El conflicto sanitario entre La Rioja y el País Vasco se enquista

  • El Gobierno de Logroño rechaza pacientes de otras CCAA sin alguna compensación y el de Vitoria amenaza con represalias

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El consejero de Salud de La Rioja, José Ignacio Nieto, aseguró ayer que el número de pacientes que el País Vasco y Navarra quieren que sean atendidos en hospitales riojanos es de 30.000 personas, una cifra "inasumible e inaceptable" para los recursos del Gobierno de La Rioja sin contraprestaciones.

Nieto añadió que esta cifra de pacientes es el 10% de la población riojana y, además, insistió en que al Gobierno de La Rioja "no le corresponde" atender a ciudadanos de otras comunidades autónomas, si no es con una serie de contraprestaciones. El consejero riojano de Salud y Servicios Sociales advirtió de que "los intereses de los riojanos están por encima de todo" y enfatizó que el Gobierno riojano "los va a defender hasta el final".

Nieto hizo estas declaraciones a los periodistas el día que concluyó sin acuerdo el plazo que se dieron los Gobiernos riojano y vasco para solucionar el problema de asistencia sanitaria, en atención primaria y especializada, a vecinos de la Rioja alavesa.

El Gobierno Vasco ha pedido la intervención de la Alta Inspección del Ministerio de Sanidad para obligar al Gobierno de La Rioja a que vuelva a prestar atención sanitaria a los pacientes del sur de Álava, un conflicto que afecta también a Navarra y que, según Euskadi, podría extenderse.

El Ejecutivo riojano que preside Pedro Sanz (PP) decidió en septiembre dejar de atender en su hospital de Logroño a los pacientes de localidades limítrofes a La Rioja, tanto vascos como navarros, y reclamó una contraprestación económica para seguir haciéndolo.

Aunque en Navarra no se ha alcanzado un acuerdo, según ha señaló ayer la consejera de Salud, Marta Vera, la atención sanitaria entre ambas comunidades se ha restablecido, cosa que no ocurre con el País Vasco.

El consejero vasco de Sanidad, Rafael Bengoa, advirtió por su parte que la decisión de La Rioja afecta a la "cohesión nacional" y puede provocar un "efecto dominó" en el conjunto de España, ya que todas las autonomías prestan servicios sanitarios a vecinos de comunidades colindantes por razones de proximidad geográfica.

Bengoa lamentó que por primer vez en la historia de la democracia se use a los pacientes "para fines políticos" y acusó al Gobierno de La Rioja de mantener como "rehenes" a los 9.000 vascos que recibían atención sanitaria en Logroño. Por ello, Euskadi va a promover además un encuentro "urgente" con sus comunidades vecinas y ha anunciado que si no hay un acuerdo global se planteará "redefinir" su relación sanitaria con Navarra, Castilla y León y Cantabria.

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