelegación de Gobierno calificó este segundo asalto masivo de "invasión en toda regla", y aseguró que los inmigrantes se enfrentaron con actitud prepotente y agresiva a las fuerzas de seguridad.

Ante el alto número de subsaharianos, los agentes activaron un dispositivo de seguridad que se percibió en las calles melillenses al multiplicarse su presencia, además el helicóptero de la Policía Nacional peinó durante toda la tarde los dos 12 kilómetros cuadrados del enclave español en el norte de África.

Melilla volvió a vivir el drama de la inmigración durante otra avalancha con cientos de subsaharianos que corrían semidesnudos, descalzos y atemorizados por la ciudad.

Un grupo de nueve de ellos, originarios del Chad, llegaron a las puertas del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) situado entre la frontera de Farhana y Mariguari.

Éstos lloraban y rezaban en las puertas de este centro solicitando su acceso tras pasar cuatro meses esperando en Nador, Marruecos, su oportunidad para saltar alambrada y avanzar en su viaje hacia el continente europeo.

La Delegación del Gobierno mostró en un comunicado su comprensión hacia la situación de desesperación de los inmigrantes pero consideró "intolerable el asalto masivo sobre nuestra frontera que vienen protagonizando de forma recurrente".

Los inmigrantes subsaharuianos suelen llevar años para llegar a Melilla y saltar la valla, en los últimos meses la mayoría procede de países del Sahel donde la crisis alimentaria se ha visto agravada en los últimos meses a causa de la falta de lluvias en la región.

Además el conflicto en Malí o Libia ha motivado un aumento de los flujos migratorios en esta región bañada por el desierto del Sáhara.

Sin embargo, su viaje suele estancarse dentro de la valla, ya que una vez en Melilla la posibilidad de llegar a Europa se complica y muchos son trasladados a centros como el CETI, donde viven en un estado de espera a fin de conocer su repatriación o regularización.

El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, afirmó ayer que la crisis económica que sufre España no frena a los inmigrantes subsaharianos porque "comparado con la crisis que tienen ellos permanentemente, (esto) es jauja y por eso siempre quieren entrar".

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